Tolosa y su historia


Las imágenes y documentación que integran esta sección fueron gentilmente cedidaspor el investigador y coleccionista Juan A. Greco.

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Martín J. Iraola era hijo de Gerónimo Iraola casado con una Pereyra. Al fallecer su padre sus bienes pasaron a su poder, en condominio con su hermana, casada con su primo Don Leonardo Pereyra. Diversos motivos lo llevaron, no por casualidad, con acierto a lotear una fracción de tierras en las “Lomas de Ensenada” que en el transcurso de un breve tiempo se formó un pequeño pueblo al que llamó Tolosa, en recuerdo al lugar donde había nacido su padre en España. Algunas causas, llevaron al vasco Iraola a fundar un pueblo en 1871.


Martín J. Iraola fundador de Tolosa.

En primer lugar, la gran epidemia de fiebre amarilla que martirizó a Buenos Aires en los primeros seis meses de 1871, donde una tercera parte de la población inició un éxodo, trasladándose a los pueblos vecinos de Belgrano, Morón Flores, San Isidro y otros lugares que distaran del centro del contagio. Una cosa era segura todos huían escapando de la muerte.

Esta triste realidad trajo como consecuencia que se cerraran por Ley los saladeros y graserías ubicados sobre el Riachuelo por considerarse que constituían un foco de contaminación por los desagües hacia esa vía de agua.

Antonio Cambaceres y Juan Berisso instalaron por esta causa sus saladeros en Ensenada y en lo que después sería la ciudad de Berisso.
No es extraño pensar que esta circunstancia haya incidido de alguna manera en el ánimo de Iraola a tomar la decisión de fraccionar una parte de sus tierras para fundar en ellas un pueblo, solicitando permiso a las autoridades.

También y casi con seguridad otro motivo podría ser el hecho de la visita efectuada el 25 de marzo de 1870 a la Ensenada del presidente Domingo F. Sarmiento invitado por el ingeniero norteamericano Guillermo Wheelwrigt que impulsaba el ferrocarril al puerto de Ensenada, cosa que finalmente consiguió el 31 de diciembre de 1872 en las márgenes del Río Santiago en la estación que se encontraba junto al actual club de Regatas La Plata.

Todo este panorama daba claras promesas de un mayor movimiento de obreros y la conveniencia de dar refugio a conductores de carretas, pasajeros o hacienda en tránsito.

Pedido de autorización: El 10 de octubre de 1871 se presento al Superior Gobierno de las Provincias, iniciando así un expediente que fue caratulado así”Expediente promovido por Martín J. Iraola, en 1871, a fin de que se autorice la fundación de un pueblo en las “Lomas de Ensenada”, conforme al plano y que el nuevo pueblo se llame Tolosa”.

Tolosa fue fundada el 7 de julio de 1871, esta fecha fue por muchos años considerada la fecha de fundación cosa que más tarde, en base a investigaciones y tramites se llego a la conclusión de que no era, cosa que más adelante veremos.

“Primeros Habitantes”

Según el Libro del Dr. Laborde “Breve historia de Tolosa” del cual se extraen estos datos, los primeros pobladores de este nuevo pueblo fueron:

Domingo Parodi: Vino desde Francia en el año 1866, a la Ensenada. Se radico en Tolosa en 1873. Desde 1867 a 1771 fue Juez de Paz en Ensenada y tuvo a su cargo en 1871 la división y subdivisión en lotes del pueblo en compañía del Ing. Germán Kuhr y el mayordomo del señor Iraola, Eduardo Miche. Fue el fundador de la primera escuela que , bajo la dirección de Don José J. Odriozola, funciono en calle 2 y 36 en el año 1875.

Roberto Parks: Fue jefe de la estación Tolosa. Desde el año 1882, estación que se hallaba entonces en lo que hoy es el pasaje Dardo Rocha, inaugurándola y permaneciendo en ese puesto hasta 1884, en que paso a Tolosa (la actual) hasta 1890. Tras un paréntesis en que se desempeño otros cargos, se le nombro nuevamente jefe de la estación Tolosa en 1899, hasta 1920 en que se jubilo. Formo parte de varias instituciones de fomento del pueblo.

Eugenio Maggi: Fue el primer constructor que tuvo Tolosa, pues vivió en ella desde su fundación. Hasta 1880 había construido 11 edificios y siguió su obra en la zona en que se fundo la ciudad de La Plata, murió en 1919.

Guillermo Rifourcat: Desde 1866 estuvo radicado en la zona que luego se llamaría Tolosa, con una gran tropa de carros de los que se sirvió el Sr. Iraola para transportar arena desde el lugar conocido por el ventoso, hasta Plaza Moreno, siguiendo por la calle 1 de 528 a 51 y por ésta hasta la plaza, a fin de construir un camino que habría de seguir la comitiva que concurriría a la fundación de La Plata.

También transporto con carretas que pertenecían al Sr. Iraola y que mandaba el Sr. Pereyra los eucaliptos que se colocaron a lo largo del camino. El Sr. Rifourcat vivía en 532 N° 139 (115 y 116).

Eduador Miche: Vino al país el 7 de enero de 1860, nombrandosele, el 16 de octubre del mismo año, mayordomo general de la estancia de Don Martín Iraola, dirigió la plantación de eucaliptos desde 1 y 528 a Ringuelet; de 44 a 60; de 1 a 120, cooperando con el trabajo el Sr. Carlos Saliche.

Después de fundado el pueblo de Tolosa y de la donación y venta de tierras, se retiro de toda actividad, yendo a vivir a 1 y 528 y más tarde a la calle 531 y 115 bis. Falleció el 22 de febrero de 1890 a los 65 años. En esa casa vivieron también Deolindo Campoamor y familia, Guillermo White, miembro del Directorio del Ferrocarril del Sur y la familia Bauer, naciendo allí el ingeniero Conrrado Bauer.

Fernando Miche: Vino a estas tierras en el año 1864, ocupándose de negocios varios, hasta que en 1874 se estableció con un almacén de ramos generales en la calle 1 esquina 530. Lo mantuvo hasta 1882 en que inauguró un negocio de confitería y billares con el nombre de “Plaza Iraola” hasta el año 1903, en que lo vendió y se dedico a la vida privada.

En el año 1884, el 11 de febrero, fue nombrado miembro de la comisión encargada del arreglo de la plaza y junto con el señor Saliche, diseño los trazos de la llamada “Plaza Martín Iraola”. Falleció el 16 de diciembre de 1923 en la casa de 1 entre 529 y 530.

Juan B. Fachan: Vino al país en 1860; radicando en Ensenada y luego se estableció con una panadería en el paraje conocido como las Barrancas de Ensenada en la calle 33 y 121, fundando un negocio con el vecino juan Bautista Barragué, que residía en la calle 35 y 1.

Al llegar a esta Fachán, el pan no se conocía. El alimento de los que por aquí vivían, era mate amargo, asado y fariña, al principio le costo mucho que aceptaran su mercadería, pero logro imponerla de tal forma que debido a su clientela cada vez más numerosa, tuvo que instalar la panadería en un local más amplio, en la calle 1 entre 35 y 36 llevando el negocio la firma “Fachan y Barrague”. Murió a los 86 años de edad en su residencia de la calle 36 entre 1 y 115.

Gervasio Campoamor: Llego a Tolosa procedente de Quilmes. en 1872 abre la primera casa comercial de ramos generales en la calle 1 y 531 (hasta hace poco tiempo se veía en la ochava del frente la fecha de su fundación) tenia su domicilio en la calle 1 entre 531 y 532 N° 88 donde vivía con su esposa Felipa Rodríguez y sus hijos Evangelina, Rogelia,Deolindo y Antonio Gervasio.

Francisco Alejandro Puppo: Nació en Ensenada el 4 de octubre de 1854, su abuelo fue practico marino, siendo reconocido sus servicios por el Virrey Sobremonte. El señor Puppo inició sus estudios en le Colegio nacional de Montevideo en 1865, siendo director del mismo el general Justo José de Urquiza, regresando en 1870, A su llegada, se ocupo en el negocio de su tío Aniceto Maurelli, que tenia carnicería en la calle 529 y 121.

Presto su cooperación a todo aquello que significara progreso para el pueblo, fue así miembro del primer Consejo Escolar de la Ensenada en 1875; presidente de la primera comisión constituida en Tolosa para la construcción de una escuela.

Gestiono y obtuvo las nivelaciones de la calle 1 desde 32 a 34 y la construcción de los muros de contención de ambos lados de la vía. Formo parte de varias comisiones vecinales, incluso la que diseño y construyo la Plaza Martín Iraola Fue electo concejal en 1895. Falleció el 15 de Setiembre de 1902.

Manuel Carvallo: Nació en España en 1854. vino al país en 1874. Ingreso al ferrocarril de la Provincia, siendo uno de los primeros maquinistas que corrían trenes antes de la fundación de La Plata y que llevaban los materiales de construcción necesario para la edificación de la nueva ciudad.

Fue miembro fundador de la Fraternidad, en 1187 (Sociedad de maquinistas del ferrocarril) juntamente con José Molinari, Vicente Pérez, Ignacio Bertoloni y otros. Durante los años de trabajo en el ferrocarril fue limpiador de máquina, foguista y maquinista. Se acogió a los beneficios de la jubilación el 1º de mayo de 1917, después de 43 años de servicios. Murió el 23 de julio de 1918.

“Progresos Comerciales”

Los modestisimos locales, y las características instalaciones que poseían los comercios de Tolosa antigua, solo serán recordados por los mas antiguos pobladores de este pueblo, y reconocidos por habitantes actuales por la semblanza que de ello hayan echo sus abuelos. algunos tenían la edad del pueblo y otros fueron surgiendo con los años, sobre todo cuando se tuvo la certeza de la fundación tan cercana de la capital de la Provincia, la Ciudad de La Plata.

Esquina de 1 y 528.

De todo ello podemos citar, por su importancia, la del señor Gervacio Campoamor, de ramos generales y acopio de frutos, con casa de dos plantas sita en la calle 531 y 1.

El almacén de Serafin Raffeto, en 1 y 35 antigua; la panadería de Fachán y Barregué, en 1 entre 35 y 36; la fonda de Hermógenes Echevarria en 1 y 36; el hotel de Miguel Gamboa, en 33 e/ 115 y 116; la cancha de pelota de Benito Otamendi, en 33 y 117 antigua; la talabartería de José Brusa, cuyo edificio esta aun en pié en 1 34 y Esquina del pasado.35; el almacén de Fernando Miche en 1 y 530, esquina que ocupo con nuevas instalaciones el Banco Crédito Provincial y actualmente casa de sepelios.

Además existía una “botica” fundada en 1875, propiedad de Mateo de la Piedra, en 1 e/ 35 y 36, y que después fuera trasladada a 2 y 35; junto a ella estaba instalado el médico Dr. Méndez.

El primer Hotel: fue fundado el 5 de agosto de 1882 en 1 y 528, en el lugar donde existen algunas casuarinas, siendo su propietario el señor Miguel Bruni, de nacionalidad francesa.

Fue albergue de gobernantes y hombres de negocios que frecuentaron estos parajes con motivo de la fundación de La Plata. Haciendo recorrido de Tolosa a la nueva capital en un tren decauville, que ya hemos mencionado.

Este hotel, que reunía todas las comodidades, se trasladó, el 3 de marzo de 1883, al lugar que ocupo el Cine Bar Colón, y a posteriori, la sucursal Bignoli, en Diag. 80 e/ 49 y 50, ocupando un lugar de 45 Metros de fondo.

La Primera Pulperia: En la manzana 30, circunscripta por las calles 1, 115, 529 y 530, en el terreno comprado por el señor Pedro Hegoburu en febrero de 1872, funciono una pulpería, que fue lugar de descanso de los troperos y arrieros que pasaban por esos lugares camino a La Ensenada, Magdalena etc.

“Las graserías mataderos y saladeros”

Unas de las consecuencias derivada de la terrible epidemia de cólera en Buenos Aires fue la erradicación de los saladeros y graserias ubicados sobre el Riachuelo y otras costas cercanas a Buenos Aires.

Estos fueron obligados a cerrar y trasladarse a otras lugares alejados, por considerarse que encerraban un enorme y permanente riesgo de contaminación por sus desagües, y el Riachuelo, un foco peligroso… La ley 722 de 1871, que se refiere a la ubicación de saladeros y graserias y que fuera promulgada el 6 de septiembre de ese mismo año, los obliga a su alejamiento, y ésta fue la causa por la que Antonio Cambaceres y don Juan Berisso instalan sus saladeros en La Ensenada y en la actual ciudad de Berisso.

El primer matadero y graseria que se instalo en Tolosa fue el del señor Federico Suáres, el 29 de abril de 1896; duro poco porque el numero de animales que faenaba era escaso, y no había mercado que aseguraba la salida de productos elaborados. Estaba situado este matadero en 5 y 522; tenia grandes galpones y corrales y elementos indispensables para la buena marcha de la industria.

Lindando con dicho galpones estaba la casa Habitación y dependencia para la administración, con una superficie de 86 m2. Una cuadra mas allá, en 5 y 523, don Luis Monzoni estableció otro matadero de hacienda menor. Ocupaba, entre galpón para matadero, corral para vacunos y otros para ovejas, unos 168 m2.

Los productos se dedicaban al consumo local, y debido a esto (la población era escasa) fue declinando la pequeña industria, aunque fue una de las que mas tiempo duró, pues era la que tenia mayor demanda.

El 23 de febrero de 1900, el señor Domingo Aguerre estableció otro matadero lanar en 116 entre 528 y 529, que también debió abandonar por los mismos motivos antes expuestos, ocupando sus galpones, mas tarde, la Curtiembre del señor De Batista.

La fabrica poseía cuatro grandes techos para la elaboración de jabón y las necesarias para la elaboración de velas. Otra graseria, con fabrica de velas y jabón, de propiedad de Florentino López Jarén, se estableció el 5 de septiembre de 1898 en la calle 32 y 119; lugar que luego ocupo el Centro asturiano y algunos stud.

Un incendio arraso con todo, y ese desastre, unido a una gran tempestad que derribó lo que quedaba de los galpones, hicieron desaparecer toda las instalaciones.

“El Cementerio”

El Cementerio fue mandado construir por la municipalidad de la Ensenada en un sobrante de la propiedad publica, que se había declarado que formaba parte del ejido, “en tanto fuera pertenencia del estado” , de acuerdo a la autorización que, a su pedido, le otorgo el gobierno provincial en el año 1872.

Los trabajos concerniente a su construcción se prolongaron hasta 1874, en que, con fecha 18 de enero, la comisión encargada de vigilar estas tareas informó al Presidente de esta Municipalidad, Don Tomas García, de la inminencia de su terminación.

Este cementerio sirvió de sustituto, desde el mismo año, al que estaba situado a pocas cuadras de la “Plaza de la Merced”, hoy Plaza Belgrano, de la Ensenada, y que al mismo eran conducidos, según Cestino (de cuya obra: Apuntes para la Historia de la Ensenada tomamos estas referencias), por lo general en carros o coches, los fallecidos, desde la Ensenada así como se lo hiciera antes desde Tolosa hasta aquella.

Se hallaba ubicado a casi tres cuadras al norte de la calle circunvalación de la antigua traza de nuestro pueblo; y su portón de acceso en la calle 119, un poco mas adelante de la calle 525, yendo hacia la 524 actuales.

Fue utilizado hasta 1886, en que, por motivo de la habilitación del cementerio de La Plata, se le clausuro, aunque persistieron en él unas pocas bóvedas cerradas, con sus cadáveres y adornos de mostacilla adentro; y algunos nichos y sepulturas intactas. Así se mantuvo hasta mucho mas acá de 1902, año en que la municipalidad de La Plata dispuso el traslado de los restos no reclamados aun por nadie, al nuevo cementerio de la ciudad, dejando que la acción del tiempo y el abandono completaran la obra de su destrucción.

A él se llegaba por una calle, la 118 actual, a la que el vecindario dio en llamar entonces con un nombre apropiado “Calle de la Amargura” , ya que era por ella que iban los dolientes, en triste cortejo, tras el ser querido, rumbo al cementerio.

Hasta no hace muchos años, como reemplazando la chapa indicadora, podía leerse en el muro de una antigua casa de comercio que todavía existe, escrito con tanta justeza: “Calle de la Amargura” y el barrio en que aquella atravesaba era denominado por igual motivo “El de la Amargura”.

Hacia 1902, al ser trasladados al osario del Cementerio de La Plata los restos no reclamados del de Tolosa, Fue hallado en uno de los cajones un cuerpo que parecía momificado; pese a lo cual, sin dar a ello mayor importancia, se lo llevo con los otros y quedo abandonado en su nuevo deposito.

Un día, cuenta Manacorda, el 19 de marzo de 1908, el administrador de Cementerio, José P. Peralta, haciendo revisar el osario, encontró una caja que por su conservación, despertó su curiosidad, y al destaparla, comprobó asombrado que, “contenía una momia de un cuerpo entero y mascara intactas, de ojos semicerrados, con su dentadura superior al descubierto en una mueca risueña; atada con cabeza con un pañuelo cuyas puntas fingianle la mariposa de una corbata de moño, la cabellera larga y descolorida, las ropas interiores y exteriores en perfecto estado”.

Parecía una persona muy joven, de 18 a 20 años, de pequeña estatura. Sobrecogido por la emoción, Peralta dio aviso a las autoridades municipales y el 21 de marzo, el periódico “Buenos Aires” anuncio el hallazgo, diciendo: “Este cuerpo ha estado en uno de los nichos que existían en el Cementerio de Tolosa y la fecha de inhumación data de unos 20 años por lo menos. Las condiciones en que se halla son tan raras como curiosas. Observándole bien, es exactamente idéntico a un Cristo con sus carnes disecadas y totalmente entero”.


Matías Behety

La materia armo tal revuelo, y la población inició una verdadera romería por las calles que conducían al Cementerio. Veinte días duro el macabro espectáculo de la exposición, y sin haberse llegado a identificarlo, fue restituido a su caja y depositarlo en un nicho de modo provisional.

Este hecho de resonancia, si bien ocurrió en el cementerio de La Plata, hizo que nuestro pueblo tuviera su hora de celebridad, aunque ya hubiera como tal. Su nombre estuvo muchos días en labios de toda la ciudad, ligado al suceso. La gente no hablaba de otra cosa que de “La momia del Cementerio de Tolosa”. Tanto se hablo de ella, que hubo cronistas que dieron el llamarlo el “El Muerto Popular”.

Años mas tarde, a raíz de una semblanza escrita por Juan Cruz Ocampo, en el suplemento de La Razón, del 25 de noviembre de 1923, fue revelado el secreto de la identidad de la momia, ratificada poco después por el reconocimiento que de ella hiciera su amigo intimo Antonio Lamberti y algunos familiares.

Se trataba del cadáver de Matías Behety, el bohemio poeta talentoso, que había figurado brillantemente por su inteligencia destacada, en las aula universitaria, en la prensa y en el foro, al lado de hombres tan ilustres como Quintana, Goyena y Del Valle, entre otros; pero que se había aniquilado prematuramente a causa del abuso del alcohol, por la tuberculosis y el abandono en que vivía.

Se han ocupado repetidas veces muchos escritores de valía, en libros, artículos y crónicas periodísticas; Ismael Dozo en su conferencia “La Vida Atormentada de Matías Behety”; Telmo Manaconda en la muy documentada e interesante obra sobre su vida; y el que de él hizo el personaje central; Joaquin Castellanos, en El Temilento”, y Miguel Cane lo recuerda emocionadamente el su conocida novela “Juvenilla”.

Vino a nuestra ciudad, invitado por Francisco Uzal, a colaborar en el periódico “La Plata”, cuyo primer numero apareció el 1º de septiembre de 1994, en un último intento de recuperación. Pero, vencido definitivamente, cae pronto en el mas profundo de los desalientos y vuelve a trasnochar y a frecuentar tabernas.

Su amigo Antonio Lamberti

Un anochecer de agosto le asalto una bocanada de sangre, y pocos días después, sus amigos lo llevaron casi inconsciente al Hospital de Melchor romero, donde falleció el 24 de agosto de 1885. Dos días después, en cortejo presidido por cura de San Ponciano, Monseñor Benjamin Carranza, y sus amigos, entre los mas íntimos de los cuales figurar Antonio Lamberti y Leandro N, Alem, le siguieron hasta el cementerio de Tolosa, en el que fue sepultado.

Tumba en el cementerio de La Plata.

Algún tiempo después, un día en que sus camaradas decidieron llevar unas flores a la tumba del bohemio, no pudieron encontrar en todo el Camposanto la cruz señaladora.

Fue entonces que Antonio Lamberti, en su aflicción por esa pérdida, pronunció estas palabras:

¡¡Hasta las cruces que levanta el pobre

son las primeras que se lleva el viento!!

Y ya no se supo mas nada del cadáver de Matías Behety.

El hallazgo de la momia, lo devolvió a sus deudos.

“El ferrocarril y Talleres”

Apenas resuelta la ubicación de la nueva Capital de la Provincia de Buenos Aires, el gobierno considero necesario unirlas a la que pasaba a ser la capital federal mediante una línea férrea, y recurrió para ello al procedimiento mas práctico y de mas rápida solución: extenderlos rieles del ferrocarril “ Boca y Ensenada”, inaugurado en diciembre de 1872, desde la Ensenada a nuestro pueblo, que lindaba con la nueva ciudad a levantarse.

La construcción de la línea “Ensenada-Tolosa” se realizó con tal celeridad que pudo ser habilitada el 11 de octubre de 1882, o sea un mes ante de la piedra fundamental.

Esta vía es la que llegaba a Tolosa desde Ensenada por la calle 527 y se utilizó para el transporte solo durante algunos años. Como esta línea atravesaba el bañado, no llenaba todas las condiciones deseables, ordenándose entonces la construcción del Empalme Pereyra, que, a la vez de ofrecer mayores ventajas, acortaban la distancia a la capital Federal, pues suprimía el paso por Punta Lara.

Fue Inaugurada el 1º de diciembre de 1883. Esta vía se extendió desde Ringuelet a la estación Pereyra, donde empalmaban con la existente vía “Ensenada- Boca” y la posterior construcción de la línea al Dock y Río Santiago, que fue terminada en Septiembre de 1889, (después de esa fecha, el ramal “Tolosa-Ensenada” continuo utilizandose principalmente para el transporte de carga, hasta hace algunos años (década del 60) en que por motivo de la enorme afluencia de personas a Punta Lara en la temporada veraniega, corrieron algunos trenes especiales de pasajeros, hasta fines de la década, en que permaneció inactivo y en total abandono.

En 1995 repararon las vías y se la utiliza para el transporte de carga pesada de acero desde San Nicolas-Tolosa- Planta Siderar.

Casi en seguida, como complemento obligatorio, se extendió una línea sistema Decauville, con tracción a vapor, desde Tolosa hasta la plaza principal (hoy Plaza moreno) para el servicio ordinario de pasajeros y encomiendas, la que fue reemplazada poco meses después el 1º de septiembre de 188. Esta vía férrea que partiendo de la Estación Tolosa llamada entonces “ La Plata”, llegaba a la estación central denominada “19 de Noviembre” ubicada en el hoy “Pasaje Dardo Rocha”, con una extensión de 3,600 kilómetros.

Esta antigua denominación de las estaciones “La Plata” a la de “Tolosa” y “19 de noviembre” a la ciudad, fue modificada en octubre de 1884a causa de las frecuentes confuciones a la que se prestaba, designándoselas desde entonces por sus nombres actuales. La estación central, fue trasladada algunos años mas tarde, a la ubicación que hoy tiene, e inaugurada el 1º de octubre de 1906.

Estación de Tolosa.

Mientras tanto, el gobierno, siguiendo la política ferroviaria para vincular la nueva Capital con las mas importantes ciudades y zonas de la Provincia, extendió varios ramales, tales como “Tolosa..Ferrari” (hoy coronel Brandsen), librado al publico el 1º de julio de 1883 y que empalmaba allí con la línea principal del ferrocarril del Sud; la de “La Plata..Haedo”, que pasaba por Villa Elisa, Mármol y Temperley, habilitada el 1º de agosto de 1886; y finalmente la línea de Tolosa a Magdalena, con un desvío hasta Atalaya, inaugurada el 15 de mayo de 1887.

“Talleres”

Paralelamente con la instalación de esta verdadera red ferroviaria, se comenzaron a construir, a mediado de febrero de 1885, los talleres del Ferrocarril, bajo la dirección del ingeniero argentino Don Otto Krausen, que fue, a su vez el proyectista a quien se le había encomendado la confección de los mismos, y la ejecución de todas las superestructuras metálicas, motores, maquinas y útiles.

Talleres en Tolosa.

Para la mejor ejecución de las obras, realizo un viaje a Europa, en diciembre del año anterior, comisionado por el Directorio, para completar el estudio con la visitas a los establecimientos similares mas importantes y poder fijar la mas adecuada y modernas condiciones a los talleres proyectados.

Estos talleres de Tolosa destinado a la al armado y grandes reparaciones requeridas por el servicio, fueron considerados entonces como los mas importantes de la empresa, alcanzando, a su terminación, una superficie de 22.592,85 m2 . cubiertos, lo que permitía llegar a tener de manera cómoda y resguardada hasta 24 locomotoras y 90 coches de pasajeros o carga, en reparación.

Los diferentes cuerpos del edificio que lo componían eran accesibles por medio de vías férreas, plataformas giratorias y cangrejos, todos articulados, por una comunicación general a las vías principales, que atravesaban la estación Tolosa; arrojando sus vías un desarrollo total de 3.500 metros destinados exclusivamente a su servicio. El presupuesto de esta obra era de 673.077 pesos nacionales oro sellado.

Fueron inaugurados oficialmente en agosto de 1887 y durante su construcción llegaron a ocuparse 3.500 obreros, en su mayor parte emigrantes, que alojaban en casillas-galpones u otro alojamiento precario, muchos de ellos con sus familiares.

Una numerosa colonia belga, que ocupaba varios oficios, vino a terminar la construcción de los talleres y el montaje de la gran maquinaria respectiva

muchos de ellos fueron a engrosar después el personal de los mismos al transferirse los talleres, el 15 de enero de 1905 a Liniers, día en que salió para esa localidad la ultima cuadrilla de personal que el F.C. Oeste tenia en ellos.

Desde esa fecha en que fueron entregados al ferrocarril sud, permanecen inactivos, a la manera de protesta permanente contra la compañía que los mantiene en ese estado lamentable de abandono, para perjuicio de ella y la población que lo rodea.

En Tolosa se creó la primera locomotora a vapor argentina

Livio Dante Porta (Paraná, 21 de marzo de 1922 – Banfield, 10 de junio de 2003) fue un ingeniero argentino. Hizo significativas contribuciones al diseño de locomotoras de vapor más eficientes, y es considerado un pionero del renacimiento del vapor como alternativa viable y eficiente de tracción.

En los talleres ferroviarios de Tolosa, hoy en desuso, funcionó una fábrica de locomotoras que tuvo como mentor y protagonista al ingeniero Livio Porta. Uno de los últimos empleados de esa compañía, recuerda esos tiempos de gloria del ferrocarril local y rescata lo realizado en los talleres de 3 y 526, cuando la localidad funcionaba al ritmo de lo que ocurría en los rieles.

Según cuentan en Tolosa, a fines de la década de los años 40, en el auge de la privatización de los ferrocarriles, un grupo de destacados profesionales, técnicos y obreros especializados comenzaron a gestar la construcción de la primera locomotora a vapor argentina.

“El grupo estaba dirigido por el ingeniero Porta y el lugar donde comenzaron las tareas fue Rosario, en la provincia de Santa Fe. Promediando los años 50, las tareas siguieron en los talleres de 56 y 137 y terminó por ser fabricada en los talleres de Tolosa. La máquina estaba dotada con elementos técnicos de avanzada, su puesta en marcha originó una revolución en el mundo ferroviario. El emprendimiento dio lugar a la creación de una fábrica de locomotoras en los talleres de 3 y 526, en Tolosa”.


La Locomotora saliendo de los talleres de Tolosa.

A la fábrica se le asignaron tres grandes galpones semi destruidos. El primero de ellos estaba en 3 y 526, destinado a la planta técnica y administrativa, otro lindero a la escuela Vucetich y el tercero en la Estación Tolosa, lo que se constituyó en almacenes.

“El ingreso a las dependencias era por 1 y 528 y por 3 y 526. Se construyó una sala de maquinado, incorporándose equipos de última generación de la época, importados de países europeos”, cuenta un vecino.

Trabajó para demostrar que la locomotora de vapor estaba aún lejos de alcanzar su máximo potencial. El primer proyecto de Porta fue realizado sobre una locomotora a vapor, perteneciente al Ferrocarril Central Córdoba, de la clase 4-8-0 de 4 cilindros.

En está locomotora efectuó diversas modificaciones sobre sus cilindros, tuberías y escapes con la intención de mejorar su eficiencia, utilizando componentes nuevos y usados, extraídos de otra locomotora.

Tolosa 1

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