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Por la Lic.Constanza Crowder
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El tradicional
cine reabrió sus puertas. El surgimiento de esta sala en la década
del 50 estuvo ligado al nacimiento de una nueva etapa en la proyección
de filmes. Allí se realizó el primer Festival de Cine Internacional
y desde allí se innovó con los últimos adelantos.
A muy temprana edad la ciudad recibió al cine y el mismo, con el paso del tiempo, pasó de ser un entretenimiento novedoso para convertirse en una forma de reunión donde diversas formas de sociabilidad se dieron cita.
Desde aquellas primeras proyecciones del cinematógrafo Lumiére
en el Teatro Olimpo y las tardes de biógrafo y fonola en el Lago,
hasta el surgimiento de los cines-bares y las salas modernas, los platenses
fueron parte de un rico imaginario que se fue configurando alrededor de
esta actividad recreativa. Ritual que fue cambiando de forma a medida que
nuevos descubrimientos aportaron al séptimo arte posibilidades de
expansión.
En esa evolución tan compleja, la apertura del cine Gran Rocha inauguró
una nueva etapa en la proyección de películas y su aparición
dividió las aguas entre “lo tradicional” y “lo
moderno”.
"Vistas animadas
en cinematógrafo"
El
28 de agosto de 1948, en los altos de la galería que lleva el nombre
del fundador de la ciudad, la flamante sala cinematográfica inauguraba
sus proyecciones con el estreno de un laureado film de la época:
"Un enviado del Cielo", de la RKO Radio Pictures.
La noticia de su apertura había generado gran entusiasmo en los platenses
en un momento en que la actividad cinematográfica llegaba a su máximo
esplendor, con más de dos mil salas en todo el país.
La nueva sala, con capacidad para 2500 espectadores, había sido construida
un año antes por la empresa LOCOCO, bajo la administración
de la firma AIA integrada, entre otros, por Don Luis Ferraris y Anastasio
Aspreda. Abarcaba un amplio vestíbulo de acceso, sala, platea baja
y tres altas, en un espacio de 900 metros. Tanto por la reproducción
de las imágenes como del sonido se utilizaron los más modernos
equipos y en tal sentido el flamante cine se presentaba a la par de los
más importantes de Buenos Aires.
Uno de los factores que mayor realce dieron al cine fue el
sistema de aire acondicionado y calefacción: "...bien se sabe
y se conocen los beneficios que se derivan de ese magnífico adelanto
técnico y puede decirse que, en los meses más rigurosos del
año, el público tendrá donde poder ir a ver películas
sin sufrir las molestas del calor...".
La fiesta de la pantalla
Integrantes
de diferentes compañías cinematográficas nacionales
deciden dar a conocer al mundo su producción fílmica, conscientes
de la importancia que revestía la difusión de su actividad.
En el mes de marzo de 1954 se realiza el primer Festival Internacional de
Cine en Mar del Plata con la presencia de estrellas locales -Tita Merello,
Olga Zubarry, Amelia Vence, Iris Marga, Luis Sandrini, Narciso Ibáñez
Menta, Juan Carlos Thorry-, directores, músicos y artistas de diecisiete
países, constituyéndose como el primer gran festival de cine
realizado en nuestro país.
En pleno furor de la pantalla grande y en el marco del éxito rotundo
que había sido el festival marplatense, se organiza para el mes de
agosto la Semana de Cine Internacional en la sala del Gran Rocha. El evento
fue difundido enérgicamente por los medios locales: "...la fiesta
de la pantalla platense ha de comenzar el lunes cuando inaugure la Semana
del Cine Internacional. En el ciclo estarán agrupadas en sucesivas
exhibiciones los filmes, donde podrán verse algunas de las más
extraordinarias películas de la producción mundial. Feliz
iniciativa que el público no puede menos que recibir con júbilo
y franco auspicio".
En materia de films, se exhibieron a sala llena ocho largometrajes de producción norteamericana, italiana y francesa; además del estreno argentino "Tren Internacional" dirigido por Daniel Tinayre. Por tal motivo, en la segunda jornada del festival se hizo presente en la sala del Gran Rocha la primera actriz Mirtha Legrand, quien disfrutó de la película junto a otros actores del elenco.
Aventuras en Cinemascope
En la década del 50, la industria cinematográfica experimentaba implantar nuevas ideas tecnológicas para no sucumbir ante los efectos de las crisis esporádicas que la agobiaban. Es el momento donde distintos adelantos visuales y sonoros se dan cita en el séptimo arte tratando de cautivar a un público que se alejaba, inevitablemente, hacia el televisor.
Es así que un nuevo proceso para filmar en tres colores hacía
su aparición -Eastman color- e inauguraba una etapa donde los realizadores
podían optar entre éste y el ya establecido Tecnicolor. La
implantación de la pantalla gigante con sonido estereofónico
daba a luz distintos sistemas de proyección: Cinerama, Vista Vision
y Panavision, que trataban de dar al auditorio una sensación de realidad,
algo que no podían obtener del televisor.
Pero el verdadero adelanto que hizo al cine más grandioso fue el
descubrimiento, en el año 1953, del proceso de pantalla ancha o Cinemascope,
que hizo posible la majestuosidad de muchos de los planos.
En marzo de 1956 el Gran Rocha hacía conocer al público la
expresión de éste moderno sistema, con sus procedimientos
sonoros a cuatro bandas magnéticas y una pantalla plástica
de 6,50 x 16,50 metros.
Las crónicas locales lo anunciaban como el comienzo de una promisoria
etapa, sólo comparable con el surgimiento del cine sonoro establecido
allá por 1929 en el desaparecido cine París y un año
después en el Select: "...en la esfera de la actividad cinematográfica
local se está en vísperas de un acontecimiento llamado a señalar
una etapa de progreso solo comparable con el nacimiento de la pantalla hablada.
La implantación del sistema Cinemascope en la sala del Rocha, cuyos
perfeccionamientos en materia de exhibición y sonido eran poco probables
de lograr hasta hace poco tiempo".
Sensacional
estreno
"La fuente del deseo"
Versión difundida novela de John
Socondari, en adaptación de John Patrik, dramaturgo recientemente
laureado con el premio Pulitzer.
"Espectáculo de imponente magnitud y extraordinarias tonalidades
del tecnicolor. El sonido estereofónico en cuatro bandas magnéticas
cumple gran tarea en el logro de efectos comunicativos. Cuadros panorámicos
de lugares históricos de Roma y Venecia que cautivan y que aportan
un testimonio concluyente y definitivo de las virtudes del cinemascope".
Los filmes de aventuras fueron los más propicios para exhibir en el moderno sistema por la amplitud de los escenarios y su dinamismo, explayándose en el plano de una extraordinaria espectacularidad. El cuadro, luminoso y profundo, daba apariencia de relieve y acrecentaba el realismo.
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