Curiosidades 1882 a 1912 – 1

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Calle 50 Nº 933 entre 13 y 14

Al delinearse el trazado de La Plata, tres de las manzanas que circundaban la plaza central fueron destinadas a Dardo Rocha y sus ministros los Doctores Carlos D´Amico y Vicente Villamayor. nte ocupa la Curia Eclesiástica; Villamayor no edificó y cedió parte de su manzana -de las calles 13, 14, 49 y 50- a una congregación religiosa. La manzana de Dardo Rocha estaba comprendida por las calles 13, 14, 49 y 50. Por Ley 5336 de 1948 la casa fue declarada museo e inaugurada como tal el 19 de noviembre de 1952. Su patrimonio está integrado, en su mayor parte, por donaciones efectuadas por los descendientes de Dardo Rocha y está constituido por mobiliario, vajilla, indumentaria, medallas, fotografías, documentos y otros elementos relacionados con la fundación y los primeros años de La Plata. Posee una importante biblioteca y un archivo especializado en la historia platense, con hemeroteca y mapoteca incluidos y una videoteca que cuenta con más de una decena de vídeos.

Dardo Rocha fue un hombre que gustaba de coleccionar cosas finas, algunos objetos los conservó la familia y muchas cosas pasaron al museo de la calle 50 N° 935 La Plata.
Juan José Dardo Rocha en su casa de Capital Federal.

El fundador un gran coleccionista

Dardo Rocha fue un hombre que gustaba de coleccionar cosas finas, algunos objetos los conservó la familia y muchas cosas pasaron al museo de la calle 50 N° 935 entre 13 y 14, como juegos de porcelana rosa de Pillvuyt, cristalería francesa, cubiertos de plata Elkington; fuentes de metal, mantelería y un plato del Japón, perteneciente a la vajilla de Bernardino Rivadavia y que el fundador de La Plata había adquirido con verdadera condición de coleccionista. En la imagen se observa a Rocha en su casa de la calle Lavalle, en una de sus últimas fotografías.

Testigo del día de la fundación

Colocación de la piedra fundamental.

La colocación de la piedra fundamental se efectúa en medio de una atmósfera sofocante el viaje desde la metrópoli y localidades vecinas fue realizado por muchos invitados en condiciones carentes de toda comodidad agregó ser el lógico cansancio la elevada temperatura y la falta de agua.

Uno de los asistentes al histórico acontecimiento fue el señor Félix J. Tettamanti ante quien llegado de su pueblo natal Cañuelas se afincó aquí en la Plata donde llegó a ser uno de los ciudadanos más conspicuos y prestigiosos.

Sometido a un reportaje hace ya varias décadas hacia 1910, Tettamanti (don Félix para sus allegados) evocó con palabras sencillas y elocuentes los inolvidables momentos vividos en esa jornada fue dijo un día sofocante caldeado por un solazo precursor de la tormenta que cayó a la madrugada en lluvia torrencial.

Materialmente nos asamos aunque por contraste no pudimos probar el asado que después de la ceremonia un banquete oficial y otro popular trataremos eso por partes y con arreglo al programa que si solemne no resultó menos divertido al menos para nosotros los jóvenes que supimos sacar ventajas desde todas las sorpresas y peripecias ocurridas en la notable peregrinación a estos campos ganaderos de la ensenada.

¿Esto era pleno campo verdad?

Naturalmente con algunos claros de tierra despojados de pasto para anticipar las calles como las que decir con daban la futura plaza donde una profusión de gallardetes y carteles con inscripciones alusivas al hecho histórico anunciaba la fiesta.

¿Mucha gente?

Tanta, como la gran expectativa provocada por la fiesta y por la maravilla de la ciudad prometida y muy pronto realizada. En las primeras horas de la mañana comenzaron a partir de la vieja estación central de Buenos Aires los trenes especiales con las legiones de viajeros de la capital Federal y de las distintas zonas de la provincia.

Las comisiones designadas por el gobierno y el directorio del ferrocarril lo habían previsto todo hasta donde estás cosas pueden preverse salvo el hacinamiento en los coches y sus naturales efectos bajo la atmósfera de fuego.

El viaje transcurrido normalmente hasta el descenso en la estación Ensenada para continuarlo por el flamante ramal del empalme hasta Tolosa.

Después venía lo emocionante y lo entretenido el traslado desde ese punto final las nuevas vías hasta la plaza que se llamaría Mariano moreno para entender ese itinerario la empresa ferroviaria había tendido una vía de caudillos con locomotoras disponibles para los coches oficiales y con zorras fraccionadas a sangre y cuarteadas a la cincha para los que formábamos la gran masa democrática.

¿De dónde procedía usted?

Yo vine con algunos amigos de Cañuelas mi pueblo entre aquellos compañeros figuraban el escribano Matías Almeyda; el maestro de escuela Juan B. Corona, Aniceto Rodríguez, padre del que llegó a ser destacado esgrimista. Ernesto y Belisario Acuña Pedro Gajín, hombre cargado de años y de anécdotas que se jactaba de haber asistido a la fundación de Chivilcoy; hoy Juan María García hermano del fundador de “El Argentino” y como él, amigo fraternal de ese grupo cañuelero que vino a la Plata en 1882 soy el único sobreviviente…

¿Y el viaje hasta la plaza?

La cosa no hubiera tenido gracia ni novedad entonces si se hubiera tratado de llegar desde Tolosa o por terrenos llanos y más o menos nivelados pero la estrecha vía alargándose sobre las bromas motivaba un subibaja continuo con accidentes y emociones de montaña rusa y con desesperado esfuerzo de los caballos jadeante bajo el látigo y las imperfecciones de cocheras y porteadores lo hechos a semejante prueba de obstáculos.

Y era lo peor que los animales indispensables para el camino de ascenso resultaban un estorbo en los declives de modo que si los desenganchadas para que el vehículo con la apiñada y regocijada carga corriera por su propio impulso provocando algunas rodadas felizmente más risueñas que peligrosas. Menos mal y con una alegría de muchachos que alcanzó a los que habían dejado de serlo llegaron a la plaza todos los viajeros del ferrocarril confundiéndose con la multitud de jinetes de los pueblos más o menos próximos. Sólo la paisanada de San Vicente formaba una caballería de 500 hombres.

Colocara la piedra fundamental bajo el padrinazgo del ministro de Relaciones Exteriores doctor Victorino de la Plaza en representación del Presidente de la República general Roca se realizó el banquete oficial en el salón armado entre las calles 4, 5, 51 y 53 y que después durante muchos años ocupó el club de Gimnasia y Esgrima.

Y ahora viene lo del asado que no pudimos probar los desilusionados clientes del banquete popular…

Los grandes grupos distribuidos en el campo y desafiando aquel sol lo más fuerte que el apetito provocado por el viaje el sitio y la hora avanzada nos aprestamos a saborear la carne con cuero preparada nada menos que bajo la dirección de José Hernández el autor de Martín Fierro autoridad máxima en estas cosas camperas pero ni él ni nadie cayó en la cuenta de que aquella carne dispuesta por necesidad desde largas horas antes no resistiría a la acción destructora de la atmósfera excepcional, fue imposible probar bocado y para colmo faltaba el agua no recuerdo si en absoluto al menos en cantidades proporcionada a la necesidad tremenda debe beber para el alivio del calor y del cansancio.

No habrá que olvidar esta acotación al programa cuando se escriba la historia de la fundación de la Plata ni está para broche final en la Plata el día de la ineducación se produjo el primer robo nacional de focos eléctricos.

¿También eso?

Como lo oye la ciudad tuvo el privilegio de las primeras lámparas eléctricas para iluminar el salón del gran banquete oficial como después vería correr los primeros tranvías eléctricos del país a título de ensayo y es claro, entre la muchedumbre de los visitantes estaban representa a todas las actividades se llevaron los focos…” El Día 19 de noviembre de 1957.


Luz eléctrica:

La ciudad de La Plata fue la primera ciudad de América que tuvo luz eléctrica que reemplazó a la de gas.


Matías Behety:

Una cosa muy comentada en los primeros tiempos de la ciudad fue el caso de Matías Behety, lo cierto es que cuando se realiza el traslado del cementerio de Tolosa se halla su cadáver momificado, en un primer momento se ignoraba a quien había pertenecido, finalmente fue reconocido por un amigo; se trata del nombrado que fue poeta y uruguayo de origen, casi vino a La Plata a morir dado que estaba en muy malas condiciones de salud. Este episodio y el soneto “Ilusiones” lo rescatan del olvido, se reproduce parte del soneto:

¡Venid a mi sonriendo, placenteras,

visiones que en la infancia he

idolatrado.

¡Oh recuerdos, mentiras del pasado!

¡O esperanzas, mentiras venideras!


Teléfono y telégrafo:

Telefonista

El 24 de agosto de 1887 fue inaugurado el servicio telefónico de La Plata. Las oficinas se encontraban ubicadas en la calle 47 entre 8 y 9 y las líneas habilitadas permitían comunicaciones con Buenos Aires, Tolosa y Ensenada. Por su parte, el telégrafo se anticipó en cuatro días: se inauguró el 20 de agosto del mismo año, en la esquina de 7 y 49.


Exhumación:

“A poco de fundada la ciudad de La Plata se resolvió construir, por decreto del 12 de abril de 1882 una “capilla provisional”, San Ponciano, la que fue habilitada oficialmente en su sitio actual, el 19 de noviembre de 1883, o sea exactamente al cumplirse un año de la fundación. Su primer cura párroco fue el Canónico Benjamin Carranza designado para tales funciones por decreto del 17711/883. Insidiosos comentarios tenazmente repetidos, dijeron que el Padre Carranza, primer Párroco de San Ponciano, había sido castrado a causa de su gran afectuosidad en el trato con algunas damas. Sus familiares (Del Carril; Huergo; Mallo; etc.) con el propósito de desvirtuar estas versiones, solicitaron la exhumación de su cadáver, enterrado en el atrio de la Iglesia San Ponciano, lo que se hizo de una manera pública y demostró la inexactitud y malevolencia de los mismos. A esta capilla como se comprende concurrían en gran proporción para el cumplimiento de sus obligaciones religiosas, los vecinos de Tolosa, obligados hasta entonces a trasladarse a la iglesia de Ensenada.” (Sic. Breve Historia de Tolosa del Dr. Justo Laborde)


El escudo y sello mayor de la UNLP:

Propuesto a la Asamblea Univeristaria por el Dr. Dardo Rocha en febrero de 1897, consiste en la siguiente alegoría:

  • En el tercio superior, un cielo azul cobalto en el que se destaca la constelación de la Cruz del Sur.
  • En los dos tercios inferiores puede verse, sobre la llanura verde, la silueta de la naciente ciudad de La Plata.
  • El motivo central, en primer plano, es la Diosa Palas Atenea, a cuyos lados se ven dos lugares que representan las ciencias y las letras y, entre ambas, el escudo de la Nación.
  • Circundan la mitad inferior del sello dos ramas de roble fructificadas y enlazadas por una cinta celeste y blanca y el lema “Pro Scientia et Patria”.
  • El extremo superior exhibe el nombre de la Universidad.


Masoneria:

En el diario El Día de La Plata del 11 de julio de 1885, se lee una nota sobre la masonería: “De todas las sociedades que marcha a la vanguardia del progreso, es sin duda alguna la Masonería una de las primeras” (…..) “La nueva Capital de la Provincia, cuyos rápidos progresos son la admiración de todo el mundo, necesitaba un centro donde los muchos hijos de esta gran familia, aquí establecidos, se agruparan …” , es muy difícil establecer el real poder de esas logias pues la mayor parte de su accionar fue secreto, a pesar de que por muchos años operó en forma pública en la ciudad en la calle 47 entre 5 y 6 el templo se llamaba “Luz y verdad”.


Alumbrado:

El primer sistema de alumbrado utilizado en La Plata fue el de faroles a querosene, la instalación del mismo se construyó en 1885, contaba con 490 faroles ubicados en la calle 1 en Tolosa y el Bosque, y en el perímetro delimitado por las calles 1 a 13 y de 44 a 60, el mantenimiento del sistema demandaba 3.760 litros mensuales de querosene.


Vez Primera:

El tango en la ciudad se interpretó por primera vez en el año 1888 en la casona que estaba ubicada en 56 y 6. El conjunto era una numerosa comparsa con el nombre de “Nación Lucamba”, y estaba integrada por dos flautas, cinco violines, doce guitarras, diez mandolines y distintos tambores. Los negros llamaban “canyengue” al movimiento lateral de las caderas. Los platenses en general no daban importancia al tango y decían que era “cosa de negros”.


Botón fundacional:

Botón fundacional

El 19 de noviembre de 1882, día de la fundación de La Plata, se repartieron pañuelos de seda con el trazado de la futura ciudad entre los concurrentes, el botón simbólico de la izquierda también fue distribuido entre los invitados.


El Incendio de la Estación:

“Los diarios del día lunes 24 de enero de 1887 hicieron extensa crónicas del impresionante suceso que “contristó el ánimo público”. Se inició el fuego a las 11 y 30 de la mañana” viéndose aparecer de pronto grandes llamaradas que escapaban por una claraboya que mira hacia la plaza de la Legislatura”. Parece que se hizo todo lo posible para dominar el incendio, pero éste adquirió enseguida vastas proporciones. No había organización de bomberos, por lo que actuaron en medio de visible desconcierto en el ataque del fuego vigilantes, guardianes de cárceles y particulares. Empezaron a desplomarse con estrépitos los techos del ala que da sobre la calle 50 y se vio como el fuego se propagaba, por el frente a la calle 7, hacia la que da a la calle 49. “Se había organizado un servicio de baldes de agua estableciéndose un cordón hasta un pozo próximo lo que fue completamente ineficaz. A las 2 de la tarde los dos cuerpos del edificio estaban envueltos por las llamas, limitándose el trabajo de las personas que allí se encontraban y de los vigilantes a sacar del piso bajo todo lo que pudiera ofrecer pasto al fuego.

Así se salvaron muchas puertas y ventanas, habiéndose quemado hasta los marcos de las que habían sido últimamente colocadas, que eran casi todas las que correspondían a las aberturas del edificio. El fuego no se propagó al piso bajo, lo que ha sido providencial, quedando en parte sofocado en el piso alto por la caída de la pizarra de los techos que allí quedó amontonada. A las 4 de la tarde llegaba el comandante Calaza con el cuerpo de bomberos de Buenos Aires. Ya no había nada que hacer”. El fuego se originó así: los plomeros habían dejado encendido un braserillo al retirarse a almorzar — ¡ tiempo de leyenda: se trabajaba en domingo! — ; el viento, que era fuerte, esparció las brazas comunicándose el fuego a maderas y virutas que por allí había, A pesar de la magnitud que adquirió el siniestro, los muros habían sufrido menos de lo que podría creerse. Los techos de pizarra cayeron íntegramente, pero no se agrietó la fábrica y sobre la misma pudo reconstituirse luego la parte destruida, aun cuando al hacerlo se cambió, por economía, el techo de mansarda por otro plano de madera y zinc.”(sic) La Nueva Capital de José María Rey


La Palita de Roca:

En el Museo de la Casa Rosada se encuentra la palita labrada con la que el Presidente Roca debería haber puesto la piedra fundamental de la ciudad el 19 de noviembre de 1882. Una rencilla personal con Dardo Rocha lo retuvo en Buenos Aires y dejó sin usar la histórica herramienta.


Última afrenta a Belgrano:

En su libro “El Grito Sagrado – La historia argentina que no nos contaron” se describe una falta en el que estuvo involucrado el Dr. Joaquin V. González: “Eran aquellas épocas de turbulentos enfrentamientos fratricidas, de los que el vencedor de Salta y Tucumán no supo o no pudo permanecer ajeno, cuando era más difícil que nunca diferenciar lo noble de lo abyecto, el patriotismo de la ambición.

Quien había donado los veinte mil pesos que le correspondieron por su comandancia del Ejército del Norte, para la construcción de cuatro escuelas en zonas pobres de nuestro norte, debió conformarse con los avaros trescientos pesos que el gobernador de Buenos Aires, Idelfonso Ramos Mejía, le hiciera llegar a través de uno de sus edecanes. Don Manuel le agradeció con asombrosa magnanimidad:”Doy a V. S. las gracias, bien persuadido de que el estado de las rentas no le permite usar de la generosidad que me manifiesta, sin que merezca tanto favor”. Luego vendría la muerte, en soledad y olvido, tanto que un solo periódico de Buenos Aires (El Despertador Filantrópico) se hizo eco de la misma, y mezquinamente.

Joaquín Víctor González

Pero no terminaron allí las afrentas. Ochenta y tres años después podía leerse en el matutino La Prensa a raíz de la exhumación de sus restos para ser trasladados al mausoleo donde hoy yacen, en la iglesia de Santo Domingo: Llama la atención que el escribano del Gobierno de la Nación no haya precisado en este documento los huesos que fueron encontrados en el sepulcro; pero no es ésta la mayor irregularidad que he podido observar en este acto. Entre los restos del glorioso Belgrano que no habían sido transformados en polvo por la acción del tiempo, se encontraron varios dientes en buen estado de conservación y ¡admírese el público! ¡esos despojos sagrados se los repartieron buena, criollamente, el ministro del Interior y el ministro de Guerra! ( … ) Que devuelvan esos dientes al patriota que menos comió en su gloriosa vida con los dineros de la Nación y que el escribano labre un acta con el detalle que todos deseamos y que debe tener todo documento histórico…”

El escándalo fue tal que los susodichos ministros, el doctor Joaquín V. González y el coronel Ricchieri, tuvieron que devolver los dientes del prócer”.(sic) Capitulo 18 Los dientes del Prócer Paginas 166 y 167 del libro El Grito Sagrado de Pacho O’Donnell Editorial Sudamericana.


Barco a Vapor:

El 1 de febrero de 1890 sucede un hecho de suma importancia para el crecimiento comercial de La Plata, la salida del vapor “Júpiter” en viaje directo desde el puerto de esta ciudad hacia Montevideo. Este vapor pertenecía a la compañía “La Platense”, el día de la inauguración del recorrido entre ambos puertos, había convocado a algunos funcionarios públicos, representantes de la prensa y otras personalidades. Todos los invitados partieron en un tren rumbo al puerto en un viaje de 15 minutos, para pocos minutos después ver zarpar el vapor con gran cantidad de pasajeros a bordo. De esa forma quedaba inaugurada una apertura comercial enorme para esta nueva capital. El Júpiter salía para Montevideo los martes, jueves y sábados y regresaba a La Plata los lunes, miércoles y viernes.


En defensa del Puerto de La Plata:

Dice en su libro “La Plata ciudad ideal” del Ing. Alberto O. Oitaven en la Pág. 24: “Pero el Puerto de La Plata, a pesar de ser uno de los mejores puertos, reconocido desde la época del Virreinato, en el año 1700, por Zavala, más tarde por Mariano Moreno, Rivadavia, Las Heras, Pellegrini, ¡jamás llegó a serlo! Son varias las causas que obstaculizaron y siguen obstaculizando ahora, manteniéndolo inactivo. Mas una es la fundamental, que subsiste al través de 200 años: el egoísmo de los intereses creados. Desde la fundación de La Plata, Buenos Aires presumió siempre que el Puerto de Ensenada podría restarle en actividad la importancia del cabotaje. Y, a juicio del lector, transcribo las palabras pronunciadas en la sesión del 22 de Vista del puertoabril de 1882, por el Ministro de Hacienda don Francisco Uriburu, en el Senado de Buenos Aires:

” … los puertos que tenga Buenos Aires, por grandes que sean, no podrán admitir todo el movimiento que haya, y si a esto se agrega que por más perfectos y grandes que sean los puertos que se hagan en Buenos Aires y en el Riachuelo, no tendrán la comodidad y seguridad que tiene el Puerto de la Ensenada, el señor Senador Ortiz de Rozas tendrá que declararse derrotado”.

“Efectivamente, señor, al principiar le había señalado al señor Senador, en apoyo de esta idea, los consejos de todos los hombres célebres de nuestro país, que nos habían indicado la Ensenada como el mejor punto que había en el Río de la Plata para hacer un puerto, pero aún prescindiendo de esas autoridades puede sostenerse bien esa idea, porque no necesita ni de la sabiduría de los ingenieros, ni de la grande inteligencia de los hombres de Estado, para adquirir este convencimiento; apenas se pone uno en el Puerto de la Ensenada, ve que es el mejor que tiene el Río de la Plata”.

“¿Y por qué es mejor? Por esta sencilla razón: porque a tres mil y tantos metros de la costa se encuentra la parte más honda del río; mientras que esa parte no se encuentra frente a Buenos Aires, ni al Riachuelo, sino a las 4 ó 5 leguas de distancia. “

¿Por qué es mejor? Porque además de tener el río su mayor profundidad a tres mil y tantos metros hay una Ensenada preciosa de dos mil y tantos metros de extensión, que no necesita casi excavación para producir un puerto seguro y cómodo”.

“¿Por qué es mejor? Porque esta Ensenada está resguardada contra todos los vientos, los buques estarán perfectamente seguros. Esto no se puede hacer aquí (Buenos Aires) sino por obras costosísimas, y aunque se hagan, señor, jamás ellas presentarán tantas ventajas como las que tenemos allí, hechas por la naturaleza. ” Estos son los datos que dan todos los que han estudiado ese punto, de los hombres de ciencia que nos han aconsejado sobre esa materia”. Más adelante agrega: “…¿Por qué, pues, suponer que el Gobierno de la Nación va a poner obstáculos a la grandeza de una parte de los argentinos. “¿Por qué suponer en esta época, después de dos años de concluida la lucha, que el Gobierno de la Nación va a tener miras estrechas con la provincia de Buenos Aires? ” “¿Acaso los porteños no somos argentinos? “Señor Presidente: esta frase en que se pretende que el Poder Ejecutivo de la Nación va a obstaculizar el puerto de la Ensenada, es derivación de esta otra: esta Ciudad, Capital de la Provincia, este puerto, van a hacer sombra a la ciudad de Buenos Aires”. (sic)


Los Cielos Platenses:

Sucedió que, a fines de 1909, un joven ingeniero de 22 años, llamado Antonio Borello, construyó él mismo su primer avión, un biplano al que bautizó El Argentino. Para posibilitarle el trabajo, Don José Fígari le habían hecho levantar un toldo en el triángulo de diagonal 77, 9 y 42.

El biplano fue trasladado, luego, a una pista improvisada en 66 y 124, donde se intentó hacerlo volar. Las esperanzas se malograron rápidamente, El Argentino no pudo tomar altura. El animoso ingeniero persistió y tiempo después daba vida a otro biplano al que dio el nombre de El Colorado y esta vez su esfuerzo tuvo premio. El 9 de julio de 1913 apoyado por los franceses Artigau, llegó a Villa Lugano .En 1914 ocurrió un hecho insólito. El suboficial Oitaven, al sobrevolar el arsenal de Río Santiago con El Colorado, chocó contra el puente de mando del General Belgrano. El avión quedó totalmente destruido. Con el apoyo de sus superiores, Oitaven pudo reconstruir El Colorado y hacerlo volar nuevamente.

Mediante la colaboración que prestó don Juan Tettamanti, con elementos de la Compañía de Tranways La Plata, se fundó por la calle 60 en el camino a Berisso, el Aeródromo de la Provincia de Buenos Aires, en el que se realizaron cursos de pilotaje.


Pedro Benoit:

Pedro Benoit
Pedro Benoit

Es, en el campo de la arquitectura y la construcción, uno de los personajes más importantes de fines del siglo XIX; su obra, la más voluminosa de la época, oscila alrededor de los mil ochocientos proyectos.


Relato de una observación del sabio Spegazzini:

Colocado junto al albardón a la altura de la actual calle 122: “Dirigiendo la mirada hacia el NE se divisaba el bañado cubierto de pajonales y duraznillares, como una alfombra amarillenta o verde según la estación, interrumpida sólo por la cinta de conchilla del Camino Blanco y los cordones oscuros de los ceibales, rojos en verano, que seguían algunos pequeños cursos de agua. Esa alfombra remataba en el horizonte con la banda oscura de la selva marginal de la isla Santiago y con la masa de ombúes de López Osornio, junto al pueblo de Ensenada, que solo se insinuaba a través del campanario de su iglesia.

Carlos Luis Spegazzini

El Río de la Plata quedaba así totalmente oculto al observador. Volviendo la espalda enfrentaba al joven y tupido bosque de eucaliptos plantados (según la tradición más de 90.000 ejemplares) por Iraola para reemplazar al extinguido talar desde el villorrio de Tolosa hasta algo más allá del actual paseo del Bosque al este. Cruzando el mismo se abría, en toda la amplitud, la pampa ondulada con explotaciones agrícola ganaderas fundamentalmente maíz y pastoreo.” (Tomado de:” Ciudad de La Plata- tres décadas de reflexiones acerca de un singular espacio urbano- Julio A. Morosi. 1999 pag. 93)(sic)


Luz:

Los ferrocarriles de la provincia fueron los primeros en emplear luz eléctrica en sus vagones, a partir del 30 de enero de 1890. La principal ventaja residía en el hecho de que las máquinas podían llevar un farol en su parte delantera para iluminar las vías, lo que evitaba muchos accidentes.


Varones:

El 25 de febrero de 1885 se creó por Decreto el Colegio Secundario Provincial para Varones este fue el comienzo del que sería más tarde la base del histórico Colegio Nacional de La Plata.

Estación de trenes

Estación 19 de Noviembre, entrada por calle 6 entre 50 y zona de cargas , hoy calle 49.

El servicio ferroviario llegaba hasta Tolosa, pero el 27 de agosto de 1883 se habilitó en la Avenida 7 entre 48 y 49 y diagonal 80 la estación provisional levantada en la playa de maniobras del ferrocarril a la cual llegaban los trenes desde Tolosa por la vía de calle 1 y la diagonal 80.

Por esta razón, por resolución del Directorio del Ferrocarril Oeste se decidió imponer la denominación de “19 de noviembre”. La construcción demandó varios años, en una privilegiada ubicación, cerca de todos los edificios gubernamentales. La estación quedó inaugurada el 30 de agosto de 1887.

Departamento de Policía

Proyectado por el Ing. Pedro Benoit, la construcción se inició el 15 de marzo de 1883 y estuvo a cargo de la empresa constructora del ingeniero José Rodrigo Botet.

La instalación de la repartición se instaló el día 29 de diciembre de 1883. Ubicado en la calle 2 entre 51 y 53 inicialmente estaba dividido en tres partes: Departamento de Policía, Cárcel de Detenidos y Cuartel de Bomberos.

Palacio de Justicia

El autor de la construcción es el arquitecto alemán Adolfo Bultner se comenzó la obra el 2 de noviembre de 1883 a cargo de la empresa constructora Fiorini y Ferrante adoptando el estilo neo renacentista, con influencia germánica en el tratamiento volumétrico. La Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y los juzgados civiles y comerciales funcionan en este edificio.

Vista desde calle 47.

El palacio ubicado en la calle 13 entre 47 y 48, en su interior se destaca el salón de audiencias, donde los magistrados prestan juramento y el Salón de Acuerdos de Verano, con ornamentación y mobiliario original, esta sala está emplazada en el centro de la planta alta. Originariamente cumplió las funciones antes señaladas y actualmente se utiliza como Sala para reuniones especiales de la Suprema Corte.
Se completó la construcción de este magnífico edificio, con una cárcel de detenidos iniciada en 1884, que ocupó primitivamente la media manzana que da sobre calle 14. Se denominó la Cárcel de Detenidos y contaba además con nuevas oficinas para escribanías de registro. El edificio comenzó a ser habilitado en 1886.. En su interior se destacan el Salón de Audiencias, lujosamente ornamentado, donde los magistrados presentan juramento y el Salón de Acuerdos de verano, con ornamentación y mobiliario originales.

Ministerio de Hacienda

La construcción comenzó el 2 de enero de 1883, a cargo del maestro mayor Pedro Cabrera y quedó habilitado totalmente el 15 de abril de 1884, al celebrarse la traslación de los poderes públicos a la nueva capital y, en los primeros tiempos fue utilizada como casa de gobierno provincial. El proyecto pertenece al ingeniero Pedro Benoit, de estilo neorenacimiento italiano.

El palacio de hacienda original era una edificación de una única planta y estaba completamente rodeado por jardines protegidos por un muro perimetral de mampostería de un metro y medio de altura con rejas. Con frente sobre calle 8 estaba la residencia del ministro. Este hermoso palacio fue demolido durante el transcurso de la década del 30 y en el mismo sitio construido el actual en la calle 7, 8 entre 45 y 46 que indudablemente no posee la bella arquitectura del anterior, ¿por qué fue demolido? nunca quedaron bien claras las causas, lo que si se puede apreciar dentro del edificio, sobre calle 7, son algunas columnas del primitivo edificio.

Primer médico

Mucho antes de colocarse la piedra fundamental ya residía en Tolosa el Dr. Celestino Arce y actuaba como médico en Ensenada, su firma está en el acta de fundación de La Plata, al lado de la del Dr. Rocha y demás asistentes. Al principio de 1883, fue médico de policía en la naciente ciudad.

Observatorio Astronómico

Por ley del 18 de octubre de 1882 a iniciativa del Gobernador de la Provincia de Buenos Aires se dispone la creación del Observatorio. Asimismo el Poder Ejecutivo con fecha 22 de noviembre de 1883 nombra primer director al marino y astrónomo francés don Francisco Beuf con la facultad de proyectar los edificios necesarios para su funcionamiento en el paseo del bosque.

El Hotel Bruny

Otra mirada a la diagonal 80 entre 5 y 6, y se estaba en presencia del Hotel Bruny, el café Colón, etc. El hotel de Julián Bruny inaugurado el 19 de noviembre de 1883, el mismo día en que se cantaba en San Ponciano el primer Tedéum, constituía el punto de convergencia de las mensajerías de caballos que ponían el centro en

Remedios caseros


En la era previa a los antibióticos uno de los remedios caseros era la cataplasma que se preparaba mezclando harina de lino y mostaza con agua caliente, hasta formar una pasta.Ésta se colocaba entre dos lienzos sobre el pecho y trasmitía su calor. Se aprovechaba este calor para favorecer la fluidificación de las secreciones bronquiales, que se asociaba con otros procedimientos para combatir los episodios broncopulmonares como las fricciones con “untura blanca”, inhalaciones de vapor proveniente del vapor de agua caliente conteniendo frutos de eucaliptus para facilitar la respiración. El empleo de purgantes era un procedimiento frecuente “para depurar el organismo de las impurezas acumuladas en la sangre” pero tomar una o dos cucharadas soperas de aceite de ricino, no era fácil. El horrible gusto del aceite, provocaba el rechazo espontáneo, los que fueron niños en aquella época tiene un mal recuerdo de este laxante.


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