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La curiosa historia de un árbol del Bosque platense

Ornamentos platenses, la memoria urbana

Aquellos primeros tranvía

La historia de la Basílica del Sagrado Corazón

Breve historia de la gaseosa en Argentina

Matías Behety

A la Ensenada en busca de salud


La Plaza de la Duda

El paisaje en la época anterior a la fundación

Los veraneos en Villa Elisa


Entre los fundadores de la ciudad


El Médico Olvidado

Pinceladas del pasado platense


El Nacimiento de la Universidad Católica de La Plata


Distinguirán a vecinos en la plaza Islas Malvinas

Música en la Plaza Primera Junta

Maestra sin par


Cementerio de La Plata: “Un museo a cielo abierto”


El Efímero Gobernador Platense


La Joya Perdida de los Platenses


La primera galería comercial de la ciudad

Breve historia de la gaseosa en Argentina


Miguel de Azcuénaga, la estatua perdida


La Casa del patio Nazarí


La primera galería comercial de la ciudad

El pasaje Rodrigo

El fundador de la primera galería comercial platense.

En 1884, a pocos años de la fundación de la ciudad llamado por su tío que ya tenia negocio en la nueva capital entusiasmándolo con el futuro que veía lo trajo a trabajar en su tapicería llamada El Progreso.

Logró ir comprando cuatro lotes, era ya dueño de uno y compró los demás logrando un lote de 20 x 60.

Pasados los primeros años tuvo la visión para crear un negocio importante. Así surgió la idea de crear algo parecido a la Galería Guemes de la Capital Federal.

Finalmente en 1929 se funda lo que seria la primera Galería comercial de la ciudad, Basilio Rodrigo, el constructor que encaró el proyecto y que fue autor de diversas obras edilicias y viales de la región durante las décadas del ’20 y el ’30, se propuso también que la Ciudad contara con sofisticadas viviendas multifamiliares y levantó en las dos plantas superiores del inmueble los que fueron, quizás, los precursores de los “pisos” con ocho elegantes departamentos de 250 metros cuadrados en los que no faltaba ningún detalle del confort y Construcción del Pasaje Rodrigo.la modernidad de aquellos tiempos.

En un principio con el apoyo de un comerciante importante de la Galería Guemes, el Sr. Martín Tau, sobre la calle 51 se instaló la Casa Tau entre los años 1929/39, después también la casa Etam, la conocida casa de ropa para hombres Montequín.

En otro momento de la década del 30 hubo un auditorio de una radio de Buenos Aires que era Radio Del Pueblo, después el Sr. Formica que tenia unos cines sobre la calle 51, alquiló para instalar un salón para espectáculos trayendo cantantes y artistas de todo nivel.

Luego una confitería llamada Elite que funciono durante los años de guerra que se destacaba por sus exquisiteces de estilo europeo.

Pasaje Rodrigo sobre calle 50.También una agencia de automóviles entre los años 30 al 40 de autos importados de la marca Hispano Suiza. Antes de la segunda guerra la agencia Mercedes Benz y también se alquiló una gran parte sobre la calle 51 para la Unión Telefónica para su central administrativa que estuvo entre 1937 y 1970 aproximadamente.

En abril de 2009 y después de diez años cerrado, reabrirá sus puertas el Pasaje Rodrigo , edificio que forma parte del patrimonio arquitectónico de La Plata y que preservando su arquitectura original vuelve a brillar pero convertido en shopping.

Roberto G. Abrodos

Se agradece las fotos y testimonios desgrabados gentilmente cedidos por Ricardo Rodrigo y familia.


La curiosa historia de un árbol del Bosque platense

En el bosque de La Plata, a pocos metros de las escalinatas de entrada al Museo de Ciencias Naturales, hay un árbol un tanto particular que tiene al pie una placa de cemento. La placa es hoy casi ilegible; el tiempo largo se encargó de ir borrando lo que alguna vez ahí escribieron.

Una granizada, alguna pedrada al aire, el cemento que no aguanta tantas décadas… no sé, la cosa es que hoy es imposible leer el mensaje puesto al pie de ese gigantesco Ficus.


Luis María Torres fue director del Museo de 1920 a 1932.

Hay varios Ficus o Higuerones en el bosque de La Plata; son esos que se prenden a las palmeras, trepan por el tronco y terminan fagocitándolas; un buen día la palmera desaparece literalmente tragada por el Higuerón. Es notable ver la lucha de décadas que se entabla entre ​ambos ejemplares arbóreos.

Este en particular está a la vera del camino en diagonal​ ​que llega hasta el Museo​, el de los Gingko Bilova​, antes de llegar al edificio y a la altura del monumento ​-​hemiciclo​-​ de los 5 sabios.

Cuando a mis 18 años comencé a venir desde Wilde a estudiar a la Universidad de La Plata alguna tarde fui a conocer el bosque y me llegué hasta el museo.

Ese árbol me llamó la atención, precisamente porque tenía una placa. Recuerdo haberla leído y grabado a fuego en la memoria; era a fines de la década del 60 y estaba perfectamente legible.

Hace pocos días volví a caminar por la vereda de los Gingko Bilova y me topé nuevamente con el Ficus y su placa. Estaba ilegible pero ayudado por mi memoria recordé enseguida qué dice; aquí lo voy a consignar al pie de la letra…

​Carlos ​Spegazzini (1958-1926) no llegó a ser director pero trabajó mucho en relación al Museo con el tema micología (hongos) y otros. Fue creador del Jardín Botánico y Arboretum de la facultad de Agronomía; ​Spegazzini era ​un apasionado por el vasto campo de las ciencias naturales.

En 1924, un especialista micólogo norteamericano ​-​W.A. Murrill​-​ visitó a​l gran naturalista ítalo-argentino ​C​arlos​ ​Spegazzini ​en su casa de La Plata. ​Salieron a dar un paseo. En parte de una entrevista donde rememora el paseo Murrill escribe lo siguiente…

“En una arboleda cercada de robles, donde las palomas arrullaban con delicadeza, encontramos el polypore común, Hapalopilus gilvus, abundante sobre los robles blancos decaídos; mientras al lado de la laguna un poquito más lejos, vimos muchos álamos (Populus alba) doblados a causa de otro polypore, Trametes gallica, que se alimenta de álamos y sauces viviendos.

A la entrada principal del edificio del museo, cerca de algunos árboles muy bonitos (Robinia viscosa), con flores de color de rosa, Dr. Spegazzini paró y tristemente señaló un árbol Ficus, plantado en memoria de sus hijos mayores muertos en la primera guerra mundial​l​​”.

​​​Dejo aquí consignado el texto de la placa​ de cemento. Vaya a saber uno por qué dice… “y defendió de ser talado”.​..​ ​Sólo el Ficus sabe el día a día de su larga historia, pero no habla ni escribe. ​Tampoco puedo asegurar que sea el ejemplar que menciona Murrill aunque me inclino a pensar que es ese. Un bello árbol​​ platense​, con su ​vida y su historia​.

Lo anterior lo saqué de internet, de una de las tantas páginas que hay sobre Spegazzini. Me quedo pensando si acaso el Ficus ahí mencionado no ​es e​l que tiene la placa​ hoy tan deteriorada​.​


Cementerio de La Plata: “Un museo a cielo abierto”

Guía de Turismo Cristina Espinosa

Así lo define Cristina Espinosa, encargada de las visitas guiadas al camposanto de la capital provincial, donde se puede apreciar que la historia de la necrópolis platense es rica desde todo punto de vista: sus habitantes, su arquitectura, su simbología y hasta sus leyendas urbanas.

El cementerio de la capital provincial está ubicado en el vértice sur de la ciudad, en el final de de las dos diagonales que cruzan la ciudad de punta a punta (la 74) que comienza a orillas del Río de la Plata, en el agua, que para la simbología masónica es la vida, por lo que en este caso, su conclusión representaría a la muerte.

Sus planos fueron aprobados en 1884, su construcción fue terminada en 1886, y se habilitó el 19 de enero de 1887. Diseñado por Pedro Benoit, reproduce el plano de la ciudad, con una plaza central, las diagonales, las plazoletas, característica única en el mundo para un “sacramental”.

El casco fundacional alberga en la actualidad más de 10.700 bóvedas, además de más de 2.000 tumbas en el anexo Cementerio Israelita, bóvedas comunales y familiares, y nichos en los muros perimetrales y en el Panteón.

Entre las organizaciones que poseen bóvedas comunales, se halla el panteón Naval; el de la Asociación de Maestros; Círculo de Periodistas; Sociedad de Socorros Mutuos de Policía; Servicio Penitenciario; Personal del Ejército; y La Protectora S.S.M. A su vez existen panteones de nichos pertenecientes a la Curia Platense, conocidos como Panteones del Clero.

La uruguaya Cristina Espinosa, estudiosa incansable de develar las historias que allí se encuentran, indicó que “su portón neoclásico ubicado en el frente de la construcción tiene simbología masónica, desde las 24 columnas (12 que simbolizan la vida y 12 la muerte), con la corona de la trascendencia del individuo, los ángeles, las antorchas cruzadas, los moños que las agarran, las cinco gotas en el alquitrabe, y una cantidad de símbolos que respondían a la institución a la que respondían tanto Dardo Rocha como Benoit”.

En el cementerio se repiten los estilos arquitectónicos de la ciudad, por lo que en su interior “hay bóvedas neogóticas (estilo importante del siglo XIX); desde 1895 a 1920 se empezó con el art nouveau, donde todo lo artesanal se puede ver en los mármoles, los vitreaux y las grandes puertas de las bóvedas de esa época; hay un modernismo catalán que viene de Antoni Gaudí de la Sagrada Familia en Barcelona, que acá las bóvedas como la del doctor Noel Sbarra puede apreciarse; también hay art decó, que aparece después de la década de 1920, una superposición de planos, una cosa mucho más recta, sin tanto adorno; y finalmente están las bóvedas masónicas que son neoclásicas” indica Espinosa.

Entre los habitantes del camposanto platense hay artistas, personalidades históricas, de la política y del deporte. Recorriendo las tumbas en las calles internas puede encontrarse a “los cinco sabios: Juan Vucetich (que fue traído en 1942 al gran panteón policial), Alejandro Korn, Carlos Spegazzini, Almafuerte -Pedro Bonifacio Palacios-, y Florentino Ameghino, cuyo monumento lo hizo -Rogelio- Yrurtia, que fue el que hizo el monumento al trabajo en Buenos Aires”.


General Manuel Hornos

Espinosa es una entusiasta de la historia que hay oculta entre tanta muerte, tanto así que tiene carpetas con más de 250 personalidades sobre las que investigó y nunca rehúye la posibilidad de sumar más nombres a ellas. Entre los grandes ignorados del cementerio, encontró a “el General -Manuel Hornos y mucha gente ignora este dato, porque murió 11 años antes de la fundación de la ciudad.

Sobre esto hay dos versiones: una que dice que hay un pedido suyo de estar en la ciudad que fuera capital de la provincia de Buenos Aires, cuando Buenos Aires tuviera una capital; y otra que dice que Sarmiento había dicho que no quería estar en el mismo cementerio que Hornos y por eso llegó acá. La cuestión es que en 1915, Emilio Coutaret que también es otra de las personalidades del cementerio, hizo esa gran bóveda y el general descansa ahí también”.

Sin demasiadas pompas que lo distingan del resto, la guía nos cuenta que está también “el gobernador -Carlos Alfredo- D’Amico está en un nichito en el fondo con una plaquita y que fue grado 33 de masonería -N de la R: es el grado más alto al que se puede aspirar en el Rito Escocés-, el gobernador Luis Monteverde y el Teniente Coronel Luis Burella, que fue quien comenzó en 1814 la Guerra Gaucha, antes de reconocer como su superior al General Martín Miguel de Güemes”.

Los artistas no quedan fuera de las personalidades que allí podemos encontrar, sin ir más lejos a toda la familia Podestá, pero Espinosa fue más allá en su búsqueda y encontró a “Juan Cruz Mateo que fue el bandoneonista que acompañó durante toda su carrera a Carlos Gardel y que figura en la bóveda con un nombre Vasco con carteles escritos en francés, pero nació en Ensenada.


Manuel Puig

También está Manuel Puig, el autor de Boquitas Pintadas y el poeta Matías Behety, conocido como la “momia de Tolosa”, protagonista de una de las tantas leyendas urbanas del cementerio de La Plata”.

En la actualidad el cementerio de la ciudad de La Plata no se encuentra en su mejor estado, pero eso no le impide ser un lugar digno de ser visitado, donde es posible aprender mucho de su historia, sus habitantes y su pintoresca arquitectura, que son el reflejo del paso del tiempo en la ciudad de la diagonales. Y para quienes gusten de este tipo de paseos, la frase de Cristina Espinosa puede describirlo de la mejor manera “es un museo a cielo abierto”.

Nota realizada por: Hernán Marty
Diario “La Capital de Mar del Plata”


“A la Ensenada en busca de salud”


Roberto G. Abrodos

Me encontré con una curiosa nota muy descriptiva, que la dá a conocer Manuel R. Trelles, historiador, archivista y bibliotecario argentino nacido en 1821, organizador de la Biblioteca Nacional y fundador del Archivo General de la Nación, ubicado en Buenos Aires.
La nota proviene de los trabajos regulares del Instituto Geográfico Militar y muestra las inmediaciones de la estación Punta Lara tal como era allá por el 1910, un lugar despoblado y sin ninguna urbanización, se destaca en este plano una leyenda que dice “Puesto Las Virtudes”, la pregunta era el por qué de esta denominación, ¿sería caprichosa o tendría que ver con alguna razón histórica o lugareña?
Lo cierto es que se tenían noticias en aquella Buenos Aires de fines del siglo que en las proximidades de la Ensenada, en la estancia de la Punta Lara y en las inmediaciones del Rio de la Plata existía un arroyo cuyas aguas tenían propiedades curativas y por esa razón se lo conocía con el nombre de “Las Virtudes”. Se señalaba que su coloración provenía de las plantas medicinales que bordeaban sus márgenes y cuyas raíces se entrelazaban en el lecho. El cronista citaba un arbusto, la “zarzaparrilla” cuyas lianas trepándose por los árboles de las inmediaciones en ciertas partes formaba algo así como un techo sobre el arroyo.


Se le atribuían a sus aguas propiedades medicinales especialmente para las afecciones reumáticas, téngase en cuenta que por aquellos días no existía ninguna medicación para ninguna dolencia. Indagando podemos ver que no existe en la costa de Punta Lara ningún arroyo con ese nombre pero se podría inferir que se trata del actual arroyo Las Cañas.
Antiguamente, quien viajase de la Ensenada hacia el Norte, es decir, en dirección a Buenos Aires después de pasar el arroyo Doña Flora, donde terminaba el ejido de aquella población, se encontraban con el arroyo Zanjón al que algunos documentos antiguos señalan como Zanjón Alto del Sauce (mensura de Fernández Pie de Palo). Luego hasta el arroyo Las Virtudes no se encontraba otro curso de agua. Los dos que hoy existen, entre los ya nombrados se deben a la mano del hombre. El canal “de la Guardia”, antes conocido como canal de Villa Elisa fue construido por don Luis Castells como colector de un sistema de drenaje de su campo San Luis.
En cuanto al canal “Miguelín” lo construyeron los señores Griffero, también para desagotar su campo, Las Virtudes es el actual Las Cañas, y de él tomó su nombre el puesto que aparece en la carta del Instituto Geográfico Militar.


Generalmente, los que llegaban hasta estos lugares en busca de salud, viajaban hasta la Ensenada y luego desandando camino se proseguía hasta “Las Virtudes”, la travesía que duraba un día la padecían más que nadie las damas. La salida de Buenos Aires se hacía por la “Calle Larga” hoy Montes de Oca, hasta el Puente de Galves mediante el cual se cruzaba el Riachuelo, previo pago del correspondiente peaje al pontonero, luego se seguía por el “Camino Real” que es la actual Avenida Mitre y se pasaba por el Puente de la Crucecita”, después se dejaba a un costado la cantera de los Padres Palermos (frente a lo que es hoy Wilde); pasando luego por el campo de la “chanchería del inglés” (que era una estancia de don Wilfred C. Latham) llegándose al lugar donde antes se había establecido la reducción de los indómitos indios Quilmes, traídos desde Salta.


Desde este punto los parajes a recorrer eran mucho más agrestes pues el camino, más bien una huella, se desarrollaba siguiendo las sinuosidades de la pequeña barranca que separa las tierras altas de los bañados contiguos al Rio de la Plata, el recorrido a seguir era aproximadamente el que nos muestra la actual vía ferroviaria a Buenos Aires (vía Quilmes), no existían entonces los montes de Pereyra, que fueron plantados bajo la dirección del agrimensor y agrónomo Adolfo Sourdeaux, convocado para la tarea por don Leonardo Pereyra.


Desde las inmediaciones de la actual estación Gonnet se cruzaba hasta un vado existente en el arroyo del Gato, en las inmediaciones de las actuales 9 y 514, en este sitio se construyó hacia el año 1870 un puente de madera que existió hasta la época de la fundación de La Plata en 1882, de allí la huella seguía en dirección a la “calera de Garrido” (hoy calles 532 y 120) donde se bajaba de las tierras altas al bañado por una pendiente que hoy se puede apreciar, desde aquí se tomaba hasta la Ensenada por el “Camino Blanco” (actual Rivadavia) como yo lo conocía cuando era niño.
El nombre lo recibió por la coloración que le daba la capa de conchilla de que estaba recubierto. Generalmente, los pasajeros pasaban la noche en la Ensenada para proseguir viaje al día siguiente, costeando el río en la forma del actual camino Almirante Brown hasta llegar al arroyo “Las Virtudes” tras superar el arroyo Zanjón que entonces tenía muy poco recorrido. Todo esto demuestra la vocación de balneario que desde aquellos tiempos tenía la zona, que luego sería un lugar de reposo y solaz muy cerca de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires.


¡Qué curioso el tiempo! En esa zona, muchos años antes se produjo la Segunda Invasión Inglesa de 1807. El Almirante Murray desembarcó a los británicos en la Ensenada. La vanguardia británica al mando del General Gower, compuesta de las brigadas Craufurd y Lumley, avanzó sin ser atacada hasta Quilmes, mientras el resto de la fuerza la seguía de lejos.
El 1 de julio se puso en marcha el Ejército español de Buenos Aires para proteger el paso del Riachuelo con 6.860 hombres y 53 cañones.


“La Plaza de la Duda”

Una nota del Investigador Juan A. Greco

Monumento en Boulogne Sur Mer (Francia)Monumento en Boulogne Sur Mer (Francia)Desde la fundación de nuestra querida Ciudad de La Plata el 19 de Noviembre de 1882 hasta la fecha, varias generaciones de platenses nativos y por adopción han presenciado múltiples cambios en la plaza delimitada por las calles 50; 54 entre la avenida 7 y calle 6, hoy llamada San Martín.


Monumento en Boulogne Sur Mer (Francia)

Si nos remontamos al comienzo del proyecto, nuestro fundador el Dr. Dardo Rocha había deseado que esta plaza, una de las mas importante de la ciudad por encontrarse en su periferia nada mas y nada menos que: La casa de Gobierno, la Estación Central “19 de Noviembre” (hoy Pasaje Dardo Rocha) y el Palacio de La Legislatura, llevara el Nombre de Plaza “Bernardino Rivadavia” y que el imponente parque situado entre las intersecciones de las avenidas 25 y 51, poseyera el nombre de “Parque Libertador General San Martín”.

Por distintas controversias este deseo no se llego a cumplir y por casi 18 años no tuvo un nombre preciso, denominándose en forma pueblerina: “Plaza de la Estación” o de “La legislatura”, teniendo en su centro hasta fines de 1887, una gigantesca torre de hierro de 45 metros de altura que se utilizó para iluminación y luego por mas de una década, la plaza no tuvo nada en su parte central que la identificara.

El la remodelación del predio entre los años 1901 y 1902, por la razón de justificar una gran cantidad de dinero invertido en 9 esculturas de mármol compradas en Florencia y realizada por el maestro Escultor “Cavaliere Pietro Costa”, para un proyecto que no se llego a realizar, tomo el nombre de Plaza de la Primera Junta y se emplazó un complejo estatuario con los miembros del Primer Gobierno Patrio, un Torreón central con la esfinge de La Libertad en un principio y en otra reforma años después, un bronce alegórico de la Patria, obra del escultor A Giovanola sobre un Obelisco truncado de orden Jónico.

Este monumento fue muy criticado por la falta de gracia y estética, diciendo la voz popular que en vez de una plaza parecía un cementerio y por ley promulgada el 21 de abril de 1913, se autorizó al Poder Ejecutivo a desarmar el conjunto estatuario, distribuyendo cada escultura en las plazas de la ciudad, para evitar que se extraviaran y también a cambiar el nombre de la plaza por el de “Plaza San Martín”.

El 25 de Abril de 1914, con la asistencia del Presidente de la Nación Dr. Victorino de La Plaza; del Ministro del Interior Dr. Ortiz y otros funcionarios, se inauguró la “Plaza San Martín”en lo que había sido hasta 1913 la Plaza “Primera Junta, con una magnifica estatua ecuestre, desoyendo como dijimos al principio la voluntad del fundador, que era de emplazar el monumento en el Parque que lleva el nombre del Libertador y llamar a esta Plaza, “Bernardino Rivadavia”.

De allí en mas los platenses comenzamos a dudar si el que estaba en el monumento montado en un majestuoso caballo de bronce era el Libertador José de San Martín u otra persona, pues no se parecía en nada al que se conocían por las ilustraciones de la época, incertidumbre que ha llegado aun a nuestros días.

Muchos de aquella vez entonces y durante años hasta hoy, tanto el lugareño común como profesores de colegios, han dicho y enseñado a sus alumnos, que el prócer que se encuentra ubicado en la tradicional plaza platense es Bernardo de O´Higgins, inventando una historia tal, como que hubo un error de embarque y que San Martín esta en Chile en lugar de O´Higgins, ficción que hasta salió publicada no hace mucho en un diario platense. Incluso algunos que tampoco le han encontrado un parecido al prócer chileno, lo han bautizado como Sucre o el mismísimo Simón Bolívar.

Pero nada de eso es cierto, el monumento al Libertador ubicado en la plaza homónima no es ni mas ni menos que una copia fiel realizado por el método de “Cera perdida” del que se encuentra en el Boulevard Libertador General José de San Martín, en Boulogne Sur Mer (Francia) frente a la casa que fuera suya y que hoy es un Museo.


Placa que corresponde a su renunciación al poder de Lima

Placa que corresponde a su renunciación al poder de Lima. Esta obra realizada por el escultor Francés Henry Emile Allouard, (1844-1929) muestra al Libertador montado sobre un imponente caballo, tomando con su mano derecha el asta con la bandera de los Andes. El monumento Francés fue inaugurado el 24 de octubre de 1909, aproximadamente cinco años antes que su gemelo platense. Para este acontecimiento partieron las cañoneras Paraná y Rosario y la Fragata Presidente Sarmiento, con la delegación Argentina y ochenta granaderos que junto al cuerpo de Marina de las naves y la Legión de Coraceros franceses, efectuaron los honores correspondiente. En este acto el artista Galo realizador de la esculturas, Henry Allouard, emocionado por tal honor al realizar la obra, pronunció unas conmovedoras palabras.


Ambos monumentos, como se puede ver en las imágenes, son exactamente iguales y constan de un pedestal de líneas severas y sencillas, realizado en granito gris pulido, que se eleva desde una base rectangular de vértices redondeados, orden que se repite también en su cornisamiento.

Una joven figura femenina que se alza al pie del pedestal representando la imagen de la Victoria envuelta largos paños que caen artísticamente en pliegues sobre el basamento, se acerca para entregarle al Libertador que está en lo alto, una corona de laureles . Esta imagen realizada en bronce de cuatro metros de alto se halla adosada al frente del pedestal.


Placa correspondiente al cruce de los Andes.

En la parte posterior de este último se encuentra una alegoría realizada también en bronce, compuesta de una bandera, un cañón, un tambor y un clarín entrecruzados.
La figura del General San Martín, orientada hacia el Noroeste, como queriendo ver las altas cumbres mendocinas, está montado a caballo y portando la bandera de los Andes, cuyos dobleces caen sobre el hombro derecho del prócer.

Placa correspondiente al cruce de los Andes.Tanto la estatua ecuestre, como el pedestal y las alegorías, como ya mencionamos, son reproducciones idénticas de la de Boulogne Sur Mer, solo faltan las placas laterales en bronce, que en un bajo relieve representan el renunciación de San Martín al poder de Lima y el Cruce de los Andes. Ambos relieves, si bien llegaron al país nunca se colocaron y estuvieron guardados en dependencias de la Legislatura, con un paradero incierto hasta el día de hoy.

Lo que a veces no tenemos en cuenta cuando vemos una escultura artística, es que debemos tomar lo simbólico y no reconocerla por su rostro. El artista francés que realizó el molde a poco más de 50 años de la muerte de San Martín, no lo conocía y el único y verdadero testimonio de su imagen al no existir un retrato de él, es un daguerrotipo del Prócer en la ancianidad el cual no le sirvió para su fin. Solo se llevó por bocetos y testimonio de la época, de alguien que seguramente tampoco lo ha visto.

Tal vez si comparamos el monumento de nuestra ciudad y el que esta en Francia, con el del General San Martín que esta emplazado en el Central Park de Nueva York, inaugurado en 1941; el de Berlín (Alemania ) inaugurado en el año 2001 o Zeebrugge (Bélgica), ninguna de ellas será parecidas a la imagen que durante años nos mostraron las iconografía del los valores monetarios a los que los argentinos hemos estados expuestos o de la tierna imagen del libertador, que la revista Anteojito y Billiken imprimió en nuestras mentes infantiles.

Juan A. Greco

“Matías Behety”

Roberto G. Abrodos

Matías Behety había nacido en 1843, en Montevideo, y el destino quiso que terminara sus días en el Hospital de Melchor Romero. Vivió en Buenos Aires, en donde ejerció un periodismo múltiple y versátil. Tuvo amigos de la talla de Julio Argentino Roca, Manuel Quintana, Victorino de la Plaza y Olegario Andrade. Escribió nobles poemas que, en su mayoría, se perdieron por su extraño hábito de utilizar numerosos seudónimos para sus trabajos. Cursó Derecho en Buenos Aires y se comenta que por sus dotes literarias llegó a conocer a Domingo Faustino Sarmiento. Las noches de bohemia lo llevaron al alcoholismo. Era un apasionado del ajenjo. Intentó encaminar su vida y formar un hogar. Pero la tragedia signó su destino. Su noviazgo con María Lamberti duró poco. La joven falleció y su vida se precipitó.

Matías Behety había nacido en 1843, en Montevideo, y el destino quiso que terminara sus días en el Hospital de Melchor Romero. Vivió en Buenos Aires, en donde ejerció un periodismo múltiple y versátil. Tuvo amigos de la talla de Julio Argentino Roca, Manuel Quintana, Victorino de la Plaza y Olegario Andrade. Escribió nobles poemas que, en su mayoría, se perdieron por su extraño hábito de utilizar numerosos seudónimos para sus trabajos. Cursó Derecho en Buenos Aires y se comenta que por sus dotes literarias llegó a conocer a Domingo Faustino Sarmiento. Las noches de bohemia lo llevaron al alcoholismo. Era un apasionado del ajenjo. Intentó encaminar su vida y formar un hogar. Pero la tragedia signó su destino. Su noviazgo con María Lamberti duró poco. La joven falleció y su vida se precipitó.

Las amarguras porteñas lo trajeron a la nueva capital de la provincia, en donde intentó desarrollar una actividad periodística y dejar atrás un pasado difícil. Pero no bastó.

Su frágil cuerpo enfermó de tuberculosis pulmonar. El 14 de agosto de 1885 fue internado en el Hospital de Melchor Romero. Los registros de la época lo recuerdan como un paciente más, identificado con el número 553 desde la fundación del establecimiento, apenas un año y medio atrás. Pese a no haber concluido su tesis, el registro de guardia lo inscribió como abogado.

Era romántico, simple, sentimental como un niño. Precisamente, muchas veces se refugió en los recuerdos de la primera edad, como huyendo de secretos temores o de pasadas amarguras”. De sus poemas, suele citarse el titulado “María”, que Behety dedicara a la hermana de su amigo Antonio Lamberti, su novia prematuramente muerta.

Esta noticia y el alcohol lo enferman, es internado estuvo convaleciente durante 15 días. Falleció el 29 de agosto de 1885. Allí comenzó la otra parte de la historia de Matías Behety, que lo instaló como una leyenda en la naciente capital.

De acuerdo con las crónicas de la época, a sus exequias asistieron Leandro N. Alem, Manuel Quintana, Victorino de la Plaza, Manuel Jimenez, Florencio Madero,Francisco Uzal, Antonino Lamberti, Ambrosio del Molino Torres, Juan Larrocide, Manuel Lascarete, Pedro M. Quevedo, Adolfo Serna, José Figueroa, Camilo Issla, Eduardo Souza, Facundo P. Leguizamón, Joaquín Molino Torres, Zenón Corral, Enrique Yuñon, Ricardo Feraldo, Feliciano Delgado, Ezequiel de la Serna, Ernesto Landicar, Alejandro Bacesque y otros amigos porteños. Sus pobres restos fueron a dar al desaparecido cementerio de las Lomas de Tolosa, cerrado en 1896 por falta de capacidad y ante serios problemas estructurales.
Esto motivó el traslado de muchos cadáveres, entre ellos el del poeta Matías Behety.

Fue entonces cuando la leyenda popular le devolvió al marginado escriba, la gracia que perdió en vida bajo el castigo del alcohol.

Al mudar sus restos hacia el actual Cementerio de La Plata, los empleados fúnebres advirtieron que su cadáver se conservaba intacto he incorrupto y fosforescente, descubierto en ocasión del traslado del cementerio de De manera inevitable, el hecho conmovió a la nueva ciudad y el escéptico bohemio se convirtió en leyenda, pero no por su poesía.

Su nueva cripta fue recubierta con el frío granito de Córdoba. Su familia erigió un busto de mármol para perpetuar su noble rostro. El poeta Matías Behety vivió 42 años. En La Plata, su nombre es evocado en la calle 57, aunque las chapas conmemorativas hayan desaparecido hace algún tiempo.

Roberto G. Abrodos

“La joya perdida de los platenses”

Roberto G. Abrodos

La razón esgrimida por el gobierno provincial para la construcción del Ferrocarril Provincial era integrar a vastas zonas hasta ese entonces incomunicadas por vías férreas, recorriendo regiones ya servidas por otros ferrocarriles, abaratando los fletes con su presencia.
La Provincia de Buenos Aires concibió una red ferroviaria de trocha angosta a la que denominó Ferrocarril de La Plata al Meridiano V o Ferrocarril Provincial de Buenos Aires.

Todos los días a las 11 hs. partía desde la Estación “La Plata” del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires hacia el interior de la Provincia un tren de pasajeros denominado “El nocturno”.
En la esquina de 18 y 71, había un importante hotel que alojaba a todos los turistas que venían desde el interior de la Provincia a conocer el sur de nuestra ciudad.

Este Ferrocarril que partía hacia el Meridiano V (limite con La Pampa) se inauguró el 21 de abril de 1910. El proyecto fue realizado por el Departamento de Ingenieros en el año 1908, uniendo a La Plata con el Puerto, el interior de la Provincia y la Capital Federal, a través de una trocha angosta destinada al transporte de cargas y pasajeros. La construcción estuvo a cargo de la “Societé Anonime Franco-Argentine des Travaux Publics”, representada en nuestro país por los ingenieros Pedro J. Dirks y W.H. Dates; la inspección técnica estuvo a cargo del ingeniero argentino Enrique Demadrid.

En la calle 17 y 71 se encuentra la Estación de trenes “La Plata” del Ferrocarril Provincial de Buenos Aires con una superficie cubierta de 53 metros por 11, y con un andén de 6 metros de ancho, proyectada por el Ing. Enrique Dengremont, construida en el año 1910 (posteriormente ampliada).

La estación fue el punto de llegada a la ciudad para muchos viajeros provenientes del interior de la Provincia. De expresión sencilla, con rasgos arquitectónicos clásicos de origen francés, contaba originalmente con un sector central de dos plantas y dos laterales. En el edificio funcionó la Oficina de Tráfico y las dependencias del Jefe de Estación, y en la planta alta, la Gerencia.

Las áreas de maniobras, talleres y barracas ocupan las manzanas comprendidas entre las calles 71, 72,13 y 22.
En los primeros años el taller del Meridiano V, atendía una cantidad pequeña de locomotoras y vehículos de carga y pasajeros, pero al incrementar el número de material rodante, las reparaciones adquirieron mayor volumen, es así que en el año 1929 se traslada al barrio de Los Hornos.

El Taller en sí fue muy importante y, estuvo dotado de amplias instalaciones para efectuar las reparaciones del material tractivo y rodante.
Tenía una capacidad en sus instalaciones y maquinarias como para atender a un ferrocarril con material tractivo y de remolque de 2000 kilómetros de recorrido.

Todo esto generó un barrio que tomó la denominación de Meridiano V y que siempre sueña con volver a esos años de gloria. Tal fue su esplendor que un importante tramo de la calle 17 estaba destinado exclusivamente a la actividad comercial, el mayor auge de la zona se conoció entre los años 1935 y 1960.
En 1961 comenzó la lenta muerte de esta vía férrea, tan importante para los platenses, vínculo y unión de los pueblos.

Roberto G. Abrodos

“El nacimiento de la Universidad Católica de La Plata”

Lo primero que merece destacarse y conocerse, es que la Virgen de Guadalupe, es la Patrona de la Universidad Católica de La Plata. Cuentan, que el motivo radicó, en que en 1961 se abrió, en la actual sede del Rectorado (13 entre 57 y 58 Nº 1227) y cuando todavía pertenecía al Asilo del Bueno Pastor, un pequeño templo en su honor, el cual, recién hacía la década del 70 se elevó a la categoría de Iglesia, y se estableció en su actual sede, justo enfrente de la citada. Patrona de México y Emperatriz de las Américas… “…Confiamos a Santa María de Guadalupe, patrona de México y de todo el continente, el destino de los pueblos americanos y de su nueva Evangelización…” (S.S. Juan Pablo II, enero de 1.999).

Sentado ello, durante la presidencia de Arturo Frondizi, su Ministro de Justicia e Instrucción Pública, nos estamos refiriendo al Doctor Luis Rafael Mac Kay, concretó y dio estructura legal a la más cara de las aspiraciones de la docencia argentina, y la consolidación de la libertad de enseñanza mediante el otorgamiento de las bases jurídicas, para la libre creación y funcionamiento -en el país- de universidades privadas.

Virgen de Guadalupe

Fue dicha plataforma la que permitió que en el año 1964, la Universidad Católica de La Plata (UCALP) fuera fundada por iniciativa del Arzobispo de La Plata S.E.R. Monseñor Plaza mientras -este- ejercía la presidencia de la Comisión Nacional de Educación del Episcopado Argentino.

Inicialmente la Iglesia Católica pensaba habilitar algunas facultades dependientes de la Pontificia UCA que había sido fundada en 1958 por Monseñor Derisi. A pesar de lo dicho, prevaleció el criterio de proyectar una universidad confesional local con una fisonomía propia que seria capaz de proveer el Arzobispado de La Plata, el cual ya contaba con el instituto Pro Universidad desde el año 1958.

Con dichos basamentos, la institución echó raíces en dicha ciudad y se erigió como la primera universidad confesional privada de la región, denominándose inicialmente como “Universidad Comunitaria y Católica” (UCOYCA), y estableciendo su sede -primigeniamente- en el edificio del Colegio Inmaculada Concepción de María (11 entre 45 y 46), e iniciando sus actividades con tres facultades (Ciencias Económicas, Derecho, Arquitectura) y un Instituto de Sociología.

A dos años de su fundación, y por autorización arzobispal, recibió el nombre actual, trasladando su Rectorado a su actual sede en calle 13 entre 57 y 58 en el Edificio que ocupaba el Asilo del Buen Pastor y adquiriendo una nueva estructura organizativa que le permitió una mayor autonomía de funcionamiento.

Respecto de la autorización para funcionar como alta casa de estudios, en abril de 1968, obtuvo la provisoria y en agosto de 1971 la definitiva por decreto 2949/71, lo que le permite otorgar títulos con validez nacional sin necesidad de que sus graduados tengan que revalidarlo ante algún organismo o institución.

Según consta en el primer estatuto de la Universidad, la misma fue fundada de acuerdo con los documentos pontificios y la orientación del Concilio Vaticano II, y organizada en base a la libertad de enseñar y aprender garantizada por la Constitución Nacional y las leyes reglamentarias de educación e instrucción superior, teniendo como finalidad esencial la formación integral –científica, humana, cristiana- de los alumnos en sus distintas especialidades y el reconocimiento de que una Universidad católica debe ser asimilada a una familia, como célula básica de la sociedad y reflejo de ella.

Los problemas que ofrecía y evidenciaba la educación oficial de la región -incluso por aquellos años- a través de las universidades nacionales (llámese La Plata o Buenos Aires), hizo que la recepción que recibió de la comunidad en general y la educativa en particular, fuera llamativamente amplia, lo que generó la necesidad de que la carrera de Derecho sea dictada en un edificio independiente (conjuntamente con el Colegio secundario José Manuel Estrada que había comenzado a funcionar hacia fines de 1958). Ante ello, y en función de la cercanía con el Rectorado se adecuó el edificio actual (57 entre 13 y 14) que en décadas anteriores había sido utilizado por “Penales de la provincia de Buenos Aires” como cárcel de mujeres, y muestra de esta gran repercusión fue que en 1978 extendió sus enseñanzas a Bernal con la apertura de una sub sede, la cual se ubicó en distintos lugares (por ej. el Colegio Sagrado Corazón), hasta que, a mediados de la década del noventa, inauguró su propio edificio en la calle 25 de mayo Nº 51.

El Colegio Jose Manuel Estrada: Como anticipamos, en el año 1958, por iniciativa del distinguido y querido Padre Obdulio Malchiodi y como respuesta a la necesidad de la Arquidiócesis de establecer centros de educación media con orientación católica, se empieza a gestar la idea de crear el primer colegio arzobispal Platense, el que sirvió inclusive de experiencia para el nacimiento de la posterior UCALP.

Fue así, que el 25 de noviembre de 1958 -festividad de Santa Catalina-, Monseñor Antonio José Plaza, firmó el auto de creación del Colegio Nacional José Manuel Estrada, como se llamaba entonces. Su ubicación inicial del instituto fue en diagonal 74 nº 1461 y, a partir del 28 de junio de 1961, en calle 13 nº 1227 (es decir en el Rectorado de la Católica) compartiendo las aulas de la posterior facultad de Derecho.

Finalmente, hacia el año 1990, el Instituto se trasladó al nuevo edificio por la calle 58 nº 925 (entre 13 y 14) donde la Católica tenía una cancha de tennis de polvo de ladrillos.

Merece destacarse -finalmente- que el distintivo, que fuera ideado por Darío Olmo, el Padre Obdulio Malchiodi, Manuel Cazalla y Edgardo Alonso, entre otros, tendría la leyenda escrita en latín: VERITAS LIBERABIT, que significa “La verdad os hará libres”.

El Colegio Ministro Luis Rafael Mac Kay: El Arzobispado de La Plata, ya contaba al momento de la creación de la UCALP con el Colegio Estrada, y al comienzo de la década del ochenta amplió su oferta educativa con El Colegio Ministro Luis Rafael Mac Kay. Este último, es una institución de enseñanza secundaria, y funciona en diagonal 73 y esquina 16 en el edificio que perteneció a la casa de “La Divina Providencia”.

El edificio es de antigua data, remontándose a las primeras décadas de la ciudad, habiéndose inaugurado el 7 de agosto de 1902 y erigido bajo las normas previstas por Josefina de Canosa para sus hogares. En esta casona residían jóvenes expósitas que se formaban en la fe y virtudes católicas a fin de integrarse a la sociedad.

En dicho lugar también funcionaba por calle 16 -si bien la entrada actualmente esta tapada, todavía se puede distinguir una amplia puerta y escalones- la Parroquia de “Nuestra Señora del Socorro”. Ambas instituciones funcionaron en dicho lugar hasta finales de los años 70, fecha en la que se trasladaron a nuevas construcciones con mejores servicios y más apropiada a sus respectivas funciones, y pasando el edificio a funcionar como la “pinacoteca” de la UCALP, utilizándose asimismo, en el primer piso como Facultad de Arquitectura, lo que se mantuvo hasta hace pocos años.

En este orden, en el año 1980, habiéndose remodelado interiormente las instalaciones, aunque conservándose su fachada original, se inicia el primer ciclo lectivo del Colegio Ministro Luis Rafael Mac Kay y para el año 1982 -es decir a dos años de su comienzo- ya se habían ampliado las instalaciones y las aulas, concretamente todas aquellas que dan por calle 46 y las contiguas de calle 16. Asimismo, en 1980, se inaugura -también- el Museo “Beato Angélico” en el mismo edificio.

La intención de las autoridades de la Universidad, encabezadas por el Arzobispo de la Ciudad S.E.R. Monseñor Antonio Plaza y el Rector de la Universidad el contador y economista Nicolás Argentato, fue la de hacer del “Mac Kay” un establecimiento secundario de avanzada para la ciudad. Con dicho fin, se proyecta que su duración sea de seis años (lo cual se mantuvo hasta el año 1988 que pasó a ser de cinco), en los tres primeros con doble escolaridad, dictándose a la tarde materias deportivas y manuales.

En este línea, en el Colegio se dictaban materias novedosas para los secundarios por así decirlo “tradicionales” tales como Estudio dirigido y se enseñaba el latín e ingles en los primeros tres años y los restantes el francés. Una característica que distinguió al Colegio en sus primeros años, fue que al término del tercer año, el alumno debía elegir entre dos orientaciones del bachillerato: una jurídica y la otra dirigida a la informática, contando esta última especialidad con un avanzado centro de cómputos para la época.

Dr. Guillermo Unzaga Dominguez

Conducción superior de la Universidad desde su creación:

1964/1966 Directorio encabezado por S.E.R. Mons. Antonio Plaza.-

1966/1968 Juan Francisco Muñoz Drake (Rector)

1968/1974 Antonio Mammoni (Rector)

1974/1985 Nicolás Argentato (Rector)

1985/1986 Gustavo Eloy Ponferrada (Rector)

1986/1999 Cayetano Licciardo (Rector)

2000/2007 Ricardo Manuel de la Torre (Rector)

2007 Rafael Luis Breide Obeid (Rector actual)


“Entre los fundadores de la ciudad”

por Roberto G. Abrodos


Arquitecto Isaac Villa Monte

En la tarea de fundar una ciudad y de levantarla muchos son los hombres que volcaron su labor y conocimientos en pos de lograr las primeras edificaciones uno de ellos es el señor Ingeniero y Arquitecto Isaac Villa Monte arraigado en la ciudad desde los primeros días y siendo muy joven ya en el año 1883 es auxiliar de la Comisión de la traza de La Plata y construcción de puentes en la nueva capital.

En el año 1880 y cinco es comisionado por el Poder Ejecutivo de la Provincia para inspeccionar materiales y el uso que de ellos se hicieron en los talleres para el ferrocarril en Tolosa en 1886 fue el proyectista y director técnico del Hospital de Niños de la calle 14 entre 65 y 66 en 1897 es miembro destacado de la Comisión Auxiliar de Higiene de San Bernardo provincia de Buenos Aires entre los años 1886 y 1888 el segundo Jefe de Niveles y de alineaciones de La Plata en 1887 el jefe en comisión de las oficinas de tierra en La Plata para organizarla y distribuir las tierras de la nueva capital, también se ocupó de la dirección técnica del Hospital Italiano de en la ciudad de La Plata esto fue en el año 1889 fue el proyectista y director técnico del “Mercado 25 Mayo” que actualmente se puede ver algo en la calle 51 y 16.

Construcción de la Catedral.

En 1892 es director técnico de la Escuela de Artes y Oficios de La Plata en la calle 1 de 57 a 60, dos años más tarde se lo nombra inspector de las obras de salubridad de Buenos Aires en distintos lugares de la provincia de Buenos Aires fue comisionado para juzgar sobre la bondad de distintos edificios tanto en Azul, la Capital Federal y Olavarría. Entre los años 1903 y 1906 tuvo distintos destinos en Lincoln, Ayacucho, Zárate, Pehuajó, Los Toldos, Castelli.

Fue nombrado también asesor técnico ad-honorem en la municipalidad de La Plata para el embellecimiento  del cementerio en 1908 fue jurado en un concurso de planos para el Jockey Club de La Plata.

Dejo su sello en una obra realizada en 1910 en el que fue proyectista y director técnico de la magnífica “Casa de Maestros” que se encuentra en la calle 60 y 12,  asimismo fue Jefe de Inspectores de edificios escolares y en 1914 nuestro templo mayor, la catedral lo tuvo como director técnico de la obra.

El señor Villa Monte gozaba de la amistad del fundador de La Plata el Dr. Dardo Rocha y lo tenía entre sus principales colaboradores.

Ligado también a la política el partido radical lo tuvo entre sus filas como secretario del Comité Federal y también trabajó en la reforma de la carta orgánica el 12 junio 1895 presidía el Comité Central don Marcelo Torcuato de Alvear.
Fue Secretario del Centro de Fundadores de la Ciudad siendo su presidente honorario del doctor Dardo Rocha.

Hombre de bien, elogiado y distinguido, insaciable en su trabajo esta entre las personalidades a las que mucho debe la ciudad.

Roberto G. Abrodos


“Distinguirán a vecinos en la plaza Islas Malvinas”

Nota del diario El Día del lunes 14 noviembre 1994.

“El bloque de concejales de Acción Municipal Platense (Ampula), propuso que el Ejecutivo comunal coloque una placa recordatoria en la Plaza Islas Malvinas con los nombres de los integrantes de la Comisión Pro recuperación Plaza Sarmiento, como así también de diversos representantes de instituciones en tal sentido los vecinalistas proponen que se distinga a Miguel Oliver, Horacio Ferreti, Ricardo Aramburu, Roberto Scorcelli, Edgar García, Benito Botello, Antonio Marzola, Hernán Figueroa, Tomás Poch, Manuel Escobar y Francisco Pezzano.

La lista se completa con Nicodemo Scena, Néstor Favero, Rubén Prosí, Raúl Márquez, Edgardo Martini y Juan Bethular.

Asimismo los ediles Enrique Corra y Miguel Turchi y propugnan que en la placa recordatoria se grabe un logotipo creado por Juan Bethular.

En los fundamentos de la presentación se señala que “a los efectos de recuperar el dominio de las tierras afectadas a la Plaza Sarmiento dentro del trazado de nuestra ciudad, una comisión de vecinos prendió la llama de la esperanza para su recuperación y destino que tenía asignado”.

Regimiento 7 .

Se añade que “consecuentemente con esa sana intención, la municipalidad de La Plata y el gobierno provincial apoyaron la iniciativa con marcado éxito” y que “con ello culminaron favorablemente las tratativas disponiéndose en consecuencia el reintegro de esos predios cuya posesión tenía el gobierno nacional”.

Los concejales consignan además que “como consecuencia de ello se ha recuperado así la plaza que no se conocía y que figuraba en el plano oficial aprobado del trazado de La Plata”. Se agrega que esta nueva plaza se llamará Islas Malvinas y que será inaugurada en los próximos días.

Por último Turchi y Corrá destacan que “esa comisión de vecinos representativa que tuviera la iniciativa referida y que trabaja arduamente para los fines perseguidos, sus nombres, si no se documentan oficialmente, pueden ser desconocidos por el transcurrir del tiempo y olvidados totalmente por futuras generaciones”.

El tiempo ha pasado, hoy estamos en el año 2010 seria bueno en recordación a todos los que contribuyeron a la recuperación del predio, y que es hoy un lugar de esparcimiento para todos los vecinos, se agregue en algún lugar visible la nómina de los que trabajaron y dieron realmente un ejemplo de unidad vecinal para recuperar este espacio verde.

Roberto G. Abrodos


“ La Casa del patio Nazarí”

La casa del “patio andaluz” pertenece a la época fundacional de la ciudad de La Plata, fue construida en 1884 por Diego Arana, quien fuera tío y suegro al mismo tiempo del fundador de la capital provincial, Dr. Dardo Rocha, es decir hermano de su madre y padre de su esposa.

La casa vinculada al ámbito familiar de los Rocha, se encuentra ubicada en la Calle 49 № 370 entre 2 y 3, fue morada del Dr. Diego Pantaleón Arana.

Desde uno de sus balcones, Dardo Rocha, habló al ser aclamado por el pueblo, cuando regresó de su viaje por Europa, del que viniera deslumbrado por el denso clima cultural que respiró, en la arquitectura, museos, paseos públicos, etc.

Bajo este encantamiento, fue Rocha, el impulsor para construir una réplica exacta del Patio de los Leones de la Alambra de Granada (España), que se encuentra precisamente en esta importante casa.

Tan íntima relación familiar produjo entre otras cosas, que el mismo Dardo Rocha le obsequiara a Diego Arana un viaje a Europa, donde el mismo encargó los calcos del Patio de Los Leones de la Alambra de Granada, que sirvieron para su reproducción, en la vivienda de Calle 49 № 370, en el denominado Patio Nazarí.

La misma fue realizada en yeso y a escala de la original, no conociéndose similares en Sudamérica.

Seria muy bueno que se aprovechara para la ciudad esta residencia con fines culturales considerando que se trata de una pieza única en el país.


“ El Efímero Gobernador Platense”

Por Santiago Sautel *

Con la fundación de la ciudad “nacida de un acto de amor a la unidad nacional” se marcó un hito en la historia Argentina. Pocos hubieran pensado, en esos años, que aquella hazaña podría haberse visto gratamente multiplicada por el fruto de “la gran madre espiritual de los docentes que profesan en la capital de la provincia”. De está manera, Luis Longhi hacía referencia a la Universidad Nacional de La Plata, lugar que lo vio formarse y crecer profesionalmente.

Nacido el 31 de marzo de 1892, hijo de Félix Longhi y Micaela Fascella, Luis soñaba con recibirse de Abogado. Pero como era costumbre antiguamente, el peso de las presiones familiares solían ser determinantes para los jóvenes. Por esa razón, y con el apuro adicional de solidificar su matrimonio con María Trinidad Fondevila, resolvió finalizar prontamente sus estudios en Farmacología en el año 1914, para luego sí, y por mera pasión al estudio, dedicarse al ámbito que realmente lo desvelaba. Así fue como en 1922 recibió el título de Abogado en la Universidad Nacional de La Plata, y cinco años mas tarde el de Doctor en Ciencias Jurídicas y Sociales.

Pero, el entonces Doctor, no estaba decidido a renunciar a ese estrecho vínculo que había establecido con aquella Casa de Altos Estudios. Por ello se dedicó a desempeñarse como docente durante gran parte de su vida y en los más diversos campos: Derecho Público Provincial y Municipal, Derecho Administrativo, Derecho Constitucional, Legislación Federal e incluso en el Seminario de Investigaciones de Derecho Constitucional. Todo ello se vio acompañado por una ardua labor dirigente en esa misma Universidad, actuando como miembro del Consejo Académico de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales entre los años 1936 y 1940, para luego asumir el Decanato de la misma hasta 1944. Luis fue un gran estudioso pero siempre antepuso a ello su militancia política.

Aquella formación le permitió obtener experiencia suficiente para llegar a posicionarse políticamente en la década del 40. Casi imprevistamente, y luego de la desvinculación del interventor interino Dr. Ramón del Río, asumió su reemplazo en la Gobernación de Buenos Aires del 24 al 28 de septiembre de 1945 como Ministro Secretario a cargo, para posteriormente dejar lugar al Interventor Don Alberto H. Reales.

El 24 de noviembre siguiente, mediante el Decreto Nº 1.137, fue designado Asesor General de Gobierno, pisando cada vez más firmemente en el mundo político argentino. Al año siguiente, esta vez gracias al Decreto Nº 8.715, fue nombrado Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.

Por aquel entonces había finalizado su obra cumbre: Derecho Constitucional Argentino y Comparado; “la gran ilusión de mi vida, puesta sincera y honestamente desde que la concebí, al servicio de las instituciones republicanas y democráticas de mi Patria”.
Pronto aguardaría a este ex-profesor de la Escuela Normal Nacional de Profesores un año que jamás olvidaría. En 1949, su actitud incansable lo llevaría a asumir como Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por el decreto N° 13.965 y, ese mismo año, también participaría como Convencional por la misma provincia para la Reforma de la Constitución.

Mas allá de sus numerosas participaciones en diversos diarios de la ciudad de La Plata y Ensenada, resulta una satisfacción la posibilidad de poder contemplar sus palabras e ideales a través de las numerosas obras que nos legó. Entre ellas destacamos las que acompañaron su actividad en pos del voto femenino, como lo fueron “Sufragio Femenino” (1932), “Los Derechos y los Deberes de los Hombres y las Mujeres entre sí y en relación al Estado en la República Argentina” (1940) y “La naturalización de la mujer extranjera” (1929).
Esta es sólo una breve referencia a otro de los tantos extraordinarios personajes que nuestra ciudad, y los centros educativos que ella acoge, se encargaron de domeñar. Una gran historia que comenzó en aquella casa de 58 Nº 637, desde donde Luis consolidó una formación humana y profesional que resultaría determinante.

Un destacado líder político de nuestra era, remarcó agraciadamente la existencia de algunas personas a las cuales es imposible olvidar, personas que irradian tanto calor humano y que demuestran tanta preocupación por el prójimo, que su muerte sólo logra exaltar mas fuertemente su presencia y su ejemplo.
Perón solía decir que “los hombres pasan y las naciones suelen ser eternas”, desde dicha enseñanza puede traslucirse la importancia de los ejemplos humanos que sirven de guía a futuras generaciones, por su entereza y dedicación puestas al servicio de la patria. Según la humilde opinión de quién les escribe, tal es el caso del platense Luis Ricardo Longhi.

*Santiago Sautel
Licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales

“ El Médico Olvidado”

Juan Idelfredo Lopez Andrade

La ciudad de La Plata posee grandes personalidades que han sabido regar ya sea con su expresión artística o sus conocimentos y sabidurias nuestras diagonales.

Es el caso de Juan Idelfredo López Andrade, este platense nacido en 1908 en los albores del siglo pasado que supo ser un reconocido médico otorrinonaringólogo de nuestra ciudad, galardonado en varias oportunidades, pero el logro más importante lo consigue en el año 1987 en un homenaje póstumo celebrado por el Hospital Italiano de nuestra ciudad en el Salón Dorado del municipio platense donde se hace entrega de una medalla simbólica a sus herederos y se pasa a bautizar a la sala de otorrinonaringología de dicho hospital con el nombre de este reconocido medico.

Podriamos decir que este acto y honor pone corolario a una basta trayectoria.

Este profesional que proviene de una familia de reconocida participación social platense y en la localidad de Ranchos donde sus ancestros fueron fundadores de dicha localidad y ayudaron al progreso de la misma y donde su padre Bautista López Andrade fue un reconocido juez de paz.

Como dato anecdotario y como parte de la vida social de este hombre de relevancia en nuestra ciudad fue un reconoció hincha del club Estudiantes de La Plata con número de socio 866 que lo ubica cerca de los socios fundadores de dicha institución.

Idelfredo López Andrade pasa las fronteras imaginarias de nuestra ciudad para ser reconocido en el ámbito capitalino con lo difícil que es entrar en este ámbito a pesar de la distancia exigua que existe entre nuestra ciudad y la capital, atendiendo a personalidades radiales de la época como la cancionista Susy Varela de Radio Prieto y Radio Argentina la señora Varela lo agradece en la revista Caras y Caretas del año 1938.

Un 3 de febrero de 1952 a la temprana edad de 44 años nos deja esta eminencia de la medicina que supo ser un destacado en la profesión y que supo desde el anonimato ayudar a distintos patronatos junto a la compañía de su señora esposa Elena López Arrieu.

El dia de su muerte y como relevancia de su persona el entonces gobernador provincial Coronel Domingo A. Mercante decreta a la provincia en un dia de duelo.

Juan Pablo López Andrade


“ Miguel de Azcuénaga la estatua perdida”

Una nota del Investigador Juan A. Greco

Una vez me contaron la leyenda de la bruja que vivía en Tolosa y que supuestamente a pedido del aquella vez entonces Presidente de la Nación , don Julio Argentino Roca, opositor de Dardo Rocha, maldijo el ejido donde se levantaría la nueva capital de la provincia de Buenos Aires. Una opinión de quien escribe esta nota, es que esa maldición cayó sobre los personajes que Rocha tenía en mente como ídolos de su creación, que no eran ni más ni menos, que los próceres de la Primera Junta de Gobierno.

La ciudad de La Plata era en ese momento, un acto rebelde hacia la nueva capital de la Nación, sería para el fundador y sus colaboradores la nueva Buenos Aires, separada de los vínculos y los trastorno que la unían antes de 1880. Por tal motivo, se identificaron con los revolucionario de 1810 en su rechazo al gobierno impuesto por España.

En Mayo de 1882, paralelamente con el Trazado de la ciudad, se decidía la ornamentación de esta, por intermedio de Emilio Rodríguez, representante del escultor Florentino, Cavaliere Pietro Costa, se encargaron las estatuas para tal fin y entre ellas, como no podía ser de otra manera, los nueve miembros del primer Gobierno Patrio, que adornarían como en las principales capitales del mundo, un paseo al que llamarían “Paseo de Mayo” y se ubicaría en el eje de la ciudad, es decir sobre avenida 51 y 53, a lo largo de estas, se distribuirían las esculturas.

Pero como dije al principio, este deseo no fue concretado, ni nada al que a él se refiriera. Por malos entendidos con el material de construcción; los pagos de adelantos, y demoras del dibujante oficial de la Provincia Bernardo Troncoso, entre otros motivos, las esculturas llegaron al país, recién en 1895, sin otro interés en ese momento, mas que dejarlas guardadas en algún lugar donde no molestaran.

Con las estatuas durmiendo en los sótanos de la Casa de Gobierno y el proyecto del Paseo de Mayo ya desvanecido, se llamó a concurso para erigir un gran monumento que las reuniera a todas, a sabiendas que no quedaría bien, por el simple detalle, que la calidad del trabajo era muy distinta entre las esculturas y que todas las estatuas eran de la misma altura, haciendo que Saavedra, militar de gran porte, pareciera un enano junto a Larrea o Paso, que eran regordetes y de baja estatura, pero el tema era: justificar la inversión.

Lucio Rossi fue el ganador del concurso, presentando un complejo estatuario con columna central y ornamentos alegóricos de la gesta de Mayo. Con una inauguración muy austera, el 25 de mayo de 1901, se inauguró la “Piedra Fundamental” en el lugar donde iría el Monumento es decir “en el centro de la Plaza de la Legislatura ” (hoy plaza San Martín).

Transcurrido algunos meses de 1903, en el centro de la plaza solo había un gran foso para los cimientos y la mencionada piedra fundamental, rodeada de una maleza que el guarda plaza eliminaba continuamente. Debido a críticas de diarios locales y los pobladores, que sentían como una vergüenza el lamentable estado del lugar y la “no” acción de las autoridades locales, se decidió, levantar un monumento provisorio, en base al diseñado por Lucio Rossi, que estuvo a cargo de Abraham Giovanola, pues con tanta demora, el contrato del primero había caducado en noviembre de 1902.

El monumento en sí, no era una obra de gran trabajo artístico, pues fue realizado en mampostería y ladrillo, tanto para los pedestales de las estatuas como para la columna piramidal. La alegoría de la Libertad de cuatro metros y medio de altura, que estaría sobre ella, era en barro cocido en vez de bronce o hierro.

Una vez finalizado el monumento, no se inauguró oficialmente en Mayo como se esperaba, pero fue ásperamente criticado, no solo de Lucío Rossi, que trato de “Adefesio” el monumento de él, reformado por Giovanola y de “Maniquí” la alegoría de la libertad., sino por la gente que veía con antipatía, era algo que no tenía gracia ni elegancia.

Con el advenimiento de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo y justificando que el monumento existente era “provisorio”, se llamó a concurso para hacer uno nuevo, demoliendo éste y realizando otro en mármol, con alegorías y bustos en bronce. Pero una vez más surgieron las demoras a causa de la burocracia, y, entrando ya en el año 1910, se volvió a llamar a Lucio Rossi, que seguía su peregrinación por los pasillos de las dependencias gubernamentales, buscando una justificación a la reforma de “su monumento”, realizada por Giovanola.

Pero ya no había tiempo para realizar uno nuevo y contando con bajo presupuesto, Lucio Rossi reformó el ya existente en base a su proyecto original. Se elevó el pedestal del presidente Saavedra, se reemplazó la columna piramidal, por una torreta, donde se posaría otra alegoría de la Libertad , menos agraciada que la anterior, realizada también en argamasa o “tierra romana”.

Era para Rossi, la revancha hacia Giovanola.

Pero la obra no encontraba su forma, aun con la reforma el monumento no gustaba. Antes de la innovación, el senador López Cabanillas, había afirmado que el monumento tenía algo del “Cementerio de Juan Tenorio”. Los comentarios de Saenz Peña en oportunidad de encontrarse en el balcón de la casa de Gobierno con el vice gobernador Arias, afirmaban que era “La impresión mas mala que podría experimentar un viajero al llegar a La Plata , sería sin duda alguna la determinada por la vista de ese Monumento”.

Rossi sin embargo se defendía de las críticas, aludiendo al poco tiempo que se le dio para realizar la obra.

En abril de 1913 se resolvió remover el Monumento a la Primera Junta y erigir en su lugar una estatua ecuestre del General José de San Martín, y por la misma ley , reemplazar el nombre la plaza por el del “Padre de la Patria ”.

Las estatuas de los próceres fueron retiradas y vuelta a guardar en dependencias de gobierno, hasta que se dictaminara donde efectuar un nuevo monumento a los prohombres de mayo. El basamento, con la torre central de casi veinte metros, y demás elementos simbólicos, fue demolido, quedando el lugar limpio y sin vestigios del tan criticado monumento. Emplazaron en el lugar, la estatua ecuestre del General José de San Martín.

Hasta la alegoría de la libertad que podía ser rescatada, fue víctima de la demolición.

Hasta tanto se decidiera donde ubicar a los hombres de Mayo, éstos deambularon de dependencias a depósitos municipales, hasta que se decidió distribuirlos en plazas de nuestra ciudad y de otros municipios, para evitar su deterioro. Descartando de ese modo el proyecto de volver a reunirlos en un nuevo Monumento en honor a los integrantes del primer Gobierno Patrio y a los deseos de Rocha.

Así fue como:

  • Cornelio Saavedra, ocupó su lugar en el Parque Saavedra de nuestra ciudad.
  • Juan J. Paso en la plaza homónima de avenida 13 y 44.
  • Domingo Matheu en su plaza ubicada en avenida 1 y 66.
  • Manuel Belgrano ocupó su lugar en la plaza de avenida 13 entre 39 y 40, hasta principios de la década del 20 y luego fue trasladada al Municipio de la Ensenada.
  • Juan Larrea, se encuentra en la ciudad de Berisso en la intersección de calle 4 y Avenida Montevideo.
  • Mariano Moreno ocupa un sitio de privilegio en su plaza en la ciudad de San Vicente.
  • Manuel Alberti, se encuentra en la Plaza Coronel Arias de la Ciudad de Alberti.
  • Juan José Castelli, paradero desconocido.
  • Miguel de Azcuénaga, hasta ahora… perdida.

Y este es el motivo de la presente nota y bien vale la pena un comentario personal:

Recuerdo que hace unos años, me encontré con mi amigo y colega en numismática, Jorge Horacio Marcalain, y me comentó que en uno de sus viajes por trabajo a la ciudad de Junín Provincia de Buenos Aires, entró a un museo de arte local y fue grande su sorpresa al encontrarse frente a la estatua de Azcuénaga, y realmente era así, pues no se encuentra en ningún pedestal, sino que está parada en el piso.

Hablando con la encargada del lugar, ésta manifestó, que la escultura fue encontrada en un deposito municipal de un pueblo aledaño a la ciudad y con la apertura del museo, se traslado al lugar donde actualmente esta, sin saber su procedencia original.

Con la novedad, mi amigo fue a un importante matutino de nuestra ciudad, destacando la importancia de este hallazgo, pero solo término como una nota más en el “Correo de Lectores”.

En varias ocasiones traté de comunicarme con amigos y conocidos de la ciudad de Junín para informarme más sobre el tema y tener una fotografía que lo confirme, pero no obtuve resultados.

Pasado un tiempo, volví a retomar el tema y comunicándome a fines del 2008, con el Archivo Histórico de Junín, me confirmaron que la escultura se encontraba en el Museo Municipal de Arte. De inmediato me contacté con la Dirección de Cultura de Junin y a los pocos minutos, tuvieron la gentileza de enviarme vía correo electrónico las tomas fotográficas que están en la nota.

Como platense sería mi deseo que la escultura de mármol realizada por aquel a quien llamaban “Señor Escultor”, Pietro Costa, se estuviera luciendo en el centro de la Plaza Miguel de Azcuénaga, de avenida 44 y 19.

Pero como aficionado al arte clásico, quisiera que se perpetuara en el lugar donde se encuentra actualmente, pues a pesar de casi un siglo de haber sido retirada de la plaza Primera Junta, la estatua se encuentra en perfectas condiciones, luciendo el brillo natural del blanco mármol con la que fue realizada y protegida de todo acto vandálico

Dejarla en Junín es el mejor homenaje que le podemos hacer al prócer del primer Gobierno Patrio, a su escultor Pietro Costa y a Dardo Rocha al que la burocracia reinante en nuestro país, hizo que el sueño del paseo de los próceres no se pudieras realizar.

Ayer, fue mi amigo Marcalain quien encontró la escultura pérdida, tal vez mañana otro igual a él, vaya a conocer un museo regional en la provincia de Buenos Aires y encuentre la estatua perdida de Castelli.

Y si bien no las tenemos reunidas en una plaza, simbólicamente estarían formando un gran monumento ubicadas en distinto lugares de la Provincia que Dardo Rocha Gobernó desde 1880 hasta 1884.

Juan A. Greco


“ Los veraneos en Villa Elisa”

Roberto G. Abrodos

Otra opción en los veraneos del pasado y a poco de fundada la ciudad de La Plata, en Villa Elisa, ¿pero de dónde su nombre?, Elisa Uriburu, hija de don Francisco Uriburu, uno de sus primeros pobladores, se había casado con don Luis Castells, otro de los fundadores del lugar. Don Luis Castells levantó su quinta y en homenaje a su esposa, le dio al predio el nombre de “Villa Elisa”.

La quinta de Castells se extendía desde la plaza hasta Punta Lara y el nombre que se generalizó para bautizar con él a todo el pueblo que a su alrededor se fue formando. Pronto crecieron las arboledas y hubo sombras de casuarinas y magnolias y allí se destacó el parque Uriburu como una mansión señorial.

Entre los primeros pobladores radicados en Villa Elisa con fastuosas quintas debemos recordar en primer término, a don Luis Castells, comerciante español muy afortunado en sus actividades, que llegó a adquirir esa popularidad que dan la multiplicidad de los grandes negocios y las especulaciones temerarias. Millonario, sus rasgos de prodigalidad y desprendimiento se comentaron en su época, no sólo por el valor intrínseco de los mismos, sino también por el carácter de espectaculares que en algunos casos tuvieron. Fue quien donó al gobierno de España, para sede de la Legación de nuestro país, el hermoso edificio de la calle Chacabuco en Buenos Aires, siendo recompensado por la Reina Regente con el título de Marqués y otras concesiones nobiliarias.

Poco después, en una fiesta patrocinada por la Sociedad de Beneficencia, pagó a ésta la suma de 10.000 pesos por la entrada de su coche a un corso de flores. En otra ocasión, estando en un banquete ofrecido en la ciudad de La Plata a la actriz española señora Tubau, y al que asistió un viejo actor Valero, le regaló a éste un cheque de 10.000 pesos, suma que el insigne intérprete dijo que, en aquellos momentos, cimentaban su felicidad. Estos y otros muchos rasgos dieron al Sr. Castells una posición de primera fila en la colectividad española en nuestro país. Falleció en su quinta de Punta Lara, el 25 de febrero de 1897.


“ Aquellos primeros tranvías”

Roberto G. Abrodos


Al cumplirse el cincuentenario del retiro de los tranvías de la ciudad de La Plata, yo los recuerdos con mucho cariño, pero nada mejor que recordarlos con su historia, este simpático medio de locomoción nació casi con la ciudad misma. La primera línea que funcionó en nuestra ciudad con carácter de servicio público se inauguró el sábado 15 de agosto de 1885.

La empresa a cuyo cargo que daba al transporte de pasajeros se bautizó como “Ciudad de la Plata”, y de su propietario era Don Manuel Giménez. El precio del boleto se fijó $0,088 (entonces circulaban los cobres de 1 y 2 centavos), pero el día de la inauguración todo lo que viajaron lo hicieron gratis. No obstante que los coches iban tirados por asuntos de muy buenos caballos, se utilizaban cuarteadores para ayudar al tranvía en las zonas más empinadas.


La estación terminal se hallaba 7 entre 64 y 65, al lado del mismo funcionaba un bodegón de Lebrero donde se reunía el personal de la empresa, el recorrido sería por 7 hasta plaza Italia, de allí llegaba a plaza Moreno ya sea por llegaba plaza Moreno, retomando por 51 hasta 7; cruzaba allí mismo la plaza San Martín y siempre en línea recta seria por 51 hasta 1. Un ramal bordeando la calle 52 se internaba en el Bosque para llegar hasta el dique; otro, de 1 y 55 corría hasta 1 y 44 para tomar allí diagonal 80 hasta 6 donde se encontraba la estación central del Ferrocarril Central de la Provincia (actual pasaje Dardo Rocha). De 6 y 50 salían vías para empalmar con las de 7 allí emplazadas.


La empresa de Giménez pionera del tranway platense, giraba con un capital de $250.000 y tenia establecida una estación en La Plata, una en la Ensenada, una en Tolosa, un gran depósito para materiales en la calle 47 esquina 6 y un terreno para potrero de los caballos.
La extensión de la línea que se explotaba alcanzaba a 16 km, y con lo que se estaba construyendo, alcanzaría a 20 km. Y movilizaba por ese entonces (año 1885) 8 coches cerrados, 10 coches jardineras y 25 zorras para cargas, El personal comprendía a 80 peones y 55 agentes administrativos. Se disponía de 254 caballos en servicio, y el movimiento mensual de pasajeros alcanzaba a 30.000.
En diciembre de 1886 tendíase en nuestra ciudad una nueva línea de tranvías y se hallaba ya en servicio la que pasaba frente a la catedral, seguía por el Departamento de Ingenieros, y bajaba por la calle 57 hasta la estación del ferrocarril pasando allí a la estación de tranvías, con una frecuencia de un coche cada 15 minutos, en el mismo año se libraba al público la línea de La Plata a Ensenada.


A la compañía de Giménez le sucedieron entre otras la de Botet, la de Vieyra, la de Panthou, la de Lascano y “La Nacional”, de Santiago Burotovich y Cía. Esta compañía estaba integrada por los señores Ataliva Roca, Miró y Hororio F. Luque. Más tarde fue de Monteverde y luego de Tetamanti. Mientras tanto le empresa de Giménez fue adquirida por una sociedad inglesa y a partir de entonces se la conoció com “empresa de los ingleses”, no obstante llamarse “La Plata y Ensenada”.
La Nacional tenía su estación en 70 entre 5 y 6, allí mismo donde estuvo la plaza Euskara con su cancha de pelota de mano. Los coches de esta compañía durante algunos años fueron tirados por mulas, motivo por el cual fue bautizado con el nombre de “la linyera”. Según los diarios de la época, fue el tranvía clásico de la calle 5 para las “coladas” de las pandillas de los barrios con rabieta para los mayorales. Enb septiembre de 1889, se aprobaban los estatutos de la licitación de tranvías, que fue acordada al señor Julio D. Panthou.

El recorrido sería el siguiente: desde el límite de Los Hornos por la calle 60 y terraplén del Canal E, hasta el Río Santiago; desde la cabecera del Canal E por el camino de Unión, dique 1, calle 52, calle 120, hasta 1, por ésta hasta 60, desde 60 a boulevard de Circunvalación (calle 31), por éste, por 53 hasta 1, y desde 60 y 120, por esta última a la diagonal 73. En junio del 90 la compañía de tranways “Ciudad de La Plata” suprimía el que recorría el perímetro de las calles 7, 45, diagonal 74, 47, 13, 50, 12 y 51, porque no producía utilidades. Por ese mismo tiempo la empresa del transporte de la Ensenada introducía en el servicio una innovación de importancia, agregaba un caballo más la yunta que conducía cada coche ganando en velocidad.


El cuarteador: Era un hombre de a caballo, montaba sobre un gran recado y tenía siempre a mano su lazo con un gancho en la punta. Vestía como los gauchos de la campaña, bombachas, botas y espuelas. Antiguas publicaciones los describían como “…eran hijos del país, entrañudos, jinetes y tenorios. No se sabía bien de dónde venían; medio orilleros y medio malevos, tenían recios caballos, sus caballos no debían dar un tranco de más, ni el cuarteador efectuar un movimiento innecesario. Todo estaba medido y calculado con sobrada anticipación. Caballo y hombre cinchaban parejo. En la esquina quedaba el caballo con las riendas y los tiros sobre el lado izquierdo, prendidos de un gancho de la pechera. El hombre podía darse el entretenimiento de conversar o meterse en el boliche a comer. Cuando apareciera el tranvía, un “golpe” de cornetín avisaba se venía “con necesidad”. Si el coche estaba vacío o liviano, la corneta daba una nota, si venía muy lleno o con los animales pesados, dos toques agudos lo advertían.
Así esperaban la llegada del coche, cuando pasaba por allí, el hombre y el caballo se movían; aquel alzaba un pie y se trepaba al estribo delantero, en golpe impecable, este comenzaba a andar tomando el mismo paso de los otros dos que traían arrastrando el carromato. El tranvía ya estaba preparado con dos ganchos a los que se le adosaban los tiros justo en ese momento el caballo pegaba el envión, tan notable, que los pasajeros sentían el tirón. Los caballos se afirmaban sacando chispas a los adoquines y en tanto podía escucharse al mayoral y al cuarteador saludarse con algún monosílabo malevo o gringo, y continuar el dialogo trunco de alguna broma iniciada dos horas antes, en el viaje de la otra vuelta.


En la calle 4 de 8 a 7 existía una pronunciada subida, y era necesario ayudar a los coches a trepar aquel repecho, más si se le sumaba tiempo lluvioso. Pero allí estaba siempre vigilante el cuarteador, listo a prestar su función. Luego vino el tranvía eléctrico, se realizaron los ensayos en 1892, pero el temor de los pasajeros a ser electrocutados, sumado al chisporroteo del trole y las ruedas, hizo que la ciudad continuara con el tranvía a caballo hasta 1910.


“ El paisaje en la época anterior a la fundación”

Roberto G. Abrodos

La zona donde hoy se encuentra la ciudad de La Plata estaba bastante afectada por la introducción generalizada del alambrado producto de las nuevas tecnologías y el molino de viento, también había echo su aparición el ferrocarril, como un símbolo de la revolución industrial y uno de los mayores generadores de transformaciones urbanas.

Es así que la década del 80 la transformación de la zona había sido total, los talares habían sido diezmados, las grandes hierbas de la planicie raleadas al igual que las gramíneas, desalojadas por las especies europeas invasora, especialmente el cardo, que muchos creemos como nativo de estas tierras.

Un relato de la época cuenta que para trasladarse por el pueblito de Tolosa “el carruaje tirado por tres caballos enjaezados a la rústica cruzaba los arroyos, se abría paso entre los cardales o zangoloteaba los terrenos arados…”.


Carlos Spegazzini

Las lomas de la Ensenada se hallaban cultivadas principalmente con maíz, esto es comprobable a través de las descripciones de Spegazzini, y además en los restos de rastrojos de maíz en los terrenos arados y rastrillados que habían pertenecido a la estancia de los Iraola.

Las citadas lomas son hoy día fácilmente comprobables a pesar de los alisamientos realizados en días posteriores a la fundación de la nueva capital, por ejemplo en la zona de 8 y 51 o viniendo por diagonal 74 de sur a norte.

El sabio naturalista Carlos Spegazzini.Lo mas descriptivo es un escrito testamentario de Iraola que dice en una de sus partes: “…En esa área de terreno quedan comprendidos los siguientes casos: 99.000 árboles, un magnifico edificio de estancia, 22.400 varas lineales de alambrado de seis hilos, cuatro puestos valiosos con sus quintas y sembrados anexos, seis chacras completamente cultivadas…” y esto es solamente la referencia a las tierras que eran expropiadas para la construcción de La Plata.

Los que más se destacaba en esta llanura futura de la ciudad era el nutrido monte de eucaliptos que en una buena cantidad rodeaba el casco de la estancia de Iraola y que se completaba con algunas otras especies, como robles de los que aún se observan a la altura de las avenidas 1 y 53, todo esto es lo que hoy conocemos como el bosque platense.

Menos afectadas estaban por la transformación, las zonas bajas de Ensenada la zona con más intrusión la constituía la población que rodeaba a los saladeros, así como la cinta del camino Blanco, que descendía desde el albardón hacia la costa, quien se detuviera en el limite del monte de eucaliptos y mirara hacia la costa, veía el manto blando de los pajonales y duraznillares extenderse junto a la que se recostaba el pueblo de Ensenada y solo veía el manto amarillento sólo cortado por la cinta del camino Blanco hoy Rivadavia.

Dr. Carlos Spegazzini

El sabio Carlos Spegazzini.Un testimonio por demás valioso para reconstruir los que eran estos lugares antes de la fundación lo aporta el sabio naturalista Carlos Spegazzini, quien visito la zono en calidad de perito higienista con el fin de aportar su dictamen acerca de las condiciones del sitio donde se instalaría la capital de la provincia.

Es así que es su diario personal dice que habiendo partido “del ilustre villorrio de las lomas de Tolosa…, a poco andar al trotecito de nuestros pingos, salvamos un bajo bastante cenagoso para costear en seguida la barranca de la loma de cinco a diez metros de altura (evidentemente aludiendo al albardón), la que no tarda en aparecer cubierta con una tupida arboleda de eucaliptos”…y agrega luego “alcanzando…el límite del bosque artificial, desembocamos en grandes rastrojos de maíz, que nos obliga a subir a la meseta, desde la cual se domina una inmensa extensión de campo bajo y en donde “el baqueano” Basterrica nos señala con el cabo del rebenque los negros montes de Santiago (la selva costera), los colosales ombúes de los López Osornio, los talas… y, por fin mucho más lejos, las chacras de la Magdalena”.

Esto es una visión de los lugares hoy tan edificados y transitados en donde se levanto en pocos años la ciudad de La Plata.

Roberto G. Abrodos


“ Maestra sin par”

Roberto G. Abrodos


Mary Olstine Graham

En homenaje a los maestros, bien vale la recordación de una de las educadoras convocadas por Domingo Faustino Sarmiento para que cumplieran con su deseo: “Educadores para formar educadores”. Mary Olstine Graham había nacido en Saint Luis (Missouri) el 13 de agosto de 1842, realizando sus estudios en su ciudad natal.

Tenía 30 cuando recibió la propuesta de trasladarse a la Argentina, once años después de diplomarse como maestra. Fue para ella como un llamado del destino a su magisterio.

No debe de haber sido fácil para esta mujer dejar su terruño, separarse de sus padres tras un largo viaje, con todo lo que representa el cambio de idioma, de costumbres, pero nada de eso intimidó a esta docente en su decisión temeraria.

Aquí ocupó diversos cargos en la organización de nuestra Escuela Normal Nacional N°1 que se encontraba en la diagonal 77 entre 46 y 47, que posteriormente fue el lugar del Liceo Víctor Mercante. Allí empezaron a funcionar los cursos con un sistema educativo mixto. En 1895 elevó una moción sobre la necesidad de destinar la nueva escuela a la enseñanza exclusiva de la mujer, decía que “quien educa a una mujer educa a una raza”.

Los que la conocieron la evocaban así: “Alta, esbelta en su extrema delgadez; persona sencilla, pero de porte desenvuelto y elegante la cabeza erguida, el cabello blanco y fino como una diadema; la mirada penetrante, franca, recta; la boca hermosamente expresiva; las manos con esos afilados dedos medievales, que tanto dicen de aspiración y de amor; el andar ágil y rítmico; distinguida, única en medio de su fealdad”; tal era Miss Mary O´Graham, una vida consagrada a la educación.


Escuela Normal Nacional N° 1

En la escuela no había horas libres, ya que a la ausencia de un profesor, la misma Miss Mary ocupaba su clase con sus amplios conocimientos.

Su enseñanza era tan profunda, tan individual, tan personal, que hacía de cada escolar un eterno alumno de la vida.

Siempre decía “No es superior el que se adapta simplemente al medio, el que se deja teñir por él; superior es el que obliga al medio a adaptarse a él, siempre que, adaptándole, eleve la espiral de la vida”.

Domingo F. Sarmiento

Quince años abarcó la acción ejemplar de la gran maestra al frente de la escuela que Presidente Domingo F. Sarmientohoy lleva su nombre.

Trabajo sin descanso instruyendo en la disciplina y la cultura falanges de alumnas que serían a su vez maestras.

Miss Mary no alcanzó a conocer la nueva escuela de Avenida 51 entre 14 y 15, murió en su alcoba de la planta alta de la escuela el 10 de marzo de 1902 a los 60 años, día de la reapertura de las clases. El vocerío infantil fue el último rumor del mundo que escuchó. La ciudad entera lamentó su pérdida.

En el año 1926, el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública por decreto oficial designa a la Escuela Normal Nacional N°1 con el nombre de Mary O´Graham como un homenaje a quien todo lo diera por la vida de la escuela.

Roberto G. Abrodos


“ Ornamentos platenses, la memoria urbana ”

Roberto G. Abrodos

Legislatura Provincial

Los detalles ornamentales de edificios públicos y privados, difunden la historia y la riqueza arquitectónica que posee nuestra ciudad.
Esto plantea una mirada diferente, que no es habitual al peatón que transita por las calles.

La observación puntual de estos ornamentos, descubre un paisaje distinto, en esta proposición visual nos encontramos por ejemplo con el detalle de la Casa de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires ubicada en la manzana de las avenidas 51 y 53 y las calles 5 y 6. El proyecto fue elaborado por el Departamento de Ingenieros y completado por el arquitecto belga Julio Dormal.

Se construyó entre los años 1883-1889 ampliándose posteriormente. Pertenece al estilo renacimiento flamenco y fue declarado Monumento de Interés Provincial por Res. 36 el día 04/06/90.

Muy cerca de allí, el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha ubicado en la manzana de 6, 7, 49 y 50 frente a Plaza San Martín, este hermoso edificio utilizado como estación de trenes, en un primer momento, tiene dos etapas la primera de 1887, donde el proyecto pertenece al Arquitecto italiano Francisco Pinaroli, la segunda etapa de transformaciones para adecuarla a lo que es el pasaje en la actualidad fue en 1928, estando a cargo la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas y los arquitectos Enrique Quinke y Mario Cooke, lo que muy pocos saben es que este último proyecto fue premiado internacionalmente en la exposición de arquitectura, en el Congreso Panamericano de Río de Janeiro del año 1930, el estilo, ecléctico con influencia del neo-renacimiento italiano y neoclásico francés de orden dórico.

Palacio Municipal

Caminando hacia el centro geográfico de la ciudad, la plaza Moreno, el Palacio Municipal, ubicado su frente sobre la calle 12 entre 51 y 53 pertenece al estilo del renacimiento alemán, es un edificio fundacional proyectado por el Arq. Hubert Stier, que fuera profesor de la Escuela Politécnica de Hannover, Alemania, está protegido por la Ley Nº 10986 del 11 de octubre de 1990 que lo declaró Monumento Histórico Provincial.

Otro palacio que muestra sus ornamentaciones y llama la atención es el Palacio Legislativo, el lenguaje de su estructura pertenece al renacentista alemán, está incluido dentro de la inclinación eclecticista que fue la que predominó durante el fin del siglo XIX en la arquitectura argentina. Proyectado por los Arquitectos alemanes Gustav Heine y George Hägemann, su construcción comenzó en 1883 y por problemas económicos su culminación se vio postergada hasta 1888.

Pasaje Dardo Rocha en la actualidad.Para los que deseen realizar una sesión de fotografías de ornamentos este es el que más variedad tiene, si nos ocupamos de las edificaciones particulares, ellas con sus variados estilos columnas, frontis, esculturas, relieves, etc; nos marcan las distintas épocas por las que ha atravesado la cuidad, caracterizando y forjando mediante el patrimonio.

La aventura de la contemplación arquitectónica de nuestra ciudad nos lleva al pasado, entre líneas se pueden descubrir historias de las más variadas, en un ejercicio de la imaginación que puede resultar muy agradable.

Pasaje Dardo Rocha

Esta ciudad es rica en atributos culturales, debilitará su identidad si somos poco respetuosos del pasado forjado por nuestros antecesores. La riqueza patrimonial no pertenece a sector alguno, sino a toda la comunidad, así como su goce y su difusión, su tutela y su protección.

La ecuación Educar + Preservar + Conservar da como resultado que generaciones futura puedan seguir admirando el patrimonio.

Roberto G. Abrodos


“Música en la Plaza Primera Junta”

Roberto G. Abrodos

Pabellón de la música


Entre los principales espacios públicos abiertos que daban cuenta del empleo del tiempo por parte de la sociedad platense en el siglo 19 se encontraban los paseos al aire libre, sin duda, la influencia de la modernización en el uso de los espacios urbanos, se hizo extensiva a nuestra ciudad.

Los paseos daban oportunidad a los platenses de disfrutar de un entretenimiento que permitía establecer vínculos sociales al tiempo que les permitía complacerse con un agradable momento, los atardeceres primaverales y estivales solían amenizarse con las notas de la banda de música que, en el caso de la plaza de la Legislatura, se presentaba a partir de las 20 horas.

La primera banda conocida en la ciudad fue la de la Policía la que en el transcurso de 1885 y 1886 hizo sus presentaciones en la plaza Rivadavia alternado con el bosque y la plaza Primera Junta.

Precisamente la Plaza Primera Junta luego San Martín se había convertido en el lugar de paseo obligado de las familias platenses, tanto en las breves tardes invernales como en las cálidas y perfumadas noches de verano, más aún cuando se programaban retretas y se podía escuchar selecta música ejecutada por una banda la de Policía que durante muchos años había sido una de las mejores de Sudamérica.

Es que las retretas de Plaza San Martín muy frecuentadas y el aspecto simpático de esas reuniones está justamente en el espíritu democrático que invisten, donde en hermosa confusión se rozaba el vestido de percal con el traje de seda. La juventud se encontraba en la plaza en las tertulias al aire libre, formadas alrededor de una banda de música.

La sociedad de la época necesitaba de estos lugares de esparcimiento donde las reuniones escasean y donde la mujer se encontraba completamente aislada.


Victorio Lovisuto

En 1921 el Gobernador Monteverde, en tardes de retreta de la plaza San Martín acostumbraba a bajar del palacio de Gobierno al paseo y pedirle a su gran amigo don Victorio Lovisuto director de la banda de Bomberos, los tangos: El Choclo, de Angel Villondo y Pampa de Juan Carlos Bazan un año después el gobernador Doctor José Luis Cantilo levanta en forma oficial, la prohibición de bailar tangos en los al dar un baile en la Casa de Gobierno con la la orquesta de Osvaldo Fresedo.

Roberto G. Abrodos


“Pinceladas del pasado platense”

Roberto G. Abrodos

Funcionaba un cinematógrafo en la isla del Lago del Paseo del Bosque en enero de 1915, se exhibía allí la película “Piel de Oveja”, en 5 partes. Componían el programa, además, ” La Opera en el Rancho”, en 5 partes; “El suplicio del silencio”, en 8 partes; “Papá Martín”, en 9 partes, y “El buen Caballo”. Las películas venían en rollos, y cada uno era una parte, de tal modo que en una película de cinco partes, por ejemplo, se efectuaban cinco cambios de rollo por función.

Las cintas cinematográficas tenían su principal inconveniente es su alta inflamabilidad por lo que había que estar muy atentos ante el peligro de un incendio. En el Teatro Ideal se exhibía “Bajo la Tiranía de Rosas”. En el cinematógrafo París, en enero de 1915, se proyectaron “La joven India”, en 6 partes, y “La dentadura del Gordinflón”. En el Teatro Olimpo actuaban los Podestá, con su propia compañía, que representaba números y piezas nacionales.

Los que preferían la música podían elegir entre las retretas de Plaza San Martín, Italia, Moreno o el Paseo del Bosque. En esas funciones al aire libre y en determinados días tocaban la orquesta del maestro Contarelli y la banda del maestro Ruta.

Era costumbre platense organizar festivales a beneficio. Uno de ellos resultaba clásico: el que se realizaba para recibir al Año Nuevo en el Paseo del Bosque.

En el año 1915 precisamente en el festejo del nuevo año, y en esta oportunidad para el espectáculo se presentaron tres números, uno fuerte y dos de relleno. El número principal y que recibió más aplausos fue el pericón bailado por niñas y caballeros de la sociedad platense. Los otros dos eran: el tango bailado por los hermanos Podestá y el Trío Nacional formado por Gardel-Razzano y el concertista de guitarra Emilio Bó.

En aquel lejano 1915, los radicales proclamaron su fórmula electoral para los comicios de 1916: Hipólito Irigoyen – Pelagio Luna. También se inauguraron la estación Retiro y la Caja Nacional de Ahorro Postal y en nuestra ciudad el viejo Hotel Mainini que funcionaba en 7 y 50 que daba servicios de habitación sobre la calle 50, en este lugar se congregaban a almorzar y cenar los legisladores oficiales en su gran mayoría metropolitanos, cede el lugar tan céntrico a ” La Cosechera ” un muy popular café, muy concurrido que se mantendría allí por espacio de 25 años, hasta pasar posteriormente a la esquina de 7 y 45.

Por esos días y durante una época funciona en 12 entre 56 y 57 un cine de barrio, imaginémonos ese sector de la ciudad por esos años, que se llamó primero ” La Plata “, luego “Buenos Aires y tiempo después “Nueva York y por último “Las Familias”. Los cambios eran lentos, las costumbres duraban años, un edifico en construcción era una novedad, todos se conocían y se preguntaban por sus respectivas familias y el trato era formal, de “usted” a pesar de conocerse.

Las calles eran casi todas pavimentadas con adoquines, entre los que crecía el pasto por el escaso tránsito, cada tanto aparecía una cuadrilla municipal numerosa que arrancaba los yuyos con unos hierros de afilada punta doblada, era un continuo repiquetear que se acercaba, después barrían y hacían montones que llevarían los carros.

Otros habitantes aquellos, en otros tiempos con menos prisa y sin estrés, con menos ambiciones, ¿mejores tiempos? no se?.


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