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Curiosidades 1882 a 1912 - 5
Julio Verne, y la Ciudad de La Plata: Jules Gabriel Verne (Nantes, 8 de febrero de 1828 – Amiens, 24 de marzo de 1905), conocido en los países de lengua española como Julio
Verne, fue un escritor francés de novelas de aventuras. Predijo con gran precisión en sus relatos fantásticos la aparición de algunos de los productos generados por el avance tecnológico del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los submarinos o las naves espaciales.
Figura también entre sus proféticas visiones la creación de la ciudad de
En este libro Verne describe con asombrosa exactitud, una ciudad como
Una ciudad con un trazado inteligente que evitaba la formación de tugurios, sin
recovecos, con calles de fácil acceso para ambulancias y servicios de seguridad. Una ciudad con los más modernos servicios sanitarios, como el agua potable y la cloaca (alcantarillado).
Los grandes higienistas de aquel tiempo reaccionaron frente al crecimiento de grandes concentraciones tugurizadas que
La primera de ellas, la Villa Francia de Julio Verne, nació en un lejano país del continente sudamericano, en medio de extensos y despoblados campos cubiertos de cardos. En ellos surgió de la nada la ciudad perfecta, planeada y construida en un todo de acuerdo a los más avanzados criterios del urbanismo decimonónico. Se llamó La Plata, nombre que se debe a la inspiración de José Hernández, otro escritor, creador del famoso Martín Fierro.
Jockey Club: El 13 abril 1904 se firma el acta de fundación del Jockey Club
de la Provincia de Buenos Aires, resultado de la asamblea realizada en la casa alquilada para tal fin al señor Hugo Garza situaban la calle 7 números 781. Firma el acta del Dr. Agustín Gambier presidente de la asamblea.
Monumento a Italia: La revista Caras y Caretas del 4 de agosto de 1900 en su número 96 decía: "Hace años que la población de La Plata tributó un homenaje de honor a Italia, cuyos hijos trabajan tanto por el engrandecimiento y progreso de nuestra patria, dedicándole una de sus plazas en ella alzarán un monumento conmemorativo a los residentes italianos.
"La obra estuvo paralizada algún tiempo, pero hoy se han reanudado los trabajos con nuevos bríos y dentro de poco el monumento se erigirá tal como fue proyectado, las bases así como el pedestal son de granito de Tandil y ya los primeros blocs han sido colocados mereciendo el honor de ser visitados hace pocos días por todo lo más distinguido de la colonia italiana."
San Ponciano su campana y el reloj: La construcción del templo provisorio fué iniciada el 17 de julio de 1883. El 12 fué colocada la piedra fundamental, siendo padrinos el doctor Rocha y su esposa, bautizándosele con el nombre de San Ponciano.
El 16 de noviembre, se le declaró Parroquia y el 19, para celebrar el primer aniversario de la fundación, se ofreció un Tedeum.
Por decreto del 26 de marzo de 1884, al cura párroco, doctor Benjamín Carranza, se le acordaron ciento cuarenta y cuatro pesos mensuales hasta que las rentas de la parroquia fuesen suficientes para su sostenimiento.
Con motivo de la instalación de los poderes públicos, el 15 de abril de 1884 Julio Dantas donó un cáliz de oro que fué estrenado ese día; el 5 de septiembre se le acordaron diez mil pesos para ornamentos y el 19 de noviembre, día del segundo aniversario, se terminó el revoque del frente y fué estrenada la gran campana, de tres mil libras de peso que fué fundida en Buenos Aires.
La Parroquia de La Plata fué elevada a categoría de Vicaria Foránea el 23 de junio de 1885.
En la torre de San Ponciano funcionaba, desde el 5 de agosto de 1884, un reloj, único que poseía la ciudad para marcar la hora oficial, cuyo funcionamiento hizo poco honor a tan noble destino, pues nunca marcó la hora exacta y en eso hizo pareja con el del Banco Hipotecario que había sido instalado en noviembre.
No menos lucido fué el estreno de la campana, pues el domingo 22 de febrero de 1885, encontrándose la capilla atestada de gente se cortó la cadena de uno de los badajos y ante el pánico que hecho insólito produjo, cayó sobre la bóveda del coro, la horadó y al dar contre el piso rompió una de las baldosas.
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Medalla gentilmente cedida por Juan Carlos Costa Dieguez, un platense que vive en Almeria, España. |
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Medalla: Conmemorativa de la inauguración del Puerto de La Plata el 30 de marzo de 1890 por el entonces gobernador, doctor Máximo Paz.
Escuela italiana: Cuando la ciudad de La Plata, capital provincial, daba sus primeros pasos la ciudad se convirtió en el destino de muchos inmigrantes que desembarcaban en Buenos Aires con la esperanza de un futuro mejor.
Muchas familias llegaron a nuestra ciudad y comenzaron a trabajar en el centro urbano, que crecía continuamente. Levantaron edificios importantes, construyeron calles de adoquines y casas que surgían por todas partes... Todo edificado por inmigrantes, en su mayoría italianos.
Pero más allá de su trabajo, su anhelo era conservar sus tradiciones y difundir la cultura itálica, patrimonio sagrado acumulado durante milenios.
La adquisición de la lengua, siendo ésta la base de la transmisión cultural, era el
instrumento fundamental para concretar el sueño de este grupo de italianos.
Así, en 1896, después de veinte años de la promulgación de la ley de inmigración, el diario local publicaba:“...el 29 de junio se ha constituido en esta ciudad una sociedad denominada Escuela Italiana de La Plata..., su objetivo, según consta en el acta fundacional, es brindar a los niños de ambos sexos de cualquier nacionalidad, la enseñanza de la lengua italiana y la de la Nación Argentina según las leyes locales.”
Durante sus primeros años la escuela desarrolló su actividad en la sede de la Sociedad “Unión y Hermandad”, en diagonal 74 entre 3 y 4, para transferirse posteriormente al edificio donde hoy funciona la Dirección de la Lotería de la Provincia de Buenos Aires, en la calle 46 entre 6 y 7. Desde 1912 ocupa la sede de la calle 55 entre 10 y 11, la cual ha sido ampliada y modificada, excepto por su fachada que fuera declarada “monumento histórico” por decreto.
En 1912, además, la institución obtiene su personería jurídica; en 1920 el gobierno de la Provincia de Buenos Aires autoriza por decreto Nº650 el funcionamiento de la escuela, reconocida legalmente e incorporada a la enseñanza oficial el 14 de julio de 1933.
Museo de La Plata:"El Museo entre 1890 y 1906. Moreno se desempeñó como Director del Museo de La Plata desde 1884 hasta 1906, fecha de su renuncia.
Durante siete años de esta etapa -1896-1903-, simultáneamente ocupó el cargo de Perito Argentino.
Los primeros cinco años, ya comentados, fueron fundamentalmente de organización interna; el período restante bajo su dirección -1890-1906- fue de afianzamiento del Museo en todos los órdenes.
En el aspecto científico señala Teruggi (1988): "El fundador Moreno tenía ideas muy claras con respecto a esta institución. En 1890 aclara que el Museo de La Plata debe ser un museo de exposición al mismo tiempo que un establecimiento de estudio (...) que se debe pasar de la etapa de museo bazar (así lo llama adecuadamente al que se limita a mostrar curiosidades y rarezas) a la de un museo de educación e investigación.
Para cumplir con estos fines, durante este lapso organiza numerosas exploraciones a cargo de los llamados "naturalistas viajeros"; cuya misión era la de recorrer diversas zonas del país para recolectar materiales geológicos, biológicos y antropológicos.
Además, planifica expediciones científicas cuyo objetivo era investigar problemas específicos y recolectar, también, los materiales pertinentes. "De este modo todos los años ingresaban al Museo centenares de piezas que engrosaban las colecciones respectivas." (Teruggi, 1988).
por otra parte, Moreno, desde la fundación del Museo, declaró que iba a poner esta institución al servicio de los grandes intereses nacionales. Es necesario, dijo, hacer conocer todo el territorio argentino en sus múltiples fases: en primer lugar como poder económico, y en las regiones que limitan con otras naciones, todo lo que pueda contribuir a mantener la integridad del territorio.
Así fue que, junto con las expediciones organizadas con fines científicos, hubo otras que contribuyeron al relevamiento y conocimiento geográfico de regiones poco conocidas del territorio nacional. Creó, para la programación y coordinación de estas actividades, la Sección de Exploraciones Nacionales.
En el campo de la investigación, el Museo alcanzó proyección nacional e internacional. En el transcurso de los últimos veinte años, Moreno se rodeó de un equipo extraordinario de técnicos y científicos sobresalientes. El conjunto de especialistas argentinos, integrado por el paleontólogo Florentino Ameghino, los antropólogos Samuel Lafone Quevedo y Juan B. Ambrosetti, los naturalistas viajeros, Carlos Ameghino, Santiago Pozzi y Clemente Onelli, fue ampliado con la incorporación de científicos extranjeros.
Se crearon entonces los departamentos de investigación de Antropología, Paleontología, Mineralogía y Geología, Zoología, Botánica y Entomología, a cuyo frente estuvieron distinguidos investigadores, como Lehmann-Nitsche, Ten Kate, Santiago Roth, Alcides Mercerat, Carlos Burkhardt, Fernando Lahille, Carlos Spegazzini, Carlos Bruch, entre otros.
Los viajes de exploración del Museo de La Plata, realizados bajo la dirección de Moreno merecen, por su significación y trascendencia, un capítulo aparte."(sic) tomado de : Perito Francisco Pascasio Moreno Un Héroe Civil de Héctor L. Fasano paginas 134 y 135.
La Plata y la comunidad italiana: han marchado de la mano desde el mismo nacimiento de la Capital provincial, con la finalidad de dar apoyo a todos
los inmigrantes italianos que venían a trabajar a la nueva capital el 3 de junio de 1883 nacía la Sociedad Unione e Fratellanza.
Con sede en el viejo solar de diagonal 74 entre 3 y 4, que fue inaugurado en 1889, y es de estilo neogriego, con un pórtico sostenido por cuatro columnas corintias y en sus laterales, dos muros coronados de balaustres y sillería renacentista, tenía un frontis donde se leía ”Societá Unione e Fratellanza de Socorre Mutue”. Al entrar al vestíbulo, se podían apreciar angelitos de estilo barroco y esculturas varias, donde predominaba La Princesa.
Edmundo D`Amici fue nombrado presidente honorario y en 1924 fue visitado por el príncipe Humberto de Saboya. Sirvió de hospital, fue teatro y cine, hasta que fue vendido a un particular, que lo convirtió en un pequeño astillero, cambiando el lateral izquierdo del edificio, luego fue adquirido por una compañía de teatro “La Hermandad del Princesa".
El fantasma del museo: Desde hace más de un siglo, un espectro recorre los viejos pasillos y laboratorios del Museo de Ciencias Naturales de La Plata: el del cacique tehuelche Modesto Inakayal, apresado por Julio A. Roca en la Campaña del Desierto. Los testigos hablan de puertas que se cierran solas y de lamentos tristes
El cacique en sus años de prisionero. Lo separaron de su familia y lo confinaron al sótano del museo.
Francisco Pascasio Moreno le dio la orden precisa a uno de sus ayudantes:
–Vigílelo de cerca a Inakayal, anda todo el día borracho y perdido, parece un fantasma.
Corría la primavera de 1888 y, tal como lo decía el futuro Perito, el cacique llevaba unas cuantas semanas mirando a la nada. Caminaba encorvado, arrastrando los pies. Hablaba solo y se le caían los pantalones de lo flaco que estaba. Quedaba poco del fiero tehuelche, su espíritu aguerrido lo había abandonado después de ser capturado en la Campaña del Desierto. Y sólo él sabía que su alma en pena deambularía para siempre por su cárcel y su tumba: el Museo de Ciencias Naturales de La Plata.
Con los años, aquello de “fantasma” se volvió leyenda en el museo. Un fantasma al que se le atribuyen portazos, súbito desorden de cajones, escozores sutiles en la espalda. Por las noches se lo escucha jadear, y dicen que el pobre hombre reniega en su lengua.
A principios del siglo XX un sereno del museo lo bautizó Gabino, como el indio lenguaraz de Moreno. Pero hay otros que sostienen otra versión, están convencidos de que se trata de Inakayal.
Una tarde se septiembre de 1888, el lonko habría presentido su muerte. Clemente Onelli, secretario del Perito Moreno en el Museo, lo describió así:
“Ya casi no se movía de su silla de anciano. Y un día cuando el sol poniente teñía de púrpura el majestuoso propileo de aquel edificio engarzado entre los sombríos eucaliptos… sostenido por dos indios, apareció Inacayal allá arriba, en la escalera monumental: se arrancó la ropa, la del invasor de su patria, hizo un ademán al sol, otro largísimo al sur: habló palabras desconocidas y en el crepúsculo, la sombra agobiada de ese viejo Señor de la tierra se desvaneció como la rápida evocación de un mundo”.
Escuelas de La Plata: La creación de la Escuela Industrial de La Plata, ocurrió a dos meses de la celebración del centenario de la Revolución del 25 de Mayo de 1810. El gobierno de la Nación, inició obras de enorme trascendencia, el Poder Ejecutivo Nacional propiciaba la fundación de la ciudad de La Plata, de tres establecimientos educacionales: la Escuela de Comercio, la Escuela Industrial y la Escuela Profesional de Mujeres. Firmaban el Presidente de la Nación Dr. José Figueroa Alcorta, y el Ministro de Justicia e Instrucción Pública, Dr. Rómulo G. Naón.
La Ley relativa a estas fundaciones, que lleva el número 7042, es de fecha 27 de julio de 1910, y su promulgación, la del 31 de agosto del mismo año, siendo éste último, el día de nacimiento de nuestra Escuela Industrial y sus dos hermanas gemelas: la Escuela de Comercio y la Escuela Profesional de Mujeres.
La Plata, la "nueva Capital", crecía lenta, pero de manera firme en todos los órdenes del progreso general. Ya en 1910 sobrepasaba los cien mil habitantes, es decir, poseía una población merecedora del premio a su pujanza, que exigía la atención de las necesidades educativas de la Provincia de Buenos Aires, y así lo reconoció el gobierno nacional, manifestándolo en los considerandos del Decreto de fundación, también del 31 de agosto de 1910.
Reconocía que: "La institución de una Escuela Industrial en La Plata era ya reclamada con urgencia por el crecimiento de su población escolar y porque es necesario formar hombres capaces de fomentar la instrucción que tiene por objeto principal el estudio de laciencia aplicada a las industrias y a las artes nacionales, para mantener el equilibrio indispensable entre la cultura puramente intelectual y la técnica profesional”.
En ese mismo año, decretaba la fundación en la ciudad de La Plata, de "una "Escuela Industrial que funcionará con el plan de estudios y programas vigentes en la Escuela Industrial Superior de la Capital Federal.
"Fue designado Director del establecimiento, el Ingeniero José Miguel Sagastume. Este gran realizador trabajó empeñosamente con un núcleo de destacados colaboradores, con resultados de lo más halagüeños.
En marzo de 1911 se iniciaba el primer curso, funcionando dos divisiones con una inscripción de setenta y un alumnos. Pronto alegraron las calles cercanas a la Plaza Moreno los "mamelucos" azules de los primeros alumnos, que acudían ansiosos a las clases y talleres en dos edificios, situados en la avenida 53 nº 764 y en la calle 54 n° 8º8/816. Seis años después salieron los primeros once egresados: cinco Electrotécnicos y seis Maestros Mayores de Obras.
La ley que determinó la creación de la hoy, Escuela Tecnológica "Albert Thomas", fue aprobada el 27 de julio de 1910 y promulgada el 31 de agosto del mismo año, comenzando a funcionar el 16 de marzo de 1911 con el nombre de Escuela Industrial Superior de La Plata, bajo la dirección del Ingeniero José Sagastume con un total de setenta y un alumnos.
La escuela fue instalada, provisoriamente, en tres locales: Uno, en Avda. 53 nº 764 y los dos restantes, en la calle 54 nº 808/816. El primero de ellos comprendía una extensión de 1800 m2 y disponía de un confortable edificio, rodeado de jardines, en el cual, se hallaban instaladas, la Dirección, la Vicedirección, la Biblioteca y siete aulas. En
las mencionadas aulas funcionaban todos los cursos teóricos, como así también los de Física y Química con sus correspondientes Gabinetes y Laboratorios.
Los Talleres de Carpintería y Ajuste y Fundición, ocupaban tres pabellones construidos, a ese efecto, en dicho local. La Herrería y los Años de Especialidad, con sus respectivos Gabinetes y Laboratorios, ocupaban los dos locales ubicados en calle 54. Las Especialidades implementadas en ese entonces, eran Maestro Mayor de Obras y Electrotécnicos, las que correspondían a las necesidades de la región.
En 1916 la Ciudad de La Plata, recibe los primeros egresados de la Escuela.
El 23 de diciembre de 1914, se aprueba en la Legislatura Provincial, el ceder en propiedad al gobierno de la Nación, la fracción de tierra, con lo que en ella se hallaba edificado (que es el actual). Se trataba del lugar que fuera ocupado por el Regimiento Seis de Infantería, cuya herencia consistía en dos galpones que habían servido de " cuadras " y unas pocas habitaciones que habían sido ocupadas por las oficinas administrativas y la Oficialidad en Servicio.
El traslado definitivo de la escuela se efectuó el 1º de julio de 1919. Se realizó la división de las cuadras, destinándolas para aulas. Se construyeron varios galpones en los que se instalaron los Talleres, los que, poco a poco y, a medida que avanzaba el nuevo edificio fueron dejando paso a la flamante construcción.
Esta nueva edificación, que fuera iniciada en el año 1927, habilita su primer cuerpo, que da a la Avda. 1, en 1937. Con el segundo cuerpo queda el edificio totalmente habilitado en el año 1949.
¿Quien fue Albert Thomas?: De origen francés (1878-1932) se dedicó a la política, al periodismo y al mundo del trabajo. Se educó en el Liceo Michelet y en la Escuela Normal Superior de Francia, discípulo del famoso dirigente Socialista francés Jean Jaurés (senador, fundador del diario L'Humanité, asesinado por defender la paz internacional y la reducción de armamentos).
ocupó una plaza en el diario L'Humanité en 1904, fue diputado en 1910, subsecretario de Estado en 1915, como ministro en años posteriores se opuso a la intromisión de tropas francesas en asuntos internos de otros estados como Rusia.
Fiel a los principios de paz internacional recibidos de su maestro Jean Jaurés, fue uno de los mas entusiastas partidarios de la Liga de las Naciones, precursora de la actual O.N.U. Pero por lo que mas se lo recuerda y admira en nuestra escuela es por su relación con el mundo del trabajo, llegando a ser el primer director de la Oficina Internacional del Trabajo (O.I.T.) afecta en aquel entonces a la Liga de las Naciones.
Entendiendo que cuando se habla del trabajo se habla en gran medida de la dignidad humana sin distinción de nacionalidades, que los fines de la O.I.T. son "procurar una acción internacional para mejorar las condiciones laborales, elevar el nivel de vida de los trabajadores y promover la estabilidad económica y social", realmente no podría ser mas acertada la identidad de la escuela industrial con Albert Thomas y los objetivos perseguidos por la Organización Internacional del Trabajo, expresados con este homenaje de llevar su nombre, siendo fieles a la relación existente entre el saber, la educación para el trabajo y la paz de los pueblos, confirmando lo que la sociedad conciente o inconcientemente afirma, "en el Albert Thomas se aprende a trabajar", conociendo además el desafío que siempre implican las transformaciones emprendidas para estar a tono con la ciencia y tecnologías de punta cada vez mas ligadas al trabajo en todas sus formas, a la cultura y por ende al progreso de nuestro país.
Por todo lo expresado es que también en una de las caras del monumento a Albert Thomas, en la ciudad de Ginebra (Suiza), frente a la sede de la O.I.T. se puede leer, " en la ciudad de La Plata, Republica Argentina, una Institución formadora de juventudes lleva tu nombre".
Fabrica de Zapatos: En el año 1906 se establece una industria que explota el ramo industrial del calzado, se denominaba “La Platense” y estaba ubicada en 116 y 43, durante muchos años fabrico zapatos, siendo su propietario don Eugenio Toffanelli, ya por aquel entonces utilizaba materia prima importada y de nuestro país.
Las calles: En La Plata fueron demarcadas y amojonadas como operación básica para la delineación general de la ciudad. Los trabajos definitivos de apertura y arreglo de
calles y caminos, fueron encomendados el 16 diciembre 1882 al Departamento de Ingenieros.
Para ello, organizó una cuadrilla de 20 a 25 peones, a cargo del sobrestante Ovidio Atkins, logrando un resultado satisfactorio, pues muchas calles se mantuvieron en buen estado durante bastante tiempo, pese a las lluvias y al intenso tránsito.
El mismo personal se ocupó del drenaje de varios pantanos que se formaban con frecuencia en otros caminos, lo cual hizo posible que el trapo transporte de materiales para las obras en construcción, pudiera hacerse con menos dificultades.
Jockey Club: El 13 abril 1904 se firma el acta de fundación del Jockey Club de la Provincia de Buenos Aires, resultado de la asamblea realizada en la casa alquilada para tal fin al señor Hugo Garza situaban la calle 7 números 781. Firma el acta del Dr. Agustín Gambier presidente de la asamblea.
Últimos momentos de Florentino Ameghino, que poseía las condiciones innatas que se requerían para alcanzar la meta que aspiraba. Se hizo sólo, como Sarmiento, según lo recuerda uno de sus biógrafos, y en su afán de superación, vivió rectificándose constantemente, demostrando con ello una admirable capacidad de autocrítica que era poco común. Escribió más de 20,000 páginas, la mayoría en francés.
El 6 agosto, a las 8 y 20 de la mañana, se moría en nuestra ciudad. Sus últimos minutos fueron así: "El doctor Gallastegui lo observaba atentamente. Carlos su hermano, se daba vuelta para llorar. La cocinera, junto a la puerta, cubriéndose los ojos con una punta del delantal, enjugaba sus lágrimas, la claridad matinal había inundado la habitación. Agustín Péndola, el antiguo criado de la familia, apagó la luz de la lámpara. El enfermo abrió los ojos y dijo en tono quejoso, pero con voz asombrosamente clara: "¡tengo tanto que hacer!, fueron sus últimas palabras. Al volver la cabeza, murió. Era una espléndida mañana. Su rostro reflejaba placidez.". Era 6 de agosto de 1911.
En ese mismo dormitorio había fallecido su esposa, tenía un modo las que el modesto, una cama de hierro, presillas ordinarias, una mesita velador, un ropero cualquiera, una mesa en medio de la pieza con folletos y manuscritos nada más. Florentino Ameghino moría como había vivido siempre modesta y humildemente.
Como diría Víctor Mercante, Ameghino había sido en su vida tierno como un niño con sus amigos; fiero como un león en los dominios de sus ideas; extraño a las vanidades de este atropellamiento por conquistar la mariposa deslumbrante de una felicidad efímera. Envejeció entre el fango de los ríos, los huesos de sus cajones y su mesa de pino, el espinazo encorvado de tanto remover terrenos, los ojos dilatados de tanto escudriñar barrancos y restos, vida obrera, vida insignificante al parecer y por eso inadvertida, mirada a través de las preocupaciones de esta época en que las dulzuras del vivir sin afanes se deduce y nos encarcela.
Los griegos urdían leyendas alrededor de sus grandes hombres para templar el corazón de sus hijos. A nosotros nos basta reconstruir la historia de Florentino Ameghino, tan fecunda como una leyenda, para fijar ideales en el alma de la juventud.
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