Su Historia

TOLOSA 

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Testigo de la historia

Las imagenes y documentación que integran esta sección fueron gentilmente cedidas por el investigador y coleccionista Juan A. Greco
 

 

 PRIMEROS HABITANTES/TALLERES/ PRIMEROS PROGRESOS COMERCIALES/LAS GRASERIAS MATADEROS Y SALADEROS /LAS QUINTAS /BANCO DE LA PROVINCIA/LOS PRIMEROS PERIODICOS /LA PRIMERA LINEA DE TRANVIAS / MOLINO "LA JULIA" / PRIMEROS AVISOS EN EL DIARIO / EL ALUMBRADO Y POLICIA / LAS "MIL CASAS" / PERSONALIDADES/ EL CEMENTERIO / VERSOS A TOLOSA / ANÉCDOTAS , CURIOSIDADES Y ENLACES /FOTOS ACTUALES /FOTOS ANTIGUAS/ FECHA DE FUNDACIÓN Y CONTROVERSIA/ ANIVERSARIO DE LOS TOLOSANOS/ CLUB UNIÓN Y FUERZA/ CELEBRACIONES Y CONMEMORACIONES

 

Las Quintas

Aparte de las quintas familiares, dos habia que daban por su importancia, caracteres comerciales, en cierto modo, a toda la zona.

La Quinta Grande: Como se la conocia, ocupaba desde la calle 522 a 526 y de 116 a 118. Eran terrenos arrendados al señor Puleston, primero por CarlosBlas y Hno. que abastecía al negocio al por mayor y menor del señor Vicente de Gaetano, quien la compró en 1909 o 1910.

Las verduras se comercializaban en el mercado “Buenos Aires” llamado luego de “Abasto de La Plata”,(que fuera demolido a principio de la década del 70) y en el mercado de Abasto de Buenos Aires. Estas ultimas eran cargadas en la estación de trenes de Tolosa y enviadas en vagones a La capital.

El numero de peones que trabajaban en ese tiempo era de 30 a 4, según la época, y se les pagaba mensualmente. La parte de la quinta que estaba en que estaba la casa , 116 y 117, la dedicaban al cultivo de verduras finas, en especial apio blanco, que era de gran tamaño y de buena calidad.

Tenía además una zanja para el berro, que partía desde el molino. instalado especialmente para este fin. También contaba la quinta con una noria para el riego, movida por mulas y yeguarizos.

La parte de atrás, que se entendía desde las calles 522 a 524, se dedicaba al cultivo de verduras gruesas: zapallos, coliflores, repollos, alcauciles, maíz, alfalfa, etc. .Esta estaba dividida de la parte anterior por la calle 524.

Entre los años 1935 al 36, fue vendida a un señor de la Capital Federal, y luego fue loteada.

La Quinta Chica: De propiedad del señor Bava, ocupaba la manzana de 526, 527 de 116 a 117.

La caldera de La Plata: de Schiardi y Cía. frente al cementerio, trabajo durante varios años, y a fin de siglo fue adquirido el terreno en que ella funcionaba ( 526 a 524 de 119 a 120) por el Dr. Romulo Naón, que fuera Embajador argentino en los Estados Unidos. Este hizo construir una casaqinta de gran amplitud, con parque-jardin cuidadosamente trazada y la otra porción para quinta.

En 1902, la adquirió don Juan Dillon, quien la cedió poco después al señor Serviliano Laborde, el que a su vez la adquirió posteriormente, viviendo en ella con su familia, desde 1904 1928.

Algunos años después, fue loteada y vendida en publico remate.

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Banco de la Provincia

 

El 5 de junio de 1883 instalóse el Banco de la Provincia de Buenos Aires,
contribuyendo grandemente al progreso comercial de la futura capital, La Plata. Era el momento en que el comercio local mas necesitaba de instituciones de esta índole, y que le permitía hacer uso del crédito para salir del estancamiento en que vivía, y facilitar negocios y las relaciones comerciales con Buenos Aires, de cuya plaza dependía por completo.

El ambiente como consecuencia de las primeras influencia del crédito, fue perdiendo su pesadez, su inercia e hizo revivir las adormecidas energías, que pronto comenzaron a expandirse por el campo preparando la transformación que en pocos años había de modificar fundamentalmente las condiciones de vida, desde el punto de vista económico primero y social después.

Ejerció la presidencia el señor Luis Asnagui y el Directorio lo componían los señores Nicolas Huergo, Teodoro Granel y Domingo Parodi.

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Los Primeros Períodicos

 Otro Hecho, aunque no de carácter puramente local, pero de gran significación para el que se pone a seguir la evolución de un pueblo, es el que tiene lugar en 1882, cuando vio la luz pública en ésta, el primer diario, que se llamaba “El ferrocarril”. Fue la primera publicación periodística y testimonio demostrativo de que al incremento de las actividades materiales, seguía el del espíritu, modesto, todo lo que se quiera, pero no menos real, afectivo e inspirado por sus sanos ideales de bien colectivo.

“El Ferrocarril” aparecía semanalmente, y luego lo hizo a diario. Su director era el señor Julio Oría. se imprimía en Buenos Aires, en una prensa de madera, y el tiraje alcanzaba, al principio, a 500 ejemplares.

Al poco tiempo de su aparición, cambio su anticuada prensa por una maquina, demostrando, con este hecho, que progresaba y se difundía.


Esto indicaba, también que había ambiente propicio para la obra de la cultura que la prensa realiza en todos los medios donde se hace sentir su influencia.

En el año 1913, se fundaron en nuestra localidad dos nuevos periódicos: uno de ellos se titulaba “El defensor de Tolosa”, cuyo director era el señor Ramón Y. Lozano, que poseía sobradas condiciones de periodista.


Hizo también su aparición en 1914 el periódico titulado “La semana”, dirigido por el señor Miguel J. Mazza y la señorita Clara Ruiz. El periódico se mantuvo breve tiempo, y cerro por dificultades económicas.
 

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"Las Mil Casas"

La febril actividad comercial y la cantidad de obreros que trabajaban en la zona, principalmente en los talleres del ferrocarril y molino “La Julia”, influyeron seguramente en la decisión de Emma de la Barra de Llanos de edificar en terrenos adquiridos al gobierno por su primer esposo, un barrio destinado para viviendas de empleados y Vivienda típica de "las mil casas"ubicado frente a los talleres, entre las calles 522 y 524, y de 3 a 4, cuyas casas, era presumible pensarlo así, tendrían, apenas terminadas, numerosas personas que se diputarían su locación.

Comprendía dos manzanas, cada una de las cuales se dividía en tres sectores paralelos, por dos callejones o pasajes interiores que se extendían de calle 3 a 4. Cada sector, a su vez, estaba ocupado por casas bajas de tres habitaciones y dependencia, cuyo frente tenia salida directa a una de las calles principales o exteriores, o a uno de los callejones o pasajes internos mencionados.

En cada esquina se levantaban casas de dos plantas y sótano, reservadas para comercios y alojamiento o vivienda permanente; en el centro de cada una de las manzanas, bordeada por los dos pasajes interiores, una superficie considerable de terreno, en la que su propietaria hizo construir por su cuenta, en la manzana que va de 522 a 523, una escuela elemental, y frente a ella un teatro; y en la otra manzana o sea la que limita las calles 523 y 524, una capilla.

Como se ve un amplio proyecto, elaborado sin duda con fines económicos lucrativos, frente a las circunstancia que ofrecía perspectivas aparentementeciertas de una buena inversión, fundada en el apreciable crecimiento de población y en la actividad comercial Un clik para ampliar.de la zona; pero que poseía, además,indiscutiblemente, un claro y hondo contenido de carácter social y de solidaridad humana, que revela en su autora o autores, una exquisita sensibilidad para la captación de los problemas y necesidades que suelen afectar a los sectores considerablemente, débiles o desamparados.

Y en ese proyecto, obra de un particular y no de un gobierno, no solo se contempla y procura solucionar en parte el problema cada día mas agudizado de la escasez de vivienda adecuada para los obreros y empleados modesto de la zona, ostensible en locación a precios accesibles y razonables, sino que también se perseguía y buscaba junto al bienestar económico, el desarrollo de las condiciones espirituales y morales de cada uno de los pobladores, mediante la instalación y funcionamiento precisamente en el centro de las dos manzanas, como si su ubicación hubiera sido intencionada, de unja capilla, una escuela, una biblioteca publica proyectada y un teatro.

El idealismo de sus sueños lo quiso convertir en realidad y a la vida, tan despiadada a veces con los que se evaden de su suelo para visitar las nubes, les jugó su mala pasada.

El gobierno provincial, de acuerdo a la “Ley de enajenación de los ferrocarriles”, Un clik para ampliar.propiciada y decretada luego de la sanción por el entonces gobernador Don Máximo Paz, vendió a la empresa Ferrocarril del Oeste, por contrato firmado el 30 de junio de 1890, las mas importantes vías férreas que llegaban a La Plata, conjuntamente con los talleres; contrato que posteriormente el ferrocarril del Oeste transfirió con fecha 11 de octubre de 1902, al Ferrocarril de Sud (hoy general Roca), que continuo con la explotación de sus líneas.

Poco después, los talleres fueron trasladados a Liniers, lo que determino la casi total paralización de las tareas que en ello se desarrollaban, y el éxodo considerable de obreros y empleados que se ausentaron, casi todos con sus familiares, obligados a ello por la pérdida de sus trabajos o el cambio de ubicación de las tareas.

Esto como se comprende, resulto nefasto para el dueño y para el propio barrio, que con tantas ilusiones y esperanzas en él depositado, se venia construyendo. La vida le puso Vista del barrio sobre calle3.circunstancias adversas y lo que parecía una promisoria empresa financiera se convirtió de pronto en un verdadero desastre económico, con la consiguiente quiebra de los bienes materiales y el fracaso y derrumbe de uno de los sueños, acunados con el mayor cariño por sus promotores.

La construcción del barrio de “Las Mil Casa”, como se lo había denominado, y se lo siguió llamando hasta que no hace muchos años una Ordenanza Municipal le cambio su nombre por el de “Villa Rivera”, quedo interrumpida y aquellas casas que no habían sido terminadas y ocupadas por los inquilinos o sus nuevos dueños, quedaron abandonadas, semiconstruidas, carente de techos , puertas y ventanas que las protegieran, se convirtieron muy pronto en morada o refugio de desocupados y de indigentes, cuando no de gente de vivir dudoso.

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La primera linea de tranvías

En Julio de 1884 se presenta al gobierno el señor Manuel Jiménez, proponiendo la construcción de una línea de tranvías que, partiendo del Arroyo Doña flora, y tomando el Camino Blanco, llegara hasta el centro de la Capital, tocando la estación Tolosa.

habiéndose aprobado el proyecto de recorrido de la primera línea de tranvías y construida con celeridad, se nombro gerente al señor Carlos Thinoby, de la Compañía de Tranvías La Plata - Ensenada.

Tranvía 13 circuando por Tolosa.El recorrido era el siguiente: Calle 65 de 6 a7, por ésta a Plaza Italia y diag. 74 de 7 a 2; por ésta a 528 y 1, por ésta a Diag. 74, seguía hasta 4 y por ésta a 44, hasta 7 de allí a 50, luego a 6 por ésta a 65, estación terminal. regresaba por las mismas calles, no concretándose el primitivo proyecto de llegar hasta el arroyo Doña Flora.

La estación estaba ubicada en calle 7 ente 64 y 65 en los terrenos que ocuparon luego el corralón Artola y Boy Scout Don Bosco. Al lado estaba la herrería donde se herraban los caballos utilizado el los tranvías, junto a la casa de comercio del señor Víctor Emilio Miche, descendiente de los fundadores de Tolosa.

Fueron figuras características de aquellos días, los servidores de la empresa llamados : el gran cornetista “Ribot el Jorobado”, como amigablemente se le llamaba; “El Negro Faustino”, que ejecutaba tangos con su corneta (entre otros: El Choclo, El Incendio, etc.). también era una figura conocida el guarda “Angelo”, un anciano que siempre llevaba un buen numero de chicos “colados”; el “Gran Látigo” Arias, que vivía en la calle 528 y 123. etc.

Pero todo este pintoresquismo termino con la electrificación de los tranvías, que tubo lugar el día 4 de marzo de 1910, inaugurándose también la nueva estación terminal en la calle 4 entre 41 y 42 , desapareciendo la antigua de la calle 7 y 65.

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Molino “La Julia”

 

Como se comprende, este aumento inusitado de la población, coincidente con el torbellino de trabajo y el crecimiento vertiginoso de la nueva Capital, que a su vera se venia levantando día a día, prodigiosamente, como si fuera por obra de milagro, determino en la zona un extraordinario movimiento comercial, y la simultánea o sucesiva instalación de nuevas casas de comercio de índole diversa, tales como : talleres, fabricas, hornos de ladrillos, corralones, tiendas, almacenes de ramos generales, etcétera.

Aquí, en nuestro pueblo, junto al notable crecimiento de los negocios existentes y a la incorporación de otros nuevos, queremos destacar el establecimiento de uno, de real jerarquía e importancia, no tan solo por el valor de sus instalaciones, el volumen de su producción, el numero de sus empleados y obreros, o el considerable monto de las cifras monetarias que la comercialización de sus productos le producían, sino porque tenia algo de esas cosas con que la gente se encariña y de las cuales los pueblos, mas aun si son modestos como el nuestro, se enorgullecen de poseer.

Unas de esas cosas que, sin que podamos precisar por qué se trataba aparentemente de un establecimiento industrial importante, y nada mas, se fue metiendo, despaciosamente, en la tradición tolosana y ganando el derecho de este modesto homenaje de un apunte para su recuerdo.

Me refiero al Molino “La Julia”, hoy completamente desaparecido, pero cuya memoria se mantienen aun fresca para los vecinos antiguos de la localidad, que lo conocimos cuando niños en todo su apogeo y lo mismo mas tarde, en nuestra juventud, languideciendo, Propaganda del año 1899, un clik!!para apagarse definitivamente, con la ultima llamarada del incendio que lo consumió en 1919.

Fue fundado el 6 de octubre de 1886 por los señores Pedro Nocetti, José Benito y Juan Rivera. Su alta chimenea tenia en uno de sus costados, con grandes números, la fecha de creación. La fabrica ocupaba, en todo su perímetro, la manzana que cierra las calles 4. 5. 526 y 527 . Las paredes de ladrillos que la circundaban, tanto sobre la calle 4 como sobre calle 527 actual,

avanzaban sobre la calzada, hasta reducir a la mitad el ancho natural de la misma. Por la calle 527 entraban las vías de hierro, extendida por cuenta de sus propietarios, hasta la estación de ferrocarril, y por las cuales una “zorra” transportaba hasta allá los productos de la fabrica.

Se trataba de un molino harinero y fabrica de galletitas, que llevaban el mismo nombre del establecimiento en que se producían: “La Julia”.

Llegaron éstas a tener tanta aceptación y popularidad, que bien pudo decirse que no hubo en ese entonces almacén o establecimiento que comercializaran se tipo de mercadería, tanto en la campaña como en las ciudades, que no la poseyeran.

El molino que, como dijimos antes, cesó en sus actividades en el año 1919, cuando fuera casi consumido por un incendio, fue vendido en pública subasta, el 20 de julio de 1941, para su demolición, y adquirido por la firma Campodónico Hnos. y Cía quienes posteriormente lo demolieron, vendiendo el terreno en forma fragmentada.

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Los primeros avisadores en el diario“El Día”

  Talabartería “La Plata”, al lado del almacén de “La buena Medida”
Botica, de José Mateo de la Piedra.
Carpintería Francesa, de Sorrazin y Augier, calle 1 a una cuadra de la estación “Tolosa”.
El Herrador Republicano ,de José Minadeo.
Panadería “La Nueva Plata” en Tolosa, de Miguel Iglesias.
Restaurante de Génova.
Botica y Droguería del Indio
, del Dr. Girgois.
Cajonería y gran taller de carpintería, de Miguel Soramain, fundada en 1873.
La Cantina de Juan Bautista Bertoldi. en Tolosa.
Talabartería “Del Buen Gusto”, de José Brusa.
Zapatería y Panadería, de Juan Barragué, en Tolosa.
Almacén y Ferretería, de Gregorio Campoamor.

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El Alumbrado y Policía

 

Los tolosanos tuvieron que sostener una ardua lucha para conseguir traer a Tolosa los métodos modernos de alumbrado, pero fue deficiente el servicio que prestaron al comienzo de su instalación. De cualquier manera, eran muy otros que aquellos faroles de mano que necesariamente debían llevar consigo los vecinos que quisieran salir de noche.

El primer ensayo de alumbrado público se hizo, según el periódico “El Pueblo”, en el año 1874.

Se solicitó a la Municipalidad de Buenos Aires que los faroles que fueran retirados de servicio se donaran al pueblo de Tolosa para su utilización.

Los primeros fueron alimentados a aceite, luego con querosene; ya podemos imaginarnos la escasisima luz que proyectarían sobre las calles, donde abundaban los baldíos y las fachadas de barro sin revocar. Fue por eso y para ayudar al alumbrado público, que los comerciantes, después de 1882, estaban obligados a poner faroles al frente de sus negocios, debiendo pagar, en caso de contravención, una multa de 10 pesos por noche.Up-Arriba

 

El Servicio de Policía

 Según notas extraídas de la Nación y de la Provincia, el servicio policíaco se estableció en Ensenada y luego en Tolosa en el año 1874.

Patrulla de Policía en 1901.Se le llamo al comisario “Encargado de Policía” y se dicto un reglamento, sumamente interesante, que reproduce el periódico “El Pueblo” en sus ejemplares Nº 42, 43, 44 y que a continuación reproducimos con sus errores de ortografía y redacción, con todo el sabor de la época:

“ Siendo la policía el sostén de la tranquilidad pública, la garantía de la seguridad del ciudadano y de la fortuna de estos, para ser empleados como vigilantes de ellas, es necesario que los individuos tengan las cualidades siguientes: que sean personas honradas, sin vicios, avecindados y con algo que perder; que tengan alguna manera para tratar con respeto al ciudadano y que sepa ser comedido con todos ellos, sin estas cualidades no puede “haver” una verdadera confianza, ni adquirir respeto que su empleo requiere”

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Orden Policial

1º) La partida se dividirá en dos, teniendo cada una un cabo como comandante.


2º) Cada uno hará el servicio por seis “oras” y estará franca la otra por otras seis.


3º) La que esta de servicio, la mitad rondara por tres “oras” y la otra mitad estará firme en el cuartel.


4º) La que esta en servicio, dará un “Centinela” al Juez de Paz, para que transmita los avisos u orden que éste diere.


5º) La partida que ande recorriendo no podrá pararse en pulpería alguna, no tomara parte en los juegos públicos, pues solo esta incumbida de conservar el orden y vigilar los mal entendidos y dar cumplimiento a las ordenes que hubiese recibido y “distrallendose” con juegos y bailes en los que tampoco debe tomar parte; si esta de servicio, no podrá dar verdadero cumplimiento.


6º) Se les prevendrá, serán severamente castigados, al que se supiese deba aviso de alguna medida del juzgado y que esta sirviese para la evasión de algún individuo que deva aprenderse.


7º) Las armas que les da el gobierno son para el sostén de las leyes y “aser” respetar al ciudadano y solo en un caso extremo “ara” uso de ella en contra de estos, procurando siempre ser “ovedecido” por medio de la persuasión, mas si esto no fuera bastante, entonces se “ara” respetar con ella.


8º) Siendo el sargento el Comandante de toda la partida, este permanecerá siempre franco, con el “dever” de vigilar el cuartel, las patrullas, recoger los partes, transmitirlas al Juez, hacer las predicciones en persona, para que sea el único responsable del secreto. 9º) El individuo que falte al servicio, será recargado con igual tiempo de servicio y los días que falto les serán descontado del sueldo y entregado a la caja municipal.


10º) El individuo que quisiera salir de la partida lo avisara un mes antes para su repuesto y dado de “vaja” con igual fecha.


11º) Todas las faltas que cometiesen estando desempeñando este servicio, de embriaguez, robo, pendencias, falta de puntualidad al servicio, debe ser doblemente castigada.


12º) No pagando el gobierno estos “yndividuos” para emplearse en servicio propio o “ageno”, en caso de concederles alguna pequeña licencia, no gozará del sueldo y el que descontado pasara a la Caja Municipal y no se le podrá conceder por mas de dos o tres días por... en servicio.


13º) El que “estuviese” de guardia en el cuartel no permitirá que ningún individuo salga, pues con ese número se cuenta para auxiliar los que andan de patrulla o si lo pidiera algún vecino.


14º) Desde el “Toque de Silencio” estará toda la partida en el cuartel, pues debiendo ser relevada a las doce de la noche, la que está de servicio debe dormir en él y a los casados se les concederá una que otra noche de licencia para dormir fuera, cuando no le toque entrar en servicio a esa “ora”.


15º) Todo robo que fuese descubierto por la policía, a los descubridores les dará la mitad de la multa que se impusiera si el robador tiene con que pagar y si no se contendrá con la gratitud del propietario y al lleno del deber.


16º) Para que nunca el servicio público sufra demora se tendrá dos caballos de servicio en el cuartel, por si fuera necesario perseguir en el momento un “indibiduo” o trasmitir “abisos” para atajar su salida.


17º) será encargada la partida que sabe fijarse mucho en las calles, casas de negocios y reuniones en alguna persona desconocida y si la hubiese le preguntara cuando ha llegado, con quien ha venido, “ si ha presentado y visto su contexto”, para conducirlo a la casa del Juez, quien resolverá en el momento.


18º) Se le “ara” responsable y serán severamente castigados, los que por parcialidad, flojera o descuido, no dieran auxilio al vecino que lo pida, no contengan el desorden que vieran y no conduzcan los promotores al Juez para conocer el culpable.


19º) La partida será paga todos los meses de la Caja de la Municipalidad; cuando venga su haber será embolsada en ésta.


20º) No “ciendo” criados los vigilantes para citar a los demandados y demandantes, al centinela se le abonara cuatro reales por personas que citase, los que pagara al que entablase la demanda y concluirá la cuestión, el que perdiese.


21º) Las multas que se echasen por denuncias que los vigilantes dieren de casa de juego, ventas de “vevidas” en el mostrador, compras de cueros robados u otra especie, se le adjudicara la mitad del “veneficio” a todos.


22º) Si el pueblo diese patrullas de noche hasta el día, en ese caso un soldado de policía acompañara a estas, para que mas informado de todas las ordenes, pueda “acer” presente al Comandante de ella alguna falta que notase y cuando se retire la “patruya”, dará cuenta del “proseder” de ésta al Juez de Paz o persona que él encargue.

23º) Los “yndividuos” de policía cargaran con un escudo que diga (Policía) o una “sinta” en el sombrero con el mismo rotulo.

Como vemos el patrullaje nocturno del pueblo se hacia también a cargo de los vecinos.

El sueldo del comisario era de $ 123 mensuales; el subcomisario 4 100; Los oficiales $ 50; sargento $ 37; y los vigilantes $ 30.

El primer comisario de Tolosa, de 1882 a 1884, fue el señor Vicente Bernard; de 1884 a 1886, el señor Miguel costa; de 1886 a 1890, el señor Florentino Campos. Quedo después correspondiendo a la sección segunda, que ocupaba el edificio de la calle 3 entre 43 y 44, siendo comisario el señor Ricardo Dubroca Neyra, hasta el año 1913, en que se creo la sección sexta, estando a cargo el comisario Pastor Elena. 

 

 

 

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