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Pero curiosamente, terminaba diciendo: "En esta lucha ha triunfado. Hoy La Plata es una linda ciudad, cuya población se ha fatigado y aumenta paulatinamente. La vida es aquí más barata que en Buenos Aires. Esto representa una ventaja, que compensa y sobrepasa los inconvenientes de la proximidad a la metrópoli federal. Uno de los factores que contribuirá más a su adelanto será el camino carretero que va a construirse, uniéndola con Buenos Aires. Será el tubo de comunicación de un vaso medio vacío con uno repleto. Cualquiera que conozca la ley de los vasos comunicantes sabrá lo demás".
EL doctor Joaquín V. González, presidente de
la UNLP, literato y senador nacional, opinaba que "La ciudad de La Plata
puede no haber satisfecho alguno de sus propósitos que inspiraron su
creación, pero ha realizado y realizará en el porvenir el único
fin político posible: el de dar a la Provincia una capital propia,
digna de su importancia".

En cuanto a la
proximidad con Buenos Aires, no veía allí un obstáculo
para su desarrollo ni un peligro para el futuro: "No peligra la independencia
de nadie por estar al lado de su prójimo, cuando éste es un
hombre civilizado y, mucho menos, la de una ciudad argentina, centro necesario
de vida e influencia legítima sobre todo el país. La Plata está
bien donde está y las causas de la relativa paralización de
su desarrollo no están en su posición geográfica".
Para el senador, su proximidad a Buenos Aires será pronto la mejor
razón de su engrandecimiento.
En relación a trasladar los institutos de enseñanza superior
a la ciudad, el futuro creador de la Universidad Nacional afirmaba que "La
Plata será un centro de cultura intensa que irradiará sus beneficios
en Argentina. Si hubiera de hablar como un técnico, en presencia de
cifras estadísticas, La Plata como distrito escolar, en el mapa intelectual
de la Nación, obtendría el coeficiente más alto".
Para el Doctor Agustín Alvarez (publicista, vicepresidente de la UNLP,
presidente del Consejo supremo de guerra, ex diputado nacional) La Plata había
satisfecho el objetivo de su creación y los posibles inconvenientes
de la vecindad a Buenos Aires estaban más que compensados por las ventajas
que tal situación acarreaba. En su opinión, no procedían
propiamente de la proximidad, sino "de la diferencia de magnitud"
y subsistirían con cualquier otra ubicación que se le diese,
desde Bahía Blanca hasta Jujuy, por el enorme crecimiento de Buenos
Aires, que era, en aquellos años, el fenómeno más auspicioso
para la civilización Argentina.
Por otra parte, el Doctor David Peña (literato, catedrático de la UNLP) consideraba que la fundación de la Capital de la Provincia de Buenos Aires era un hecho postergado por la estrechez del patriotismo y era esa frustración el origen de males irreparables. "Ante la trascendencia de su fundación ya es secundaria la elección del lugar". El docente afirmaba que en cualquier sitio no resolverá el de la buena administración política, económica y social de la Provincia, "porque no es cuestión del lugar de la sede del gobierno, sino de una multiplicación de sedes de gobierno de provincias". "Es tiempo ya que demos cumplimiento a la cláusula 13 de la Constitución Nacional sacada de la mente genial de Rivadavia: hay que crear nuevas provincias, no por el prurito de aumentar Estados, sino por la ansiedad de regularizar mejor la estructura del viejo virreinato. El destino de los pueblos no depende de razones geográficas, sino de la capacidad de sus gobernados y la de sus gobernantes"
Por otra parte, para el Director de la Oficina General de Estadística,
Gabriel Carrasco, dos objetos estuvieron principalmente en vista para fundar
la ciudad de La Plata: darle capital a la provincia y dotar de un buen puerto
a la inmensa zona. La primera necesidad había sido satisfecha "aún
cuando los progresos de su población no hubieran sido tan grandes como
los anhelaba el patriotismo de sus fundadores". La segunda se encontraba
realizada porque las condiciones naturales del puerto de La Plata lo habilitaban
para abastecer las necesidades de servicio comercial.
"Cuando en 1882 se fundó La Plata, la ciudad de Buenos Aires no tenía más que trescientos quince mil habitantes, y nadie podía entonces sospechar que habría de bastar solo un cuarto de siglo para ubicarla dentro de las principales ciudades del globo, con más de un millón cien mil habitantes. La Plata cuenta actualmente con una población igual a la que tenía la ciudad de Buenos Aires hacia 1853. Ha progresado en veinticinco años lo que Buenos Aires en 327. El supuesto obstáculo es pues simplemente un prejuicio".

La nueva capital constituía para Peña, un ejemplo de crecimiento
estupendo que desmentía por completo la teoría del obstáculo
ofrecido por la proximidad. "No es cierto que éste hubiera existido
en el pasado, menos pues considero que pueda haberlo para el futuro".
En cuanto a hacer de La Plata una moderna Salamanca, centro de las universidades
argentinas, Carrasco lo cree impracticable. "Hoy la ciencia se ha democratizado
y a la par del hijo del millonario, estudia su arrendatario y quizás
también su portero. Si el primero gasta los bienes de su padre, los
segundos proveen casi por completo a su propio mantenimiento con un empleo
administrativo, o llevando los libros de una casa de comercio. Así
costean en todo o en parte sus estudios. Para hacer eso se necesita no salir
de las grandes ciudades, y especialmente de la metrópoli, en que hay
relativa facilidad de obtener lo buscado. ¿A quien rendirían
sus servicios los estudiantes en una ciudad de estudiantes?" y termina
diciendo: "No creo pues factible la idea de transformar La Plata en una
ciudad de estudiantes".
Modelos de entonces...
En todo el debate subyacía una concepción de país donde
discutir la ubicación o el traslado de la ciudad mostraba alguna de
las piezas de aquel rompecabezas infinito que, desde hace tiempo ya, era la
Argentina.
El modelo enfocaba en su perspectiva un ambicioso proyecto nacional que podía
traducirse en la construcción de ciudades y puertos, con una inmensa
-y aún desconocida- región pampeana, poseedora del suelo más
fértil del mundo y fuente inacabable de riquezas. Los vínculos
de comunicación -trenes y rutas- comenzarían a surgir, inevitablemente,
como la máquina de aceleración del progreso futuro.
El puerto aseguraba, sin dudas, un gran crecimiento. Los adelantos de agricultura
y ganadería en su inmensa zona de atracción, constituían
la más sólida garantía de su prosperidad. La Plata entonces
como potencial "centro de luz" con sus instituciones de enseñanza
y portal estratégico del comercio.
La postal es clara: campo y puerto unidos por el tren y una idea de ciudad
como puente al trabajo y la educación. El ambicioso sueño que
anhelaba compendiar París y Londres en un mismo sitio.
Todos los que vivieron aquel auspicioso cumpleaños, sabían,
sin embargo, que veinticinco años era poco tiempo para evaluar los
alcances de aquel proyecto.
Licenciada en Comunicación Guía de Turismo de nuestra ciudad y capital
Colaboración material
periodístico del diario La Reforma Años 1906 y 1907, Lic. Matías
R. Crowder.
Bibliografía:
ARRIETA, Rafael. "La ciudad del Bosque"
Diario "El Nacional", Año 1882. Hemeroteca del Congreso de
la Nación
Diario La Reforma, Año 1907.
Libro de Actas del Museo de Ciencias Naturales de La Plata, Biblioteca.
MONCAUT, Carlos Antonio. "1882-1982. Crónicas de un siglo",
Municipalidad de La Plata.
LUNA, Félix. "Fuerzas hegemónicas y partidos políticos",
Ed. Sudamericana.
ULANOVSKY, Carlos. "Paren las rotativas".
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