Tolosa y su historia

 

TOLOSA 

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Testigo de la historia

Las imagenes y documentación que integran esta sección fueron gentilmente cedidas por el investigador y coleccionista Juan A. Greco
 

   

 

 PRIMEROS HABITANTES/TALLERES/ PRIMEROS PROGRESOS COMERCIALES/LAS GRASERIAS MATADEROS Y SALADEROS /LAS QUINTAS /BANCO DE LA PROVINCIA/LOS PRIMEROS PERIODICOS /LA PRIMERA LINEA DE TRANVIAS / MOLINO "LA JULIA" / PRIMEROS AVISOS EN EL DIARIO / EL ALUMBRADO Y POLICIA / LAS "MIL CASAS" / PERSONALIDADES/ EL CEMENTERIO / VERSOS A TOLOSA / ANÉCDOTAS , CURIOSIDADES Y ENLACES /FOTOS ACTUALES /FOTOS ANTIGUAS/ FECHA DE FUNDACIÓN Y CONTROVERSIA/ ANIVERSARIO DE LOS TOLOSANOS/ CLUB UNIÓN Y FUERZA/ CELEBRACIONES Y CONMEMORACIONES

 

 

Progresos Comerciales

 

Los modestisimos locales, y las características instalaciones que poseían los comercios de Tolosa antigua, solo serán recordados por los mas antiguos pobladores de este pueblo, y reconocidos por habitantes actuales por la semblanza que de ello hayan echo sus abuelos. algunos tenían la edad del pueblo y otros fueron surgiendo con los años, sobre todo cuando se tuvo la certeza de la fundación tan cercana de la capital de la Provincia, la Ciudad de La Plata.

De todo ello podemos citar, por su importancia, la del señor Gervacio Campoamor, de ramos generales y acopio de frutos, con casa de dos plantas sita en la calle 531 y 1.

El almacén de Serafin Raffeto, en 1 y 35 antigua; la panadería de Fachán y Barregué, en 1 entre 35 y 36; la fonda de Hermógenes Echevarria en 1 y 36; el hotel de Miguel Gamboa, en 33 e/ 115 y 116; la cancha de pelota de Benito Otamendi, en 33 y 117 antigua; la talabartería de José Brusa, cuyo edificio esta aun en pié en 1 34 y Esquina del pasado.35; el almacén de Fernando Miche en 1 y 530, esquina que ocupo con nuevas instalaciones el Banco Crédito Provincial y actualmente casa de sepelios.

Además existía una “botica” fundada en 1875, propiedad de Mateo de la Piedra, en 1 e/ 35 y 36, y que después fuera trasladada a 2 y 35; junto a ella estaba instalado el médico Dr. Méndez.

El primer Hotel: fue fundado el 5 de agosto de 1882 en 1 y 528, en el lugar donde existen algunas casuarinas, siendo su propietario el señor Miguel ,Bruni, de nacionalidad francesa.

Fue albergue de gobernantes y hombres de negocios que frecuentaron estos parajes con motivo de la fundación de La Plata. Haciendo recorrido de Tolosa a la nueva capital en un tren decauville, que ya hemos mencionado.

Este hotel, que reunía todas las comodidades, se trasladó, el 3 de marzo de 1883, al lugar que ocupo el Cine Bar Colón, y a posteriori, la sucursal Bignoli, en Diag. 80 e/ 49 y 50, ocupando un lugar de 45 Metros de fondo.

La Primera Pulperia: En la manzana 30, circunscripta por las calles 1, 115, 529 y 530, en el terreno comprado por el señor Pedro Hegoburu en febrero de 1872, funciono una pulpería, que fue lugar de descanso de los troperos y arrieros que pasaban por esos lugares camino a La Ensenada, Magdalena etc.

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Las graserías mataderos y saladeros

 

 

Unas de las consecuencias derivada de la terrible epidemia de cólera en Buenos Aires fue la erradicación de los saladeros y graserias ubicados sobre el Riachuelo y otras costas cercanas a Buenos Aires.

Estos fueron obligados a cerrar y trasladarse a otras lugares alejados, por considerarse que encerraban un enorme y permanente riesgo de contaminación por sus desagües, y el Riachuelo, un foco peligroso... La ley 722 de 1871, que se refiere a la ubicación de saladeros y graserias y que fuera promulgada el 6 de septiembre de ese mismo año, los obliga a su alejamiento, y ésta fue la causa por la que Antonio Cambaceres y don Juan Berisso instalan sus saladeros en La Ensenada y en la actual ciudad de Berisso.

El primer matadero y graseria que se instalo en Tolosa fue el del señor Federico Suáres, el 29 de abril de 1896; duro poco porque el numero de animales que faenaba era escaso, y no había mercado que aseguraba la salida de productos elaborados. Estaba situado este matadero en 5 y 522; tenia grandes galpones y corrales y elementos indispensables para la buena marcha de la industria.

Lindando con dicho galpones estaba la casa Habitación y dependencia para la administración, con una superficie de 86 m2

Una cuadra mas allá, en 5 y 523, don Luis Monzoni estableció otro matadero de hacienda menor. Ocupaba, entre galpón para matadero, corral para vacunos y otros para ovejas, unos 168 m2.

Los productos se dedicaban al consumo local, y debido a esto (la población era escasa) fue declinando la pequeña industria, aunque fue una de las que mas tiempo duró, pues era la que tenia mayor demanda.

El 23 de febrero de 1900, el señor Domingo Aguerre estableció otro matadero lanar en 116 entre 528 y 529, que también debió abandonar por los mismos motivos antes expuestos, ocupando sus galpones, mas tarde, la Curtiembre del señor De Batista.

La fabrica poseía cuatro grandes techos para la elaboración de jabón y las necesarias para la elaboración de velas.

Otra graseria, con fabrica de velas y jabón, de propiedad de Florentino López Jarén, se estableció el 5 de septiembre de 1898 en la calle 32 y 119; lugar que luego ocupo el Centro asturiano y algunos stud.

Un incendio arraso con todo, y ese desastre, unido a una gran tempestad que derribó lo que quedaba de los galpones, hicieron desaparecer toda las instalaciones.

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El Cementerio

 

 

El Cementerio fue mandado construir por la municipalidad de la Ensenada en un sobrante de la propiedad publica, que se había declarado que formaba parte del ejido, “en tanto fuera pertenencia del estado” , de acuerdo a la autorización que, a su pedido, le otorgo el gobierno provincial en el año 1872.

Los trabajos concerniente a su construcción se prolongaron hasta 1874, en que, con fecha 18 de enero, la comisión encargada de vigilar estas tareas informó al Presidente de esta Municipalidad, Don Tomas García, de la inminencia de su terminación.

Este cementerio sirvió de sustituto, desde el mismo año, al que estaba situado a pocas cuadras de la “Plaza de la Merced”, hoy Plaza Belgrano, de la Ensenada, y que al mismo eran conducidos, según Cestino (de cuya obra: Apuntes para la Historia de la Ensenada tomamos estas referencias), por lo general en carros o coches, los fallecidos, desde la Ensenada así como se lo hiciera antes desde Tolosa hasta aquella.

Se hallaba ubicado a casi tres cuadras al norte de la calle circunvalación de la antigua traza de nuestro pueblo; y su portón de acceso en la calle 119, un poco mas adelante de la calle 525, yendo hacia la 524 actuales.

Fue utilizado hasta 1886, en que, por motivo de la habilitación del cementerio de La Plata, se le clausuro, aunque persistieron en él unas pocas bóvedas cerradas, con sus cadáveres y adornos de mostacilla adentro; y algunos nichos y sepulturas intactas. Así se mantuvo hasta mucho mas acá de 1902, año en que la municipalidad de La Plata dispuso el traslado de los restos no reclamados aun por nadie, al nuevo cementerio de la ciudad, dejando que la acción del tiempo y el abandono completaran la obra de su destrucción.

A él se llegaba por una calle, la 118 actual, a la que el vecindario dio en llamar entonces con un nombre apropiado “Calle de la Amargura” , ya que era por ella que iban los dolientes, en triste cortejo, tras el ser querido, rumbo al cementerio.

Hasta no hace muchos años, como reemplazando la chapa indicadora, podía leerse en el muro de una antigua casa de comercio que todavía existe, escrito con tanta justeza: “Calle de la Amargura” y el barrio en que aquella atravesaba era denominado por igual motivo “El de la Amargura”.

Hacia 1902, al ser trasladados al osario del Cementerio de La Plata los restos no reclamados del de Tolosa, Fue hallado en uno de los cajones un cuerpo que parecía momificado; pese a lo cual, sin dar a ello mayor importancia, se lo llevo con los otros y quedo abandonado en su nuevo deposito.

Un día, cuenta Manacorda, el 19 de marzo de 1908, el administrador de Cementerio, José P. Peralta, haciendo revisar el osario, encontró una caja que por su conservación, despertó su curiosidad, y al destaparla, comprobó asombrado que, “contenía una momia de un cuerpo entero y mascara intactas, de ojos semicerrados, con su dentadura superior al descubierto en una mueca risueña; atada con cabeza con un pañuelo cuyas puntas fingianle la mariposa de una corbata de moño, la cabellera larga y descolorida, las ropas interiores y exteriores en perfecto estado".

Parecía una persona muy joven, de 18 a 20 años, de pequeña estatura. Sobrecogido por la emoción, Peralta dio aviso a las autoridades municipales y el 21 de marzo, el periódico “Buenos Aires” anuncio el hallazgo, diciendo: “Este cuerpo ha estado en uno de los nichos que existían en el Cementerio de Tolosa y la fecha de inhumación data de unos 20 años por lo menos. Las condiciones en que se halla son tan raras como curiosas. Observándole bien, es exactamente idéntico a un Cristo con sus carnes disecadas y totalmente entero”.

La materia armo tal revuelo, y la población inició una verdadera romería por las calles que conducían al Cementerio. Veinte días duro el macabro espectáculo de la exposición, y sin haberse llegado a identificarlo, fue restituido a su caja y depositarlo en un nicho de modo provisional.

Este hecho de resonancia, si bien ocurrió en el cementerio de La Plata, hizo que nuestro pueblo tuviera su hora de celebridad, aunque ya hubiera como tal. Su nombre estuvo muchos días en labios de toda la ciudad, ligado al suceso. La gente no hablaba de otra cosa que de “La momia del Cementerio de Tolosa”. Tanto se hablo de ella, que hubo cronistas que dieron el llamarlo el “El Muerto Popular”.

Años mas tarde, a raíz de una semblanza escrita por Juan Cruz Ocampo, en el suplemento de La Razón, del 25 de noviembre de 1923, fue revelado el secreto de la identidad de la momia, ratificada poco después por el reconocimiento que de ella hiciera su amigo intimo Antonio Lamberti y algunos familiares.

Se trataba del cadáver de Matías Behety, el bohemio poeta talentoso, que había figurado brillantemente por su inteligencia destacada, en las aula universitaria, en la prensa y en el foro, al lado de hombres tan ilustres como Quintana, Goyena y Del Valle, entre otros; pero que se había aniquilado prematuramente a causa del abuso del alcohol, por la tuberculosis y el abandono en que vivía.

Se han ocupado repetidas veces muchos escritores de valía, en libros, artículos y crónicas periodísticas; Ismael Dozo en su conferencia “La Vida Atormentada de Matías Behety”; Telmo Manaconda en la muy documentada e interesante obra sobre su vida; y el que de él hizo el personaje central; Joaquin Castellanos, en El Temilento”, y Miguel Cane lo recuerda emocionadamente el su conocida novela “Juvenilla”.

Vino a nuestra ciudad, invitado por Francisco Uzal, a colaborar en el periódico “La Plata”, cuyo primer numero apareció el 1º de septiembre de 1994, en un último intento de recuperación. Pero, vencido definitivamente, cae pronto en el mas profundo de los desalientos y vuelve a trasnochar y a frecuentar tabernas.

Un anochecer de agosto le asalto una bocanada de sangre, y pocos días después, sus amigos lo llevaron casi inconsciente al Hospital de Melchor romero, donde falleció el 24 de agosto de 1885. Dos días después, en cortejo presidido por cura de San Ponciano, Monseñor Benjamin Carranza, y sus amigos, entre los mas íntimos de los cuales figurar Antonio Lamberti y Leandro N, Alem, le siguieron hasta el cementerio de Tolosa, en el que fue sepultado.

Algún tiempo después, un día en que sus camaradas decidieron llevar unas flores a la tumba del bohemio, no pudieron encontrar en todo el Camposanto la cruz señaladora.

Fue entonces que Antonio Lamberti, en su aflicción por esa pérdida, pronunció estas palabras:

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¡¡Hasta las cruces que levanta el pobre

son las primeras que se lleva el viento!!

Y ya no se supo mas nada del cadáver de Matías Behety.

El hallazgo de la momia, lo devolvió a sus deudos.

   

El ferrocarril y Talleres

 

Estación Tolosa en 1884.Apenas resuelta la ubicación de la nueva Capital de la Provincia de Buenos Aires, el gobierno considero necesario unirlas a la que pasaba a ser la capital federal mediante una línea férrea, y recurrió para ello al procedimiento mas práctico y de mas rápida solución: extenderlos rieles del ferrocarril “ Boca y Ensenada”, inaugurado en diciembre de 1872, desde la Ensenada a nuestro pueblo, que lindaba con la nueva ciudad a levantarse.

 

La construcción de la línea “Ensenada-Tolosa” se realizó con tal celeridad que pudo ser habilitada el 11 de octubre de 1882, o sea un mes ante de la piedra fundamental.

 

Esta vía es la que llegaba a Tolosa desde Ensenada por la calle 527 y se utilizó para el transporte solo durante algunos años. Como esta línea atravesaba el bañado, no llenaba todas las condiciones deseables, ordenándose entonces la construcción del Empalme Pereyra, que, a la vez de ofrecer mayores ventajas, acortaban la distancia a la capital Federal, pues suprimía el paso por Punta Lara.

 

Fue Inaugurada el 1º de diciembre de 1883. Esta vía se extendió desde Ringuelet a la estación Pereyra, donde empalmaban con la existente vía “Ensenada-- Boca” y la posterior construcción de la línea al Dock y Río Santiago, que fue terminada en Septiembre de 1889, (después de esa fecha, el ramal “Tolosa-Ensenada” continuo utilizandose principalmente para el transporte de carga, hasta hace algunos años (década del 60) en que por motivo de la enorme afluencia de personas a Punta Lara en la temporada veraniega, corrieron algunos trenes especiales de pasajeros, hasta fines de la década, en que permaneció inactivo y en total abandono.

 

En 1995 repararon las vías y se la utiliza para el transporte de carga pesada de acero desde San Nicolas-Tolosa- Planta Siderar.

Casi en seguida, como complemento obligatorio, se extendió una línea sistema Decauville, con tracción a vapor, desde Tolosa hasta la plaza principal (hoy Plaza moreno) para el servicio ordinario de pasajeros y encomiendas, la que fue reemplazada poco meses después el 1º de septiembre de 188. Esta vía férrea que partiendo de la Estación Tolosa llamada entonces “ La Plata”, llegaba a la estación central denominada “19 de Noviembre” ubicada en el hoy “Pasaje Dardo Rocha”, con una extensión de 3,600 kilómetros.

Esta antigua denominación de las estaciones “La Plata” a la de “Tolosa” y “19 de noviembre” a la ciudad, fue modificada en octubre de 1884a causa de las frecuentes confuciones a la que se prestaba, designándoselas desde entonces por sus nombres actuales. La estación central, fue trasladada algunos años mas tarde, a la ubicación que hoy tiene, e inaugurada el 1º de octubre de 1906.

Mientras tanto, el gobierno, siguiendo la política ferroviaria para vincular la nueva Capital con las mas importantes ciudades y zonas de la Provincia, extendió varios ramales, tales como “Tolosa..Ferrari” (hoy coronel Brandsen), librado al publico el 1º de julio de 1883 y que empalmaba allí con la línea principal del ferrocarril del Sud; la de “La Plata..Haedo”, que pasaba por Villa Elisa, Mármol y Temperley, habilitada el 1º de agosto de 1886; y finalmente la línea de Tolosa a Magdalena, con un desvío hasta Atalaya, inaugurada el 15 de mayo de 1887.

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Talleres

 

Paralelamente con la instalación de esta verdadera red ferroviaria, se comenzaron a Talleres en acividad,construir, a mediado de febrero de 1885, los talleres del Ferrocarril, bajo la dirección del ingeniero argentino Don Otto Krausen, que fue, a su vez el proyectista a quien se le había encomendado la confección de los mismos, y la ejecución de todas las superestructuras metálicas, motores, maquinas y útiles.

Para la mejor ejecución de las obras, realizo un viaje a Europa, en diciembre del año anterior, comisionado por el Directorio, para completar el estudio con la visitas a los establecimientos similares mas importantes y poder fijar la mas adecuada y modernas condiciones a los talleres proyectados.

Estos talleres de Tolosa destinado a la al armado y grandes reparaciones requeridas por el servicio, fueron considerados entonces como los mas importantes de la empresa, alcanzando, a su terminación, una superficie de 22.592,85 m2 . cubiertos, lo que permitía llegar a tener de manera cómoda y resguardada hasta 24 locomotoras y 90 coches de pasajeros o carga, en reparación. Los diferentes cuerpos del edificio que lo componían eran accesibles por medio de vías férreas, plataformas giratorias y cangrejos, todos articulados,

 por una comunicación general a las vías principales, que atravesaban la estación Tolosa; arrojando sus vías un desarrollo total de 3.500 metros destinados exclusivamente a su servicio. El presupuesto de esta obra era de 673.077 pesos nacionales oro sellado.

Fueron inaugurados oficialmente en agosto de 1887 y durante su construcción llegaron a ocuparse 3.500 obreros, en su mayor parte emigrantes, que alojaban en casillas-galpones u otro alojamiento precario, muchos de ellos con sus familiares.

Galpones en TolosaUna numerosa colonia belga, que ocupaba varios oficios, vino a terminar la construcción de los talleres y el montaje de la gran maquinaria respectiva

muchos de ellos fueron a engrosar después el personal de los mismos al transferirse los talleres, el 15 de enero de 1905 a Liniers, día en que salió para esa localidad la ultima cuadrilla de personal que el F.C. Oeste tenia en ellos.

Desde esa fecha en que fueron entregados al ferrocarril sud, permanecen inactivos, a la manera de protesta permanente contra la compañía que los mantiene en ese estado lamentable de abandono, para perjuicio de ella y la población que lo rodea.

 

 

En Tolosa se creó la primera locomotora a vapor argentina Up-Arriba


El ingeniero Livio PortaLivio Dante Porta (Paraná, 21 de marzo de 1922 - Banfield, 10 de junio de 2003) fue un ingeniero argentino. Hizo significativas contribuciones al diseño de locomotoras de vapor más eficientes, y es considerado un pionero del renacimiento del vapor como alternativa viable y eficiente de tracció

 

En los talleres ferroviarios de Tolosa, hoy en desuso, funcionó una fábrica de locomotoras que tuvo como mentor y protagonista al ingeniero Livio Porta. Uno de los últimos empleados de esa compañía, recuerda esos tiempos de gloria del ferrocarril local y rescata lo realizado en los talleres de 3 y 526, cuando la localidad funcionaba al ritmo de lo que ocurría en los rieles.

Según cuentan en Tolosa, a fines de la década de los años 40, en el auge de la privatización de los ferrocarriles, un grupo de destacados profesionales, técnicos y obreros especializados comenzaron a gestar la construcción de la primera locomotora a vapor argentina.

"El grupo estaba dirigido por el ingeniero Porta y el lugar donde comenzaron las tareas fue Rosario, en la provincia de Santa Fe. Promediando los años 50, las tareas siguieron en los talleres de 56 y 137 y terminó por ser fabricada en los talleres de Tolosa. La Locomotora saliendo de los talleres de Tolosa.máquina estaba dotada con elementos técnicos de avanzada, su puesta en marcha originó una revolución en el mundo ferroviario. El emprendimiento dio lugar a la creación de una fábrica de locomotoras en los talleres de 3 y 526, en Tolosa".

A la fábrica se le asignaron tres grandes galpones semi destruidos. El primero de ellos estaba en 3 y 526, destinado a la planta técnica y administrativa, otro lindero a la escuela Vucetich y el tercero en la Estación Tolosa, lo que se constituyó en almacenes.

"El ingreso a las dependencias era por 1 y 528 y por 3 y 526. Se construyó una sala de maquinado, incorporándose equipos de última generación de la época, importados de países europeos", cuenta un vecino.

Trabajó para demostrar que la locomotora de vapor estaba aún lejos de alcanzar su máximo potencial. El primer proyecto de Porta fue realizado sobre una locomotora a vapor, perteneciente al Ferrocarril Central Córdoba, de la clase 4-8-0 de 4 cilindros.

En está locomotora efectuó diversas modificaciones sobre sus cilindros, tuberías y escapes con la intención de mejorar su eficiencia, utilizando componentes nuevos y usados, extraídos de otra locomotora.

 

 

 
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