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Desde sus primeros años de vida, la diagonal 80 ha sido una de las arterias mas dinámicas y activas de
la ciudad. El Ferrocarril del Sud, que desde
Buenos Aires llegaba a Tolosa, ingresaba a la ciudad por la Calle Real (actual
Avenida 1) y se desviaba por la diagonal, culminando su recorrido en la Estación
19 de Noviembre, hoy Pasaje Dardo Rocha.
La ciudad de La Plata, al proyectarse como capital de la provincia de Buenos
Aires, fue planificada minuciosamente.
El asiento político-administrativo de las autoridades provinciales
implicó que la ciudad se embarcara en un gran proyecto edilicio que
tenía que promover la atracción, indefectiblemente, de profesionales,
técnicos y posteriormente, gente de trabajo.
Fue así que la nueva urbe sedujo, en sus primeros años, a una
gran cantidad de visitantes que llegaron a la estación de trenes para
conocer la metrópoli del progreso y quizás mas tarde, establecerse
en la promisoria ciudad.
Funcionarios del gobierno de turno enviados para conocer el nuevo asiento de la capital, terratenientes adinerados, potenciales inversores, viajeros, comerciantes y gente del campo caminaron las calles de tierra de la diagonal 80 en busca de algún lugar para comer o dormir.Muchas crónicas de aquellos primeros años de la ciudad indican a la gastronomía y la hotelería como las actividades mas pujantes. El diario "El Día" describía el primer esplendor de la calle: "El crecimiento de la principal vía de acceso a la ciudad es notable. La estación del ferrocarril no hace mas que aumentar el caudal de gente que la recorre, haciendo de ella una calle con vida propia"(*) .
Podía percibirse, ya en aquellos tiempos, el andar apurado de la gente que transitaba a diario por la diagonal en su camino a la estación, lo que no impedía que el encantamiento rutinario de la charla en las esquinas se cumpliera casi como un ritual.
Ya a la espera del tren, las conversaciones se renovaban entre los que aguardaban y los recién llegados y éste intercambio de noticias inauguró "el primer periodismo" o la primera forma de difundir las noticias: de boca en boca, informal, pero con la eficacia de los mejores periódicos.
El "ida y
vuelta" de información hacía del viajero que venía
con una "buena nueva" de la Capital, un preciso portavoz de noticias.
Señores de traje y señoritas que iban a despedir a su prometido
en su jornada laboral, expandían la noticia entre sus círculos
familiares. Los hechos se difundían con la agilidad de las diligencias
que transportaban los diarios por el interior de la provincia.
Con la aparición de los primeros periódicos surgió la
figura del "canillita", que atraía la atención de
los viajeros gritando a viva voz alguna noticia extraordinaria. También
es cierto que, muchas veces, el vendedor difundía noticias que no salían
estrictamente en las páginas de los diarios; comentaba hechos que escuchaba
del "boca en boca" y después dejaba que su imaginación
hiciera el resto.
Si los periódicos locales no estaban aún al tanto de lo que pasaba en Buenos Aires, estos voceros del hacer cotidiano sabían como hacerles llegar la información. Ocurría algo similar con las noticias locales: cobraban vida en boca de los "canillitas" y con la misma velocidad llegaban a la Capital.
A veces solían
venir periodistas de diarios porteños a cubrir algún evento
importante. El primer lugar donde arribaban era la
estación de trenes; allí se enteraban de los detalles pintorescos
que los funcionarios del gobierno omitirían a la hora de abordarlos
con sus preguntas.
Muchos viajeros se dirigían al Hotel Brunni, en diagonal 80, frente
a las vías de ferrocarril. El diario "El Nacional" comentaba
su apertura con gran pompa: "Fue inaugurado ayer, día del sexto
aniversario de la ciudad, el hotel Brunni. Este día quedará
en la historia, ya que como en todos lo aniversarios de nuestra querida ciudad,
la inauguración del hotel fue casi en el mismo momento que en San Ponciano
se cantaba el primer Tedeum".
En 1886 los periódicos locales se hicieron eco de un hecho que marcó
la futura apariencia de la diagonal. El comisario de la ciudad había
pasado una nota a la jefatura de policía con motivo de la muerte de
dos caballos, ocasionada por el ferrocarril a la altura de diagonal 80. Debido
a la ola de accidentes que el ferrocarril ocasionaba, los diarios hicieron
ver la necesidad que había de colocar una reja a los costados de las
vías, poniendo además en cada bocacalle un guardavía
a fin de que no penetraran en ella animales. Dos años después,
"El Argentino" publica: "Se colocan verjas de hierro en toda
la extensión de la diagonal 80, a los costados de la vía férrea".
Hoy, parte de esas verjas rodean el jardín zoológico.
Cada vez que el
tren hacía su paso por la diagonal, se levantaba una densa nube de
tierra y conchilla que hacía desaparecer los vehículos estacionados
a ambos lados de las vías, mientras partículas de polvo se adherían
a los labios del peatón. A la noche se escuchaba, sin pausa, el monótono
croar de las ranas. Por eso el diario "El Nacional" llamó
alguna vez a la nueva capital "la ciudad de las ranas".
A las seis de la tarde llegaba el tren que traía los diarios de Buenos
Aires, entre ellos "El Nacional", que tenía 150 suscriptores
platenses. El reparto se efectuaba enseguida, con dos o tres hombres a caballo.
En 1889, la Municipalidad dispone la construcción de pasos de piedra en la diagonal y se solicita al Ministerio de Obras Públicas su empedrado total. Al año siguiente, el diario "El Día" publica periódicamente en su contratapa fotos de algunos de los predios que ya caracterizan la arteria.
Los edificios de renta ganan espacios; la idea del local comercial abajo y los dos pisos de viviendas para alquiler en una segunda planta fue típica de aquellos tiempos en la gran diagonal comercial. Por otra parte, los sectores de elite de nuestra ciudad que buscaban identificarse con la moda francesa, encontraban una alternativa en el tipo de edificios que se conocen como petit hotel. Producto de ésta pretensión es el edificio del diario "El Día" aún sobre diagonal 80, como así también otras "casas de altos" que sobreviven al paso del tiempo.
Hacia 1919, una casa típica de la arteria era la del "sastre norteamericano",
ubicada en diagonal 80 entre 1 y 2. Un
comentario
periodístico de la época develaba la moda de la temporada contando
que un gran surtido de paños y modelos de última novedad habían
llegado a la tienda del sastre. La crónica decía que "los
que conocen el corte irreprochable que distingue a esa casa no necesitarán
que se les explique mas acerca de las dos cualidades que lo caracterizan:
la novedad y la elegancia".
En la zona aledaña a la diagonal funcionó el tradicional Pasaje
Basilio Rodrigo. Lleva el nombre del platense que tuvo la idea de construir
una galería comercial en lo que él pensó, seguramente,
que seguiría siendo la principal arteria comercial de la ciudad. Una
crónica de 1929 del diario "El Argentino", decía que
"el Pasaje es visitado asiduamente por la sociedad platenseque busca
la elegancia en las tiendas de ropa mas prestigiosas de la ciudad". Años
mas tarde y durante mucho tiempo, fue "El Teclado" -primer boite
de la ciudad- la que le dio vida al Pasaje y por extensión, a la diagonal
80.
Miles de historias cotidianas surcaron la arteria; muchas se perdieron en
el tiempo, otras quedaron guardadas gracias a la pluma de los escritores o
a las crónicas de los diarios: "El escritor Jorge Luis Borges
visita asiduamente la ciudad", "Se lo ve junto a su amigo Francisco
López Merino en el café El Rayo ubicado en 1 y 44". Transcurrían
aquellos años de 1926 y 1927 cuando el escritor y el poeta se juntaban
en el hoy desaparecido café para proyectar la revista Oral. Pero fue
el amor de una mujer lo que hizo viajar continuamente a Borges a la ciudad,
mas exactamente a diagonal 80 esquina 4, donde vivía Elsa Astete Millán.
Pasarían casi cinquenta años para que el famoso escritor contrajera
matrimonio con aquella mujer.
Seguramente, infinidad
de historias que no conocemos tuvieron como escenario la diagonal 80. Historias
que no salieron en la primera plana de ningún diario y que tienen que
ver con la forma de habitar la ciudad.
Quizás el periodismo no puede brindar un retrato acabado de ningún
lugar o momento histórico. Quizás también, ese sea su
mayor atractivo.
Pretender mirar a través de la crónica de un diario resulta
preciso y engañoso al mismo tiempo. Por eso, la diagonal ochenta habla
si el que camina sus veredas espera que diga algo.
*Diario El Día. 25/8/1886 Pag.3
Licenciada en Comunicación Guía de Turismo de nuestra ciudad y capital
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