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° Historia

 

 

 

Primera Información sobre el origen del escudo

Por José María Rey

 

"No es abundante la información que existe acerca del escudo de armas de la ciudad de La Plata, especialmente en cuanto se refiere a su origen, anterior en casi diez años a la sanción definitiva del mismo por la corporación municipal. Donde por primera vez apareció concretado dicho escudo fue en las medallas destinadas a conmemorar la fundación de la ciudad, el día 19 de noviembre de 1882. Parece que la elección de los blasones se concertó en una consulta verbal que el doctor Dardo Rocha había dirigido poco antes a los doctores Andrés Lamas y Manuel R. Trelles, consulta que éstos evacuaron en igual forma (1). Habían acordado los citados que en el emblema de la ciudad a fundarse estuvieran representados:

1. El sol naciente;

2. El gran río;

3. Los buques a vapor;

4. El puerto ideado por Rivadavia, y que se llevaría a cabo

5. La pampa, sobre la que se levantaría la ciudad

6. La riqueza del suelo.

(1) Comunicación dirigida al C. D. ((Exp. M. 10 1891, del H. Consejo Deliberante. Archivo de la Municipalidad de La Plata.

Fue trasladada la sugestión heráldica al ingeniero Pedro Benoit (que se había erigido ya en realizador de la mayor parte de las ideas que agitaban el espíritu del fundador), con el fin de que con ella compusiese el signo que debían ostentar las medallas de referencia. Y sea que el dibujo resultara deficiente, o que fuese poco celoso quien tuvo a su cargo llevarlo al bajorrelieve, lo cierto es que en esa oportunidad no se logró un trasunto aceptable de las imágenes acordadas como esenciales del escudo platense.

Existe una breve crítica de esa versión, hecha por los doctores Francisco P. Moreno y José Gómez Rodríguez en un informe especial. Dicen los nombrados que en ella se modificaron totalmente "algunas de las principales imágenes"; que "la pampa se convirtió en montañas, desapareció el gran río y , en vez del sol naciente, se figuró un sol entrante". Podría añadirse que se omitieron allí los buques a vapor, que es incompleta la figuración de la riqueza del suelo y que, finalmente, es inferior la calidad artística de la representación.

MEDALLAS CON EL EMBLEMA PRIMITIVO

Ese primer emblema, con pocas variantes, fue repetido luego en otras medallas de indudable importancia conmemorativa, como lo son las que recuerdan los siguientes hechos: la instalación de los poderes públicos en la nueva Capital, 15 de abril de 1884 ; la inauguración de la "Primera Exhibición de Productos y Manufacturas" el 9 de julio de 1885, acto organizado por el Centro Industrial y Agrícola (entidad que en su época alcanzó renombre e influencia en diverso modo); y, por último, la inauguración del Puerto de La Plata.

En las medallas relativas a este suceso (medallas de amplio disco) reza la siguiente sugestiva leyenda: "La provincia de Buenos Aires lo inicia el 8 de diciembre de 1883 y lo libra al comercio del mundo, el 30 de marzo de 1890".

Al organizarse en definitiva el gobierno comunal de la ciudad, ésta carecía, pues, de un verdadero escudo de armas. Le tocó a la primera municipalidad constitucional sancionarlo, y hay que reconocer que fue en esto diligente, puesto que encaró su composición no bien se instaló en forma.

LA PRIMERA MUNICIPALIDAD DE LA PLATA

La primera Municipalidad de La Plata se originó en la Constitución de la Provincia del año 1899, Constitución de la Provincia que fuera jurada solemnemente en todas las cabezas de partido el día 1 de noviembre de dicho año.

En La Plata, la ceremonia había tenido lugar en la plaza principal (actualmente Moreno), presidiendo el gobernador, don Máximo Paz; sus ministros: don Francisco Seguí, de Gobierno; don Manuel B. Gonnet, de Obras Públicas; don José Tosso, de Hacienda y el comisionado municipal, don Marcelino 0. Aravena.

Fue elegida la primera Municipalidad en comicios populares, el día 30 de noviembre de 1890, siendo gobernador don Julio A. Costa y comisionado municipal don Marcos J. Levalle, e inicia sus actividades el 1º de enero de 1891, compuesta del siguiente modo:

Intendencia: Intendente municipal, don Marcos J. Levalle; secretario, don Juan José Silva, Concejo Deliberativo: Presidente, don José Gómez Rodríguez; vicepresidente 1º, don Buenaventura Herrera; vicepresidente 2º, don Ramón Paz; concejales: don Pedro Benoit, don Joaquín de Urraza, don Daniel Zappettini, don Sebastián Berretta, don Alberto J. Huergo, don José E. Cisneros, don Luis Monteverde, don Benjamín del Castillo, don Arturo Dibur, don Antonio A. Delfino y don Domingo R. Gallino; secretario, don Ricardo L. Mañay

UNA COMISION PARA COMPONER EL ESCUDO

En la segunda sesión ordinaria, celebrada el día 2 de enero, los concejales Gómez Rodríguez, Benoit y Huergo proponen el nombramiento de una comisión "para que dictamine sobre la formación del escudo o sello para la Municipalidad". Se aprueba el proyecto sobre tablas y se integra la comisión con los doctores Francisco P. Moreno (Director del Museo de Ciencias Naturales), Andrés Lamas (historiador y publicista que había opinado sobre lo mismo en 1882), José Gómez Rodríguez (abogado, que preside el Concejo) y el ingeniero Pedro Benoit.

Al entrar la comisión en funciones se manifiesta una disparidad de criterio entre Benoit y los doctores Moreno y Gómez Rodríguez. El doctor Lamas, que falleció algo después, el 23 de septiembre del mismo año, no aparece actuando en la comisión. El disentimiento da lugar a que se presenten dos despachos: el de Moreno y Gómez Rodríguez, por escrito y acompañando un dibujo; el de Benoit, oral, ilustrado también gráficamente. Se trata nada más que el de éste, en la sesión del 17 de abril, y se aprueba con la sola observación del concejal Delfino, quien indica, sin éxito, la conveniencia del dictamen por escrito.

Benoit expuso allí sus razones, fundadas en la necesidad de mantener en todo lo posible la composición primigenia, y el ingeniero Sebastián Berretta apoyó desde su banca las ideas de aquél, por afirmativas de continuidad y de respeto hacia lo que entendía que era ya tradicional. Al prestar aprobación, como lo practicó, el cuerpo no hizo otra cosa que renovar su adhesión y su confianza al colaborador técnico del fundador de La Plata.

En cuanto al despacho de Moreno y Gómez Rodriguez, recién aparece conociéndose en la sesión siguiente, del 21 de abril, y teniendo como destino inmediato el archivo.

Quizá convenga recordar aquí, para explicarse cómo pudo el Concejo omitir la consideración del despacho de la mayoría, que el doctor Moreno no era concejal, y destacar al mismo tiempo que el doctor Gómez Rodríguez ya no presidía el Concejo ni pertenecía a su plana, por renuncia que le fuera aceptada el 4 de marzo; suceso que a su turno había originado la incorporación al cuerpo del suplente don Juan A.Carbonell y la modificación de la mesa directiva en esta forma: Presidente, don Buenaventura Herrera, y vicepresidente 1º, don Benjamín del Castillo. Don Ramón Paz continuó en la vicepresidencia 2ª.

LAS PRIMERAS MEDALLAS CON EL NUEVO ESCUDO

En seguida de aprobarse la composición del escudo de la ciudad, en la misma sesión, el concejal Monteverde propuso que se mandara acuñar 19 medallas que ostentasen el signo heráldico junto con la inscripción "Primera Municipalidad de La Plata", moción que se acepta, objetada nada más que por el concejal Delfino, que está en desacuerdo con la leyenda. Las medallas de referencia fueron destinadas individualízadas a los municipales y secretarios cuya nómina hemos dado al referirnos a la constitución legal de la comuna; al suplente incorporado, don Juan A. Carbonell , y al prosecretario del Concejo, don Martín G. Mallo.

Con respecto a esta distribución de medallas, es interesante destacar que el concejal Monteverde, en la sesión del 21 de abril, invocando el estado precario de las finanzas, pidió que las medallas se fundieran en acero. Esta simpática manifestación de sobriedad republicana no pudo prosperar. En una sesión posterior, la del 13 de mayo, (a la cual no habían asistido Benoit ni Monteverde), no obstante hacer hincapié el concejal del Castillo sobre la pobreza circunstancial, resuélvese en definitiva, a moción de Berretta, por 5 votos contra 3, que las 19 medallas se acuñaran en oro y que las encargara la Municipalidad en la casa Seylland, de la Capital Federal, al precio de 35 pesos moneda nacional cada una. Dichas piezas son las primeras en que aparece el escudo verdadero de La Plata.

LA COMPOSICION DEL ESCUDO

Según una información oral que hemos recogido hace tiempo de labios autorizados, Benoit combinó los blasones del distintivo heráldico contemplado en circunstancias favorables el paisaje ribereño comprendido entre el río Santiago y el de la Plata. De ahí el sentido paisista que triunfa en el campo del escudo de armas de la capital de la Provincia. Aquí, sobre la llanura pastosa, y próximos a un soto, tres ejemplares madres, representativos de nuestra riqueza pastoril: en primer término, la oveja, sola, y después la vaca y la yegua, con sus respectivas crías. Enseguida, cortando, el río Santiago, y, a flote, dos embarcaciones de cabotaje, viéndose en la margen más cercana un ancla semienterrada; más allá, la zona feraz y poblada de las tierras ribereñas, surcada por una cordial corriente de agua. El gran río en último término; en el río, dos trasatlánticos, naves a vapor. Por fin, dominando el fondo, el sol auroral, y en el espacio tres aves en vuelo.

Escudo de armas de la ciudad

Composición heraldica aprobada por el Consejo Deliberativo, el 17 de abril de 1891

El dibujo original del escudo (existente en el despacho del Intendente Municipal) fue ejecutado en tamaño grande por el colaborador artístico de Benoit, que lo era el arquitecto Ernesto Meyer. Éste estaba en La Plata desde 1883, y había venido como representante de su colega y compatriota, el arquitecto Huberto Stier, de Hannover, para dirigir la construcción del edificio municipal, obra premiada de Stier en el concurso internacional organizado por el gobierno de la Provincia.

El dibujo es una versión sentimental del paisaje, entre isleño y pastoril, contemplado por Benoit. Está realizado a pluma, en negro, con criterio de dibujante verista, sin otra estilización que la que se acusa en la imagen del sol surgiendo radiante de las aguas del estuario.

 

UN EMBLEMA DE PAZ LUGAREÑO Y JOCUNDO

En el sentir de los hombres de esa época, los blasones del campo del escudo de armas de la ciudad nueva no podían ser otros que símbolos representativos de aquellos dones naturales y hechos geográficos afirmados por la unidad nacional, que hacían rico y amado el suelo de la patria, cuya pacífica grandeza sentíanse uniformemente inclinados a exaltar los contemporáneos, al creerse por igual románticos depositarios de la aspiración sellada por los Constituyentes. Por eso La Plata, ciudad del porvenir, fruto de la concordia, tiene desde hace medio siglo recién cumplido un escudo municipal de sentimiento espontáneo, sin estilo que valga, carente de refinamiento y de los acentos lineales y cromáticos de la heráldica mejor lograda. Y es también de esta suerte porque el intérprete, en las dos oportunidades en que le tocó serlo (el 82 y el 91), vibró ante todo como paisajista durante la gestación. Compuso la pieza heráldica bajo el influjo sentimental y con la visión de un emblema de paz lugareño y jocundo"(sic).

La Plata, mayo de 1941.

Jose Maria Rey

Miembro del Centro de Estudios Históricos de la Universidad Nacional de La Plata

 

 

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